El tiempo no cura el corazón hecho añicos de Mark Rossini , un bregado exagente del FBI de cabello plateado que regala pocas sonrisas. Hace 25 años, este neoyorquino nacido en 1961 descubrió un documento clave que podría haber evitado uno de los atentados más dolorosos de los Estados Unidos: los ataques perpetrados el 11 de septiembre contra el Pentágono y las Torres Gemelas. «El 5 de enero de 2000, él y su compañero, Doug Miller, tuvieron en sus manos un cable procedente de la estación de la CIA en Riad que informaba de que Khalid al-Mihdhar y Nawaf al-Hazmi , dos yihadistas que acababan de participar en una cumbre terrorista en Kuala Lumpur, tenían visados y billetes de avión para entrar en Estados Unidos», explica a ABC el periodista Álvaro Soto.Soto añade que los dos agentes, destinados en ese momento en la CIA, «pidieron a sus superiores de varios modos, y durante días, que compartieran esa información con el FBI», pero que estos se negaron. Fue una debacle porque, poco después, Khalid al-Mihdhar y Nawaf al-Hazmi resultaron ser dos de los terroristas elegidos por Osama Bin Laden para participar en los atentados del 11-S. Desde entonces, afirma el periodista español, Rossini se culpa por lo sucedido; no se lo perdona. Lo sabe bien, pues contactó con él hace ya casi un lustro para, a golpe de entrevista, dar forma al ensayo que acaba de publicar: ‘Agente Rossini’ (Ediciones B) . «En el libro he contado lo bueno y lo malo de él», añade a este diario. Sus éxitos, sí, pero también que el amor por las mujeres y el lujo terminaron por costarle su trabajo y le obligaron a trabajar en España como detective privado. Hoy, le preguntamos por todo ello.–Hay una pregunta que vertebra todo el libro: si Mark Rossini pudo o no haber evitado el 11 de Septiembre. Ahora, después de investigar durante años, ¿qué cree?No solo Rossini, voces muy reputadas sostienen que si el FBI hubiera tenido esa información, habría investigado, seguido o detenido a Mihdhar y Hazmi nada más poner pie en Estados Unidos, aunque eso no significa que Al-Qaeda nunca hubiera atacado Estados Unidos. Nadie conocía la infraestructura de Bin Laden, las amenazas eran diarias y quizá hubiera podido haber hasta un ataque más grave. Pero, si dos miembros de los comandos del 11-S hubieran estado bajo el punto de mira del FBI, con toda seguridad, los planes de los terroristas como mínimo habrían tenido que cambiar y el 11-S, por lo menos tal como fue concebido, no habría ocurrido. Entre los muchos expertos que sostienen la tesis de que fue la gran oportunidad perdida está Richard Clarke, el zar antiterrorista de Clinton y Bush hijo, que denunció que la CIA le había ocultado la información de que Mihdhar y Hazmi iban a viajar a Estados Unidos y afirmó: ‘Si hubiéramos sabido los nombres de esos dos secuestradores, los habríamos podido publicar en la portada de todos los periódicos del país. Habríamos podido detener a esos dos secuestradores y, entonces, quizá el FBI habría podido seguir la pista y localizar a los demás miembros de la célula de Al-Qaeda’.–¿Hubo más voces en este sentido?Claro. Mark Chidichiamo, analista jefe de inteligencia de la unidad del FBI sobre Al-Qaeda también opinó: ‘Creo que habríamos podido evitar el 11-S si nos hubiéramos pasado mejor la información. Si nos hubieran hablado de esos dos individuos, el FBI no los habría perdido de vista’. Para ‘Agente Rossini’, entrevisté al periodista Lawrence Wright, autor de ‘La torre elevada’, el libro sobre Al-Qaeda que ganó el Pulitzer en 2007 y, cuando le pregunté sobre el error de la CIA de no permitir pasar el documento, me respondió: ‘Error es un término demasiado benévolo para referirse a la ocultación deliberada de información por parte de la CIA, información que podría haber evitado los atentados del 11-S si se hubiera informado al FBI de que había miembros de Al-Qaeda en Estados Unidos un año y medio antes de los atentados’.«Voces muy reputadas sostienen que si el FBI hubiera tenido esa información, habría investigado, seguido o detenido a Mihdhar y Hazmi nada más poner pie en Estados Unidos» Álvaro Soto Periodista y autor de ‘Agente Rossini’–¿Fueron las diferencias entre el FBI y la CIA las que impidieron que Khalid al-Mihdhar y Nawaf al-Hazmi fueran capturados, o fue un simple error burocrático?Las investigaciones internas no profundizaron en las causas de que la CIA no pasara esta información al FBI. A lo máximo que llegó la Comisión del 11-S fue a señalar que existía un ‘muro’ de burocracia y de barreras legales y culturales que dificultaban que las dos organizaciones compartieran información. Pero esta explicación le pareció insuficiente a muchos expertos, así que en estos 25 años se han lanzado otras hipótesis. Por ejemplo, el zar antiterrorista Richard Clarke puso sobre la mesa la posibilidad de que la CIA quisiera reclutar a Mihdhar y Hazmi. Rossini, por su parte, apunta que Estados Unidos temía un posible conflicto diplomático con Arabia Saudí si el FBI detenía a ciudadanos de ese país. Y, desde luego, el enfrentamiento entre Alec Station (la estación de la CIA dedicada a perseguir a Bin Laden) y la oficina del FBI de Nueva York no ayudó precisamente. La gran obsesión de Rossini es que Estados Unidos investigue en profundidad el motivo por el que no se le permitió compartir la información de la CIA con el FBI.