La única fotografía que existe de Antonio Benavides , 1,64 de estatura y cara ancha, es la del carné de Policía de su hoja de servicio militar. Tenía 36 años y hacía méritos para convertirse en guardia de asalto titular cuando le metió «dos tiros en la cabeza» a su pariente. Federico le sacaba dos años y era ya un escritor consagrado de una fecundidad mágica.Hasta aquel instante final en el barranco de Víznar , nadie supo que ese pariente feroz es muerte y premonición en el ‘true crime’. Su nombre estaba escrito desde junio del 36 en la versión definitiva de ‘La Casa de Bernarda Alba’. Antonio María Benavides llama Lorca en su obra al que fuera segundo marido de Bernarda, por cuya muerte la viuda obliga a sus hijas a guardar ocho años de luto y no pisar la calle.«Su conducta moral es mala… Elemento juerguista y de vida alegre y jugador». Miguel Caballero lee lo que dice el expediente militar de Benavides referido a los años que vivió luego en Málaga, ya como policía. De sus andanzas guerra-civilistas había quedado la sentencia de uno de los enterradores del lugar donde pasó Lorca sus últimas horas: «Con vocación para asesinar». Era conocido en la Vega de Granada por ser un ‘Pataslargas’, apodo de su familia.El investigador Caballero, tras años de labor detectivesca en registros civiles, archivos militares, cementerios y charlas con los más viejos del lugar, no sólo ha puesto nombre y rostro a los siete miembros del piquete que fusiló al poeta. Ha cerrado el puzle del crimen con conclusiones que cuestionan la ‘verdad oficial’ establecida desde la Transición: el autor de la orden de detención y ejecución no fue el gobernador civil de Granada, sino un ex guardia civil agraviado por su ‘Romancero Gitano’; la supuesta llamada de Queipo de Llano a Valdés Guzmán ordenando que le dieran ‘café, mucho café’ a Lorca, no pudo producirse porque las líneas telefónicas estaban cortadas; el cacareado enterrador Manolillo el comunista ni era niño (tenía 19 años) cuando ocurrieron los hechos ni lo enterró; la fecha de la ejecución fue el 17 de agosto entre las 3 y las 4 de la madrugada, y no el 18 o 19 como sigue recogiendo hasta Wikipedia.Esquema de las últimas horas antes del asesinato, en la investigación de ‘Lorca, las horas perdidas’ ABCLas «verdades»En el documental ‘Lorca, las horas perdidas’ se desmontan las «verdades» con las que la Policía de Granada, requerida por Franco, quiso en 1965 justificar el asesinato, e identificamos a todos los autores intelectuales y materiales del crimen. También las otras razones de la ejecución: los odios enquistados de la Vega, donde el padre del poeta era un terrateniente hecho a sí mismo con fieros rivales, y cómo existió una venganza familiar que conecta a los Roldán, los Alba y al propio Lorca a través del siniestro Benavides.« Ha llegado otra vezla hora de la sangre. Dos bandos. »(‘Bodas de Sangre’, 1931)«La noche en que asesinan a Lorca no puede saberse con exactitud quiénes de los siete guardias formaban el piquete de ejecución. Pero sí tengo certeza de dos: el cabo Mariano Ajenjo, al mando, y Benavides, el único que lo confesó. Como era primo segundo de Lorca, llama mucho la atención. La verdad es que la muerte de Federico fue tal sinsentido que aún hoy, 90 años después, descendientes de uno de los ejecutores viven atormentados por los asesinatos». La investigación de Caballero exhuma la verdad incómoda de la participación de la propia familia. Benavides era primo por los cuatro costales. Era sobrino/nieto de la primera mujer del padre de Federico, Matilde Palacios, «aquella otra que pudo ser mi madre», al decir de Lorca; era primo del tío del poeta José Roldán Benavides, casado con su tía Isabel García Rodríguez, y primo también de Emilio Roldán Benavides, marido de una prima de Federico, María Delgado García. Era, además, primo de uno de los personajes de ‘La Casa de Bernarda Alba’ , Pepe el Romano (José Benavides Peña), quien estuvo en la entrada intimidatoria en la Huerta de San Vicente. Pariente de igual rango también de Horacio Roldán, el terrateniente a quien muchos han señalado como instigador del crimen y que también estuvo en la Huerta.« Saturno detuvo los trenesy la bruma y el Sueño y la Muerte me estaban buscando. »(Poema doble del lago Eden. Poeta en Nueva York)La venganzaA través del primo al cuadrado asoma la venganza de la Vega, un territorio de azucareras y ambiciones que se empozoñaba con rencillas donde el padre del poeta hizo fortuna.Y de ese mundo sale Bernarda Alba, inspirada en una de las familias del lugar, la de la viuda Francisca Alba Sierra. La obra «es una venganza literaria de Lorca», no duda Caballero, «contra esos enemigos ancestrales de su padre». Y fue a la postre, añade, «la gota que colmó el vaso» de los golpistas granadinos y que le sentenció en apenas 13 horas.« No hay más que un gentío de lamentosque se abren las ropas en espera de la bala. »(‘Grito hacia Roma’, de ‘Poeta en Nueva York’, 1929-30) Federico padre es la viva encarnación del hombre hecho a sí mismo. Su historia, tras un primer matrimonio sin hijos y de cuyos gananciales sacó su primera fortuna, transcurre entre dos hundimientos monumentales: el desastre del 98, con la pérdida de las últimas colonias, y el de la Guerra Civil del 36, que le arrebató a su primogénito. «No quiero volver a este jodido país en mi vida», dijo cuando abandonaba España en 1940. Le acompañaban su mujer, su hija viuda Concha (su marido, alcalde de Granada fusilado el mismo día que detuvieron a Federico) y sus nietos en el trasatlántico Marqués de Comillas que les llevaría a Estados Unidos desde Bilbao. Nunca volvió. Está enterrado, desde 1945, en el Puerta del Cielo, un cementerio próximo a Nueva York.Tras la pérdida del azúcar que la industria de la caña caribeña daba a la metrópoli, la Vega se convirtió en una tierra de promisión con la siembra de remolacha azucarera. Y nadie supo aprovecharlo mejor que Don Federico. Si a su primer matrimonio, según los acuerdos gananciales, aportó solo «la ropa de su uso» que vestía y una muda –léase ‘Historia de una familia’ (Ibersaf, 2007), de Miguel Caballero y Pilar Góngora–, en la batalla por las tierras y los ingenios fue el más audaz. A la