La escandalera (maliciosa, pero ridícula) de las camisetas caballas de los empresarios valencianos de Boluda nos distrae de lo que uno quería hacer hoy aquí («¡yo he venido a hablar de mi libro!»), que era del pésimo espectáculo del arbitraje español, que sólo tuvo un representante en el Mundial, Hernández Hernández, un canarión que parece sacado de la comedia de Arniches ‘¡Mecachis, qué guapo que soy!’, con un guaperas, Chito Vallares, «un pollo requetebién», en palabras del propio Arniches, en traje de mañana y un pequinés atado con un cordón de cuero. –Vete de aquí, me da igual que seas el capitán, te saco amarilla –le dijo a Vinicius, que lo había abordado para hacerle respetuosas objeciones con la misma formalidad que aquel padre Guépin, abad mitrado de Silos, que, paseando a la sombra de sus claustros románicos con unos amigos, sacó la conversación de cómo imaginaba cada uno el cielo. («Yo –dijo el padre Guépin– me lo figuro como un eterno paseo, por los jardines del Paraíso, haciendo ‘respetuosas objeciones’ al Ser Supremo: Señor, ¿por qué hubo enfermedades? ¿Para qué hicisteis a los microbios? ¿Qué objeto tenía el planeta Júpiter?»). Y Hernández Hernández, un tipo convencido de que la estrella en el estadio es él, sacó amarilla a Vinicius, y eso que todavía no se sabía que Vinicius va de patriotismo español más o menos como los jefes de todos los partidos del Régimen. La culpa es de Mourinho, que nunca ha querido mojarse en cuestiones políticas, por respeto, según él, al país que lo acoge, siendo extranjero. Por eso la Oposición pipera, que perdió las elecciones, quería a Klopp, que ha sido llegar a la selección alemana y montar un campo de instrucción como el de ‘La chaqueta metálica’: –Me gustaría recuperar la bandera –fueron las primeras palabras de Klopp. La bandera ¿para qué? «Para no dejar el orgullo a la gente equivocada». Es el ‘Patriotismo Positivo’ (?) de Klopp , otro Habermas con gorra. De haber ganado Riquelme, Raúl habría llamado a Klopp, y ahora la bandera del ‘Patriotismo Positivo’ sería el Real Madrid y no la «’Die Mannschaft’. Que con estas boludeces (la más gorda, la de la camiseta caballa) anda matando el rato el piperío, que pide para el domingo una Pitada Patriótica contra Vinicius en el derbi del Estadio Riyadh Air Metropolitano, donde, como todo el mundo sabe, la afición colchonera le tenía reservada una ovación. Eso es dar en el clavo: el mérito de la Pitada Patriótica podrán apuntárselo el calvo del Plus, que la tiene tomada con Vinicius como uno de esos taxistas plastas que te dan el viaje con Sánchez, y todos esos chisgarabises de la vida española que tratan de desatar en el Bernabéu la guerra de los Rose de Danny DeVito para tener al club en un grito. Tres jugadores del Real Madrid habrían dicho «¡Jehová!», con lo que eso significa en ‘La vida de Brian’. Pero ¿y la LFP? Cuando lo de Ucrania nos ponía en la pantalla de TV un rótulo: «No a la invasión». ¿Qué invasión? (Porque en el mundo hay unas cuántas). Bueno, eso lo dejaban a nuestro libre albedrío. En lo de España, sin embargo, esa responsabilidad se deja en manos de unos futbolistas que, con Klopp, saltarían al campo con la ‘Oración fúnebre’ de Pericles en la boca. Pero no está Klopp, pues perdió las elecciones. Está Mou, que ha de bracear en el flipante mundo de los Hernández Hernández, a quien al día siguiente hace bueno Gil Manzano, y a todos ellos, el Var, versión arbitral de la españolísima «marcha atrás», que impide gozar el orgasmo del gol, que dirían Valdano o Hebrero San Martín. Marcha atrás, ‘Tiburón’ es una película en la que un tiburón vomita gente hasta que abren una playa. Marcha atrás, ‘Viernes 13’ es una película sobre un jugador de hockey mágico que cura a sus adolescentes para que puedan irse a casa desde el campamento. Marcha atrás, ‘Gol de Espí’ es una película de alguien que vuela por ahí y que después de poner a gente en situaciones difíciles va y se esconde, o sea, ‘Supermán’. No estaría de más que alguien le susurrara al fanegas de Flick lo que Núñez a Cruyff sobre las Ligas de Tenerife.
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