«Fracaso sin paliativos», «auténtico fracaso», «fracaso absolutamente estrepitoso»… este martes «fracaso» ha sido la palabra protagonista entre las comunidades autónomas para evaluar la caída en comprensión lectora, Matemáticas y Ciencias que refleja el informe PISA. Este fracaso, han asegurado la mayoría de autonomías, es el del modelo educativo impuesto por la Lomloe, la conocida como ley Celáa, que aprobó el Ejecutivo de Pedro Sánchez en 2020. La lectura de las comunidades es clara: España debe hacer una reflexión profunda para corregir el rumbo. España ha obtenido el peor resultado de su historia en el último informe PISA, el termómetro de la educación en la OCDE, con una caída abrupta de las competencias muy por encima de la registrada por los países del entorno. Por comunidades, hay dos grandes perdedoras : la Comunidad Valenciana y el País Vasco, con unos descensos que rara vez se han dado en la historia mundial de PISA. De ahí que el portavoz del Gobierno valenciano, Miguel Barrachina, haya vinculado de los «pésimos resultados» a la suma de la Lomloe, que permite «pasar de curso con múltiples asignaturas suspendidas y que demoniza la cultura del esfuerzo», y la política autonómica previa de PSPV-PSOE y Compromís. Ese gobierno del Botànic, ha recordado, fue «condenado en más de 40 ocasiones» por su política lingüística y obligado a «retirar leyes». Tampoco se puede afirmar que al resto de comunidades les haya ido bien. Exceptuando el caso aislado de Castilla-La Mancha en Ciencias (una mejora sobre la que Galicia ha señalado tener dudas de cómo se ha logrado), ningún rincón de España mejora sus resultados. Todas las autonomías han bajado tanto en Lectura, como en Matemáticas, como en Ciencias. «El sistema educativo aragonés sufre las catastróficas consecuencias de la reforma impuesta por el Gobierno de Pedro Sánchez, sectaria y aprobada sin consenso, de espaldas a la comunidad educativa», ha valorado consejera de Educación, Ciencia y Universidades del Gobierno de Aragón, Carmen Susín. «Hablamos de una caída libre provocada por un modelo pedagógico fallido», un «desplome» que apunta a «una pérdida de la excelencia». En su opinión, este ha sido el primer gran examen al que se ha sometido la Lomloe, en vigor desde 2021 y que acabó de implementarse en el curso 2023/24. «Demuestran que esta ley ha vaciado de contenido los currículos», ha dicho también el consejero del ramo en Murcia, Víctor Marín.«Son los peores resultados de la serie histórica y debiera abrirse a nivel nacional un debate profundo sobre qué medidas educativas implementar para corregir esta situación», ha opinado la presidenta de Cantabria, María José Sáenz de Buruaga, para quien el informe PISA demuestra «el fracaso de las políticas educativas del sanchismo y el PSOE». Una reflexión a la que se suma la Comunidad de Madrid, cuya consejera ha abogado por «recuperar el boli» en las aulas y ha defendido un pacto de Estado por la Educación entre los grandes partidos.ReflexiónLas comunidades ‘menos malas’, Madrid y Castilla y León, han sacado resultados mejores que la media de los 91 países de la OCDE en el informe PISA. Ambas han valorado sus resultados, pero también han mostrado su preocupación por la tendencia general. La consejera de Educación de Castilla y León, María Pardo ha llamado a sacar conclusiones sobre los resultados de una «ley impuesta» y «a espaldas» de la comunidad educativa que, según ha constatado, se queja de la evaluación por competencias. Según ha defendido, es necesario realizar una «profunda reflexión» y abrir un periodo de análisis serio y consensuado que permita «enderezar un rumbo que empieza a torcerse». «Algo se ha debido hacer mal en España en los últimos años», ha insistido. Los gobiernos socialistas, sin embargo, no han mencionado la ley Celáa entre sus conclusiones. Asturias, por ejemplo, cree que la caída «obedece a una combinación de factores, como son la transformación en los hábitos de atención y de lectura del alumnado, la complejidad creciente y heterogeneidad de las aulas e incluso secuelas derivadas de la pandemia». Cataluña lo ha relacionado con el uso de las redes sociales y el «clima negativo» en las aulas. Se consume «mucho tiempo en mantener el orden en las aulas», ha concluido la consejera de Educación y FP de la Generalitat, Esther Niubó.
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