Para desmentir cualquier idea de cambio climático, la lluvia volvió a Barcelona con el inicio del curso escolar como cada año. Ha hecho calor este verano, como cada verano, y septiembre ha empezado con lluvia, como cada septiembre. Hora de ricos para asistir al estadio, porque a las 18:45 sólo los que no tenemos nada que hacer podemos permitirnos estos lujos.El Camp Nou en obras se ha vuelto democrático, por lo que a la lluvia se refiere, y se moja todo el mundo: de ahí la poca gente que había ayer al inicio del encuentro, cuando todavía caía una considerable tromba de agua. Los paraguas en el palco eran una metáfora bastante exacta del mandato de Laporta. Llovía tanto que por la tele el campo se veía gris como cuando teníamos televisores de poca resolución.Pero ni la lluvia, ni las gradas medio vacías cambian las cosas importantes en este Barça, y una de ellas, tal vez la más relevante, es que el 11 es el 9 y Raphinha no necesitó ni tres minutos para marcar el primero. Con gran maestría y un quiebro de cintura al modo de Cary Grant, dejó a dos en el suelo y batió al portero rival.Barcelona 5 Joan García; Koundé, Christensen, Cubarsí, Cancelo; Rodri (Gavi, 83) , Pedri (Bernal, 63); Lamine, Olmo (Gabriel Jesus, 83), Adeyemi (Gordon, 83) y Raphinha (Fermín, 71). Feyenoord 1 Ernst; Read, St. Juste, Watanabe, Mármol; Zechiël, Vanhoutte (Steijn, 71), Valente (Van Den Elshout, 83); Moussa (Borges, 72), Ferri (Van Persie, 63) y Javi López (Targhalline, 46) Goles 1-0, min. 3: Raphinha. 2-0, min. 22: Adeyemi. 3-0, min. 57: Raphinha. 4-0, min. 77: Lamine. 4-1, min 82: Steijn. 5-1, min. 85: Gabriel Jesus. Árbitro Sven Jablonski (alemán). Amonestó a Dani Olmo y Vanhoutte.El cielo se calmó pero no Adeyemi y marcó en el 22 un golazo desde el vértice del área. Por la escuadra y con voltereta al aire para celebrarlo, inscribió su nombre en el marcador de la Champions. Un Barça festivo, divertido, colorido, desplegaba su encanto y su talento superlativo. Es pueblerino hacer pronósticos sobre quién ganará la Champions en la primera jornada pero sería absurdo negar que este equipo juega a un nivel de digno campeón de cualquier competición que dispute.Lo poco que tuvo el Feyenoord, lo atajó Joan García. Raphinha no se cortaba a la hora de aleccionar a Adeyemi para que se diera cuenta del momento exacto en el que debía hacerle la asistencia para evitar el fuera de juego. También en las labores de capitán, el brasileño lideraba su equipo. El Feyenoord puso todo de su parte pero hay un mundo entre su capacidad y la del Barça y muchas fases de la primera parte parecieron un entrenamiento con público. Olmo, menos atrevido que Fermín en ataque. Rodri es un robot.Unos 45.000 aficionados sobre un aforo de 62.000, pobre entrada. El Feyenoord continuaba jugando a lo suyo pese al resultado adverso y a que el Barça no parecía dispuesto a levantar el pie del acelerador. Su insistencia era encomiable pero no acababa de tener premio. El Barça se dormía en su confort, en su superioridad, con pérdidas innecesarias de Olmo y distracciones de Adeyemi, que si se piensa que un gol por muy golazo que sea le da derecho a dormir la siesta en los minutos que tenga en la máxima competición europea, tendrá problemas con su entrenador.De todos modos, la siesta del Barça duró poco y el despertador fue Dani Olmo, que puso una magnífica asistencia para que Raphinha marcara el tercero. El Feyenoord marcó pero el gol fue anulado por un fuera de juego de milímetros; poca fortuna holandesa hasta en eso. Gordon y Marc Bernal entraron por Pedri y Adeyemi. El Barça, durante la segunda parte, se conectaba y se conectaba, sin demasiado interés por el partido, dejando que los visitantes jugaran un poco a lo suyo, pero sin preocuparse demasiado, como dando por sentado que igualmente acabarían fallando o cayendo en el fuera de juego. Era una presunción razonable y la prueba era lo que iba a sucediendo. Fermín sustituyó a Raphinha. Lamine tuvo sus primeros minutos como capitán, el más joven de la historia del club junto a Samitier, en un partido en el que estaba pasando inadvertido hasta que ya con el brazalete marcó de falta directa. Sin ánimo de quitarle mérito al disparo, hay que decir que pasó por el centro de la barrera, que se abrió incomprensiblemente. El Feyenoord marcó el gol del honor en el 80 por cortesía de la pasividad de Koundé Dani Olmo y Rodri fueron sustituidos por Gavi y Gabriel Jesús, que marcó su primer gol con el Barça rematando de cabeza un espléndido centro de Lamine Yamal.
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