Entrar al gran y diáfano salón modernista, de ángulos curvados, rodeado por tres corredores volados con barandillas de hierro forjado, cubierto por una gran vidriera policromada en la que aparece el escudo real -obra de los artesanos franceses Maumejean-, con más de doscientas vitrinas de madera y cristal -realizadas a mano a principios del siglo XX-, deja atónito y hace enmudecer a cualquier visitante. El museo Geominero de Madrid , ubicado en el barrio de Chamberí, en la calle Río Rosas, embruja, fascina y enamora. Y no solo por su majestuosa arquitectura -es una de las joyas arquitectónicas madrileñas, declarado Bien de Interés Cultural-, sino además por atesorar la mayor y más completa colección de minerales, rocas y fósiles de España, una de las más importantes de Europa. Un templo del saber y el conocimiento que guarda el espíritu romántico y decimonónico, la atmósfera mágica de los gabinetes de maravillas, que ha cumplido cien años de historia, un siglo de vida.De la Comisión de la Carta Geológica al Museo GeomineroSu origen, ligado al Instituto Geológico y Minero, se remonta al siglo XIX. En 1849 la reina Isabel II creó -a instancias de don Juan Bravo Murillo, ministro de Comercio, Industria y Obras Públicas-, la Comisión para formar la Carta Geológica de Madrid y General del Reino, refundada en 1870 como Comisión del Mapa Geológico de España-, para que se elaborasen mapas geológicos generales, provinciales y de las comarcas mineras de nuestro país, y con el que comenzaron a recogerse muestras de rocas, minerales y fósiles. Así nacieron las primeras colecciones, que eran mostradas en centros de enseñanza y que tuvieron diferentes sedes en la Villa y Corte. No fue hasta el siglo XX cuando se tomó la decisión de construir un edificio que, además de sede del Instituto Geológico, fuera museo para exponer todo el material que permanecía guardado en sótanos. Entre 1925 y 1927 el arquitecto Francisco Javier Luque -asesorado por el ingeniero Primitivo Hernández, primer director del museo-, edificó el modernista y majestuoso inmueble. Un museo que fue inaugurado en marzo de 1927 por el rey Alfonso XIII durante el XIV Congreso Geológico Internacional -celebrado tras la I Guerra Mundial y al que asistieron mil dos cientos congresistas-, y cuyas colecciones no han dejado de crecer desde entonces. Hoy sus fondos están formados por más de cien mil piezas, de las que se muestran tan solo un veinte por ciento.El museo Geominero se ubica en un edificio modernista. F. C.La ‘catedral de la geología’ Se accede subiendo por una gran escalera de mármol blanco de las canteras almerienses de Macael, flanqueada por los bustos de dos ilustres científicos del siglo XIX; Casiano de Prado Valle, pionero de la geología y prehistoria en España, y Guillermo Schulz, figura clave en la minería. Una escalera imperial que lleva a la primera planta, de grandes columnas de piedra artificial en cuyos muros aparecen los retratos de los directores del museo y protegida por una gran vidriera policromada, realizada por la Casa Maumejean, que guarda un secreto; el escudo de las II República, que fue utilizado por Madrid y no fue quitado durante el franquismo. La escalera imperial del museo Geominero. F. C.El recorrido prosigue por un pasillo -repleto de expositores de madera con centenares de fósiles- al que dan luz grandes vidrieras emplomadas con los mapas de los sondeos que se realizaron en tiempos decimonónicos, que como se aprecia llegaron a los mil metros de profundidad y que tiene señaladas las distintas etapas geológicas en colores-, y finalmente al gran salón de balcones perimetrales -a los que se acceden por tres escaleras de caracol en las esquinas- cubierto por otra majestuosa vidriera policromada, obra de Maumejean, con el escudo real y los alegóricos del Cuerpo de Minas y las provinciales jefaturas minera del siglo XIX. Mil cuatrocientos metros cuadrados en los que se muestran las colecciones ordenadas en Mineralogía y Petrología -divididas en sistemática mineral, recursos minerales, minerales de las comunidades y ciudades autónomas, sistemática de rocas, rocas especiales y gemas- y la de Paleontología , clasificada en flora e invertebrados fósiles españoles, vertebrados fósiles, paleontología sistemática de invertebrados y fósiles extranjeros.El museo celebra su 100 aniversario. F. C.Entre rocas, minerales y gemasPaso a paso y vitrina a vitrina, el visitante irá descubriendo minerales, rocas, gemas y fósiles en un atmósfera mágica y singular. Citar