–¿Fue una víctima Rossini? Él mismo afirma que fue condenado por las mismas instituciones que le impidieron enviar los informes…Fue una víctima con matices. Efectivamente, en su informe para analizar los fallos del 11-S, la CIA señaló a Rossini y le acusó de no haber hecho lo posible para que el cable fuera pasado al FBI. Pero, a la vez, estar señalado no supuso un freno a su carrera profesional. Mientras le culpaban, Rossini fue creciendo en la cúpula antiterrorista de Estados Unidos y llegó a ser un colaborador cercano del director de la CIA, George Tenet, que en sus memorias le dedica un recuerdo afectuoso.Agente Rossini Editorial Ediciones B Páginas 336 Precio 21,75 euros–El Departamento de Justicia afirmó que Rossini y Miller ‘deberían haber hecho más’. ¿Está de acuerdo, o fue la perfecta cabeza de turco?Hacer más habría significado saltarse la orden de sus superiores, con la posibilidad de que eso hubiera significado un castigo serio para ellos. Rossini afirma ahora que, si hubiera conocido las consecuencias de no haber pasado la información (3.000 muertos el 11-S, incluido su jefe en el FBI, John O’Neill), se habría saltado la orden aunque eso le hubiera costado la cárcel.–¿Cómo conoció a Rossini? ¿Ha entablado una relación más personal que profesional con él en los últimos años?En el año 2022, Rossini, que había sido expulsado del FBI en 2009 por entrar en los archivos de un caso que no era suyo, trabajaba como consultor privado y estaba siendo investigado, precisamente por el FBI, por un supuesto delito de soborno en Puerto Rico. En la nota que publicó el FBI sobre esta investigación se hacía una pequeña referencia biográfica a Rossini: 60 (su edad entonces) y Madrid-España. Esa referencia a España me llamó la atención y comencé a indagar hasta que di con él. En enero de 2023 tuvimos nuestro primer encuentro y me dijo que no quería hablar con periodistas. Justo un año después, ante mi insistencia, me concedió una primera entrevista que me hizo descubrir a un personaje con una gran historia. Pero una de mis prioridades ha sido la de salvaguardar las distancias con él. Nuestra relación es de periodista a fuente: no sé dónde está su casa ni conozco personalmente a nadie de su familia ni me llama para felicitarme por mi cumpleaños. En estos cuatro años, solo he contactado con él para concertar las entrevistas que han dado pie a este libro. Y cuando le informé de que iba a escribirlo, le dije que no iba a ser una hagiografía, que iba a contar de él lo bueno y lo malo. Le pareció bien seguir hablando conmigo y se lo agradezco, claro.«En 2022, Rossini, que había sido expulsado del FBI por entrar en los archivos de un caso que no era suyo, trabajaba como consultor privado y estaba siendo investigado por un supuesto delito de soborno en Puerto Rico» Álvaro Soto Periodista y autor de ‘Agente Rossini’–Rossini tiene dos caras: la del investigador destrozado por lo que no pudo hacer y la del amante del lujo, las mujeres y Hollywood. ¿Cuál de las dos explica mejor su personalidad?Ambas. Como todos los seres humanos, Rossini es un personaje con luces y sombras. Ha sido uno de los agentes antiterroristas más importantes de su generación en Estados Unidos y sufre sinceramente por lo que pudo hacer para evitar el 11-S, pero también fue expulsado del FBI por incumplir las normas internas y, en el caso de Puerto Rico, un indulto de Trump le salvó de la posibilidad de una condena.–¿Por qué España ocupa un lugar tan importante en la vida de Rossini? ¿Qué encontró aquí que no encontró en Estados Unidos?Rossini tiene un vínculo muy estrecho con España desde su juventud, cuando viajó a Salamanca y se enamoró de la ciudad. Después, como investigador privado y también en el FBI, investigó varios casos aquí. Y, como experto antiterrorista, ejerció de enlace con la Policía Nacional, colaboró en investigaciones contra el yihadismo y vino a Madrid para indagar en el 11-M. He podido hablar con policías y guardias civiles que trabajaron con él y lo tienen en una muy alta estima.
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