El agua volvió a la provincia de Valencia y las intensas lluvias que azotaron a las poblaciones más castigadas por la catastrófica dana de 2024 evidenciaron que ni los barrancos ni el alcantarillado están preparados para hacer frente a un otoño de gotas frías.Las imágenes de calles completamente anegadas y mobiliario arrastrado por la tromba de agua sirven como advertencia y plantean dudas entre los vecinos sobre la capacidad de las infraestructuras para responder ante un episodio de mayor magnitud, dos años después de la tragedia.El problema de fondo es que, en todo este tiempo, la reconstrucción ha estado estancada en el papeleo. La red de alcantarillado, clave para evacuar bolsas de agua en lluvias torrenciales, está muy dañada en algunas localidades, y las obras para reacondicionarla todavía se están iniciando. La empresa Global Omnium anunciaba ayer que a principios de octubre tendrá actuaciones en marcha en 28 municipios. Algunas ya han empezado, pero la mayoría han culminado ahora todo el procedimiento administrativo.MÁS INFORMACIÓN noticia Si Valencia revive las pesadillas de la dana tras una jornada de fuerte temporalLas máquinas van a entrar en Paiporta, Algemesí o Benetússer, los proyectos más complejos en extensión y los más elevados económicamente, tras un proceso sujeto a regulación armonizada, con plazos más dilatados en el tiempo antes de adjudicarse.En el decreto en el que se convocaron estas ayudas, que se deben ejecutar antes de octubre de 2029, el Ejecutivo central estableció que las entidades gestoras de la red en los municipios -en los casos citados, Global Omnium- se encargaran de gestionarlas, licitando los trabajos a otras empresas. La Generalitat Valenciana cifra en un 11% la ejecución de estas subvenciones.Tanto el Ejecutivo autonómico como los alcaldes de la zona cero vienen reclamando que, para acelerar los trabajos de recuperación, se habiliten mecanismos de emergencia que agilicen los trámites frente a los cauces ordinarios. También que se revisen los precios para compensar las subidas de los costes y evitar así que los concursos queden desiertos. Pero el Gobierno es reticente a los trámites de urgencia porque el dinero viene de la Unión Europea y quiere tener todas las garantías jurídicas.La demanda de los ayuntamientos se extiende a otras actuaciones pendientes tras la dana, como dotaciones municipales arrasadas por la barrancada. El Ejecutivo central repartió en marzo de 2025 1.745 millones de euros para levantarlas de nuevo, pero los consistorios no tienen capacidad para gestionar cantidades que, en el caso de Catarroja, multiplican por diez su presupuesto ordinario. En esta última localidad calculan que volverán a la normalidad en unos 14 años. En julio la cifra de ejecución rondaba el 1%, alrededor de tres de los 220 millones que tienen en su cuenta.«Unos cuatro o seis años más no lo quita nadie»El calendario para otras obras cruciales para prevenir riadas como la del 29 de octubre de 2024 no es tampoco alentador. El catedrático de Ingeniería Hidráulica de la Universidad Politécnica de Valencia, Félix Francés, señala que los plazos son consecuencia de la envergadura de las actuaciones y de los trámites necesarios: «La infraestructura importante requiere un tiempo de diseño y de ejecución». En el caso del Barranco del Poyo y el Pozalet, explica que ya existía una solución estudiada desde 2006, pero que ha sido necesario actualizar los cálculos antes de completar los proyectos, sacar las obras a contratación y proceder a la expropiación de los terrenos. Aunque están en marcha, «unos cuatro o seis años más no los quita nadie». afirma. «Si se quieren hacer bien las cosas, eso requiere ciertos tiempos», sostiene Francés. Hasta ese momento, «estaremos en riesgo porque no estamos dotados de las infraestructuras correctas». De hecho, distingue entre la situación de las urbanas y las fluviales: en las primeras, considera que el escenario puede ser incluso peor por el estado de los colectores, mientras que en el ámbito fluvial «estamos exactamente igual, prácticamente». «Estamos en riesgo porque no tenemos las infraestructuras correctas» Félix Francés Catedrático de Ingeniería HidráulicaRespecto al mantenimiento de los cauces, el experto cuestiona que la limpieza sistemática de la vegetación sea una medida eficaz para reducir el riesgo de inundación. En particular, considera que eliminar las cañas, una especie invasora, no resuelve el problema a largo plazo porque vuelven a crecer en poco tiempo. Además, advierte de que estas actuaciones pueden tener un coste ambiental. A su juicio, la retirada de vegetación sólo estaría justificada en puntos concretos donde exista un riesgo elevado de que los restos puedan provocar un atasco aguas abajo, algo que, según explica, «no suele ser habitual» en los grandes ríos o barrancos.«Tenemos el susto en el cuerpo»Mientras, en Aldaia sufren inundaciones cíclicas por el desbordamiento del barranco de La Saleta, un problema que el municipio reclama solucionar «desde hace más de 40 años». La actuación pasa por una canalización subterránea hasta el nuevo cauce del Turia, un proyecto que se encuentra en fase de licitación. Mientras tanto, el Ayuntamiento ha ejecutado un plan de choque en el tramo urbano para aumentar la capacidad del barranco y facilitar la circulación del agua.Imagen de un paso inferior inundado en Aldaia tras las lluvias de este miércoles EFEEl alcalde de la localidad, Guillermo Luján, explicó este jueves que eso evitó que llegara a las viviendas. Sin embargo, puso el foco en que la ausencia de la obra pendiente hace que «la intranquilidad sea muy importante» ante la primera gota fría del año: «Tenemos el susto en el cuerpo». Luján reclamó también una mayor coordinación en la toma de decisiones durante episodios de lluvias, especialmente en lo relativo al cierre de los colegios, pues considera «contradictorio» que municipios próximos adoptaran decisiones diferentes ante una misma situación de emergencia.Imagen de un paso inferior inundado tras las lluvias de este miércoles en Torrent ReutersEn Torrent también volvieron a ver bajos inundados y coches parados en mitad de la vía pública por la fuerza del agua. Las redes de saneamiento, cuentan, no eran capaces de absorberla, aunque la mayoría de las miradas se centraban en otro punto.«Hemos vuelto a comprobar la importancia del barranco de l’Horteta, que llegó a llevar un caudal superior al del barranco del Poyo antes de su confluencia en Torrent. Reclamamos su limpieza y la retirada de cañas. La prevención tiene que traducirse en actuaciones sobre el terreno», defendió la alcaldesa, Amparo Folgado.
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