todas las muestras en este reportaje es una tarea imposible, pero si podemos destacar algunas de las más relevantes. Los dorados cubos perfectos de Pirita de Navajún (La Rioja), el llamado ‘Oro de los locos’ ; los bermellones cinabrios de Almadén (Ciudad Real); la blanca y amarillenta fosforita de Logrosán (Cáceres); el oro del gallego rio Sil; la plata de Guadalajara o del cacereño rio Eljas; los yesos de Fuentes del Ebro (Zaragoza); el gran cristal de Vivianita extraído en La Unión (Murcia); la esfalerita de Aliva (Cantabria), la Ermeloita de Pontevedra; la Cascosina de Sevilla; la abellaita de Lérida; la moganita de Las Palmas (Gran Canaria), el cristal de Elbaita del Alto Lingonha (Mozambique); la amazonita de Mina Gerais (Brasil); la gran turquesa de Hubei y la estivina, ambas de China. Minerales, meteoritos y rocas F. C.Mención aparte merecen los fragmentos de ámbar -con insectos, moscas y avispas en su interior -, procedentes del Soplao (Cantabria) o San Just (Aragón). Destacadas son la rocas históricas -las más antiguas de la colección Shculz, procedentes de Galicia, recogidas entre 1832 y 1834, y las de Filipinas, también del siglo XIX-, las volcánicas -el basalto de la colada de lava de la erupción del volcán Tajogaite en la isla de La Palma (Canarias)- y las extraterrestres, los meteoritos de Reliegos (León), de Villalbeto de la Peña (Palencia) o los de Puerto Lapice y Retuerta del Bullaque, ambos de Ciudad Real. Y entre las gemas, las amatistas de Cervera de Buitrago (Madrid), el berilio de Pereña (Salamanca), el aguamarina de Puentemocha (Salamanca) o la escapolita de Mozambique y la esmeralda Trapiche de Colombia .Fósiles, un viaje al mundo jurásicoEl viaje al jurásico comienza en los pasillos, nada más entrar al museo, como comentábamos anteriormente, donde encontraremos cientos de fósiles en vitrinas de madera; amonites, trilobites, coprolitos, bivalvos, cefalópodos, corales, conularias, gusanos, placodontos, notosaurios, braquiópodos, dactylioceras, poríferos, arqueociatos, crinoideos silúricos, briozoos, y graptolitos entre otros. Fósiles. F. C.Pero es en el centro del gran salón donde hallaremos una de las piezas más singulares, símbolo del museo; el esqueleto de masdodonte del Pleistoceno , hallado en las Higuerelas (Ciudad Real). Pero hay más, muchas más, entre las que destacan; los trilobites y cruzianas, bivalvos y branquiópodos del Ordovicico de los Montes de Toledo; los corales, quinodermos y braquiópodos procedentes de las facies arrecifales del Devónico de Colle y Aviados (León) y Arnao (Asturias); las plantas fósiles del Carbonífero de la Cornisa Cantábrica; los cefalópodos mesozoicos de la Cordillera Ibérica; los restos de palmeras fósiles del Paleógeno de Tárrega (Lérida); los corales y quinodermos del Paleógeno de Pirineos y la malacofauna pliocena de Almería y Málaga; los crustáceos del Eoceno de Huesca ; los osteíctios del Mioceno de Hellín (Albacete); el austrapotamobius del Cretácico de La Cierva (Cuenca); el pecten del Plioceno de Pulpi (Almería); las hildoceras del Jurásico de Albarracín (Teruel), la heterorthina de Pozuelo de Calatrava (Ciudad Real); el cráneo de myotragus, cabra balear extinta hace cinco mil años; el oso de las Cavernas del Pleistoceno; la ‘Cabra del Reguerillo’ , también del Pleistoceno de Patones (Madrid), y la ranas del Mioceno de Libros (Teruel).El oso de las cavernas. F. C.Pistas Más información: www.igme.es//m.geominero@igme.es Entradas: Gratuita Horarios: Lunes a domingo, y días festivos, de 9 h. a 14 h. Cerrado los días 24, 25 y 31 de diciembre, y del 1 al 6 de enero.Un siglo a través de millones de añosVisitar un museo siempre significa emprender un viaje y aprender algo nuevo. Recorrer el Geominero nos permite conocer nuestro pasado, la historia de nuestra casa, la Tierra, de nuestro barrio, el Sistema Solar, y el origen y evolución de la vida. Un museo que tiene la misión de investigar, preserva y mostrar, divulgar, la importancia, diversidad y riqueza mineral, geológica y paleontológica de nuestro país. Cada mineral, cada roca, cada fósil, nos narra un pasaje de la historia, de una historia que comenzó hace millones de años. Nos ayuda a saber y entender de dónde venimos y quiénes somos. Así que, si tiene la oportunidad, amigo lector, planifique una visita al centenario Museo Geominero, que además ofrece para celebrar su centenario diferentes actividades, como conciertos y talleres para niños los fines de semana.
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