La música de Loquillo está estrechamente ligada a su vida personal . El artista, que en realidad se llama José María Sanz Beltrán, se ha inspirado en sus experiencias personales para escribir algunos de sus grandes éxitos. ‘Feo, Fuerte y Formal’, ‘Cadillac Solitario’ o ‘Rock ‘n’ Roll Star’, entre otras canciones reconocidas, se entienden desde una nueva perspectiva cuando se conocen las circunstancias que han acompañado su trayectoria. Nació el 21 de diciembre de 1960 en Barcelona , en un barrio «de perdedores» de la Guerra Civil , como lo denomina él. Creció en una familia humilde en la que no le faltó el cariño de los suyos pero los medios materiales eran escasos. La época, el lugar y la gente que le rodeó le acompañaron hasta que en los años 80 dio el salto definitivo a la fama. En una entrevista con Carlos del Amor en RTVE , Loquillo compartió algunos detalles de esa complicada infancia. Criarse en una ciudad marcada por la derrota en el conflicto le hizo ver cosas que otros niños solo se imaginaban.Una familia marcada por la Guerra CivilEl luto daba sentido a todo lo que le rodeaba, desde sus padres a su colegio: «Cuando me preguntan digo que soy barcelonés y del barrio del Clot. Porque era un barrio de perdedores de la Guerra Civil, donde las luchas por la democracia estaba en la calle. He crecido con los grises —miembros del Cuerpo de Policía Armada y de Tráfico—. Soy hijo de una familia de perdedores». «Cuando llamaron a mi padre diciendo que estaba con una bomba imagina cómo se puso» Loquillo (Barcelona, 1960)Su padre fue sargento de Carabineros de la República, vigilando las costas y fronteras en la Ciudad Condal. «Estuvo en la batalla del Ebro, estuvo en campos de concentración», recuerda el artista. Una vez asentado el régimen, la familia se desarrolló en «ese ambiente de familiar de silencio y sobre todo de penuria de que estabas observado».El día que Loquillo cogió una bomba En aquella ocasión también recordó la anécdota de cómo cogió una bomba de la Guerra Civil. Hoy existen proyectiles y artefactos de los años 30 todavía sin explotar y se descubren con el paso del tiempo.. En la época de Loquillo era común, o al menos no era extraño, encontrarse con una de estas armas de la contienda en los lugares donde la lucha armada fue más intensa . «Encontré una bomba de la Guerra Civil en unos derribos de al lado de casa», declara. Vivía en un piso reducido junto a su padre, madre, tía, abuela él y «un periquito». Su primera reacción al ver la bomba sin explotar cerca d esu hogar fue alejarla de ahí. No podía esperar a que un adulto le ayudara. Loquillo cogió la iniciativa y se empeñó en solucionar el problema él solo: «La cogí y me la llevé a la comisaría porque pensaba que iba a explotar. Cuando llamaron a mi padre diciendo que estaba con una bomba imagina cómo se puso. Se pensaba que me iban a detener por algo. Y todo lo contrario».Los policías que recibieron al niño llamaron a su padre y, en vez de armar un escándalo, «le felicitaron», asegura el artista. La reacción de los agentes fue más que positiva «porque su hijo había hecho un acto de salvación porque era un lugar donde jugaban muchos niños. Encontré la bomba jugando al fútbol».
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