La UEFA ha confirmado este martes, durante la reunión de su Comité Ejecutivo en Salónica (Grecia), que el Spotify Camp Nou albergará la final de la Liga de Campeones masculina de 2029, prevista para el 2 de junio de ese año. El estadio azulgrana se ha impuesto finalmente en la votación definitiva a la candidatura de Wembley (Londres), otorgando a la ciudad de Barcelona el honor de organizar el partido más importante del fútbol de clubes treinta años después de su última final. Esta decisión sitúa a España en el epicentro del calendario europeo en un plazo muy corto de tiempo: el Metropolitano (Madrid) ya acogerá final de la presente temporada, de modo que el país recibirá dos de las tres grandes citas continentales en apenas dos años. Según ha trascendido del propio proceso de evaluación, son varios los motivos que han hecho que la balanza se decantará por Barcelona. El Camp Nou ofrecerá una capacidad de 104.600 espectadores, con 9.400 asientos VIP, muy por encima de los 90.000 de Wembley, además de una notable capacidad hotelera y aeroportuaria en la ciudad. A ello se suma un factor inesperado: los problemas de movilidad registrados en la última final, disputada en el Puskás Aréna de Budapest, sirvieron de precedente negativo restando puntos a la candidatura inglesa a la hora de valorar la logística del evento. Junto al anuncio del Camp Nou, el organismo ha cerrado el mapa completo de sedes para las dos próximas temporadas. El Allianz Arena de Múnich, albergará la final masculina de 2028. En las competiciones femeninas, el Parc Olympique Lyonnais (Lyon) acogerá la final de la Champions femenina de 2028 y el Estadio Nacional de Cardiff la de 2029. La Europa League se repartirá entre el Arena Nacional de Bucarest (2028) y el Estadio Nacional de Belgrado (2029), mientras que la Conference tendrá como escenarios el Allianz Stadium de Turín (2028) y el Puskás Aréna de Budapest (2029). La Supercopa de Europa, por su parte, se disputará en el Johan Cruyff Arena de Ámsterdam en 2027 y en el Astana Arena kazajo en 2028.Para Barcelona supone el regreso a la máxima élite continental tres décadas después de su última final, la que disputaron en 1999 Manchester United y Bayern de Múnich, resuelta por los ingleses en el tiempo de descuento (2-1). En 1989, ya se había albergado otra final, cuando el Milan goleó por 4-0 al Steaua de Bucarest. Ambas citas quedan ahora como antecedente histórico de un recinto que aspira a devolver a la ciudad al primer plano del fútbol europeo.La designación llega, sin embargo, en pleno proceso de reconstrucción del estadio dentro del proyecto ‘Espai Barça’, una obra que arrancó en mayo de 2023 y que ha sufrido sucesivos retrasos, capacidades reducidas por fases y algún episodio de cierta comidilla, como la aparición de ratas o filtraciones de agua en la zona de prensa durante partidos ya disputados con las obras en marcha. Desde el club siempre se ha defendido que todo avanza «según lo previsto» y que la cubierta definitiva estará instalada para el verano de 2027, con margen de sobra antes de la cita de 2029.Laporta no había ocultado en ningún momento su ambición por recibir el evento. «Nos gustaría que la final de 2029 se juegue en el Camp Nou», declaró hace meses, calificando el recinto como «el mejor de Europa» y destacando que sería «confortable, seguro y atractivo comercialmente». (Noticia en desarrollo)
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