La pesadilla de Pierre empezó hace tres años, cuando tenía 35 años. Le diagnosticaron un sarcoma óseo, un cáncer óseo que le carcomía la tibia derecha. La cirugía permitió extirparle el tumor y salvarle de momento la pierna con un implante y tratamiento convencional. Pero meses después tras una infección y un hueso muy debilitado ya no podía sostener la pierna. No existía ninguna prótesis comercializada que sustituyera lo que el cáncer y la infección se llevaron. Ni tampoco había ningún laboratorio dispuesto a desarrollarlo. La única solución posible era cortar su extremidad, sacrificando también la rodilla.Pero antes sus médicos del Hospital Gregorio Marañón de Madrid decidieron hacer un último intento. Inventaron lo que no existía. Fabricaron un implante a su medida con un metamaterial, un material ‘inteligente’ con propiedades únicas no tanto por su composición sino por su diseño. El equipo del hospital madrileño acudió a la Escuela de Ingeniería Aeronáutica y Aeroespacial de la Universidad Politécnica de Madrid (UPM) donde crearon una estructura de titanio, calculada para reproducir el comportamiento no de una pierna cualquiera, sino de la tibia de Pierre.Mientras las prótesis convencionales se ajustan solo a la forma y tamaño del paciente, en esta ocasión se fabricó una tibia completamente personalizada. Primero se construyó un gemelo digital de su pierna sana y sobre él se simularon las cargas reales que soporta una tibia al caminar, subir escaleras o tropezar, incluso. Con toda esta información se calculó cómo debía ser la estructura para que el hueso debilitado del paciente pudiera asumir todo el peso necesario. Después, una cirugía calculada con precisión milimétrica, logró lo que ya Pierre daba por perdido: conservar su extremidad.Rubén Pérez Mañanes, cirujano de Sarcomas del hospital y Luis Saucedo, ingeniero de la Politécnica de Madrid, contaban en una rueda de prensa cómo el paciente ha recuperado su vida normal y camina sin muletas tres años después de que le operaron su tumor. «La nueva prótesis incluso ha superado una caída del paciente, un tropezón que le costó una fractura de una de sus muñecas y del tobillo, mientras el implante de la tibia continuó intacto», recordaba Pérez Mañanes. Lo que se ha conseguido es una integración completa, en la que «el cuerpo del paciente reconoce como suyo y no sabe que tiene un cuerpo ajeno», asegura el ingeniero Luis Saucedo. Integrado en el hueso, comparte el esfuerzo que necesita la pierna al caminar, subir escaleras o al saltar. De esa manera, la prótesis no absorbe todo el peso y el hueso de alrededor sano no se debilita por la falta de uso. Es una integración completa. El material utilizado es una aleación de titanio aligerada gracias al diseño de una estructura con una forma similar a la de un panel de abejas. Este tipo de metamaterial es el que emplea la Escuela de Ingeniería Aeronáutica para el diseño de drones o satélites. Se fabricó mediante impresión 3D y se rellenó además con hueso esponjoso procedente del banco de huesos de centro sanitario. Ese injerto queda entrelazado dentro de la estructura metálica como una prótesis biológica para favorecer la integración y fijación en el hueso. Y hace de ‘pegamento’ entre el hueso del paciente y la prótesis. Además, se ha conseguido reducir el peso habitual de una prótesis de estas características de un kilo a 150-200 gramos. Tres mil euros frente a 50.000En este proceso se ha involucrado ciencia y academia para ofrecer una solución médica a una sola persona que podría beneficiar a otros muchos pacientes. Hace tres semanas se utilizó en otro osteosarcoma de la muñeca, para sustituir un radio y hay otros dos pacientes más esperando una cirugía de pelvis y de la pared costal. Medicina personalizada, con mejores resultados y a un coste mucho menor. El diseño y fabricación de la prótesis de Pierre costó apenas unas semanas y 3.000 euros, frente a los 30.000 o 50.000 euros que hubiera costado el encargo a un laboratorio externo de prótesis, calcula el cirujano Pérez Mañanes.
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