El independentismo volverá a tomar las calles de Cataluña este viernes con motivo de la Diada, pero lo hará más dividido, debilitado y desconectado que nunca de aquella fuerza que durante los años centrales del ‘procés’ llegó a presentarse como prácticamente hegemónica. La manifestación convocada por la Assemblea Nacional Catalana (ANC) volverá a servir como termómetro de un movimiento que ha perdido capacidad de movilización, mientras que hoy, la víspera de la festividad amenaza con ofrecer en el Fossar de les Moreres -zona cero indepe, el lugar donde fueron enterrados los defensores de la ciudad en 1714- la imagen más descarnada de su enfrentamiento interno.Las disputas entre las diferentes familias separatistas son casi tan antiguas como el propio movimiento, pero este año son especialmente visibles con la incorporación de un elemento especialmente corrosivo: Aliança Catalana, que quiere trasladar a la calle la proyección que le otorgan las encuestas, una irrupción del partido de Sílvia Orriols en los espacios simbólicos tradicionalmente monopolizados por el resto de partidos que está generando tensión y hasta la previsión de enfrentamientos físicos.El epicentro de esta batalla será el Fossar de les Moreres, junto a la basílica de Santa Maria del Mar, hábitat natural del secesionismo más intransigente. Allí, durante años, dirigentes de ERC y Junts han sido recibidos con gritos de «traidores» y «botiflers» cuando sus estrategias no satisfacían a la militancia más radical. Oriol Junqueras, por ejemplo, fue abucheado en 2021, en plena apuesta de Esquerra por el diálogo con el Gobierno. Ahora el enemigo a batir ya no procede solamente de los partidos que administraron el fracaso del ‘procés’, sino del propio interior del independentismo.Arran, Endavant, Alerta Solidària, la Coordinadora Obrera Sindical y el Sindicato de Estudiantes de los Países Catalanes han convocado para esta tarde, a las cinco, una movilización en el Fossar bajo el lema «Unitat antifeixista per una terra de tothom». El objetivo declarado no es únicamente protestar contra Aliança Catalana, sino «impedir» que el partido de Orriols pueda ocupar este espacio.Una hora después está previsto el acto de Aliança, que ha organizado autocares desde diferentes puntos de Cataluña y mantendrá instalada una parada entre las seis y las nueve de la noche. La organización busca garantizar una asistencia numerosa y evitar que la protesta de la izquierda independentista pueda proyectar la imagen de haber expulsado del Fossar a sus militantes.Los mensajes difundidos durante las últimas semanas —«No passaran», «Recuperem el Fossar» o «No us deixarem passar»— han elevado la inquietud policial. Los Mossos preparan un dispositivo especial para evitar el contacto entre los dos grupos en una plaza de reducidas dimensiones que resulta imposible dividir en dos sectores suficientemente seguros.Los precedentes tampoco invitan a la tranquilidad. En 2024, alrededor de un centenar de activistas contrarios a Aliança irrumpieron con bengalas y botes de pintura durante la ofrenda encabezada por Orriols. La intervención de los antidisturbios evitó que el enfrentamiento fuese a más. El pasado año, la policía blindó los accesos al Fossar y bloqueó a varias decenas de militantes de Arran a unos centenares de metros, mientras Aliança conseguía celebrar su acto ante varios cientos de simpatizantes.A esta pugna se ha añadido ahora una plataforma promovida por Josep Lluís Sureda, histórico miembro de los Boixos Nois, que ha anunciado la movilización de medio centenar de personas para «proteger» a Orriols. Sus impulsores aseguran que actuarán pacíficamente, limitándose a observar y alertar de posibles incidentes. Aliança niega una vinculación orgánica con la iniciativa, pero la aparición de personas procedentes de ambientes ultras añade otro factor de riesgo.Junqueras vuelve a la Diada de la ANC tras cinco añosAl margen de lo que suceda en el Fossar, la gran incógnita de la Diada volverá a ser la capacidad de convocatoria de la manifestación organizada por las entidades independentistas. Bajo el lema «Hi soc. Hi som. Independència», (‘Estoy, estamos, independencia) la movilización se celebrará de forma descentralizada en Barcelona, Girona y Amposta, la fórmula habitual que se emplea desde hace unos años para ‘vender’ la menguante capacidad de convocatoria en la capital. Allí, dos columnas —bautizadas como «Presente» y «Futuro»— partirán a las 17.14 horas desde puntos distintos y confluirán en la plaza de Cataluña.La ANC, Òmnium Cultural, el Consell de la República, la Asociación de Municipios por la Independencia, la Intersindical y el Ciemen tratan de reconstruir una unidad que hace tiempo que no existe. Junqueras, por ejemplo, ha anunciado que volverá a participar en la manifestación después de cinco años de ausencia, favorecido por el cambio en la dirección de la ANC y por una relación menos hostil entre la entidad y Esquerra. Junts, por su parte, con gran desembarco de líderes en la marcha, trata de que la ola de Aliança no les pase por encima.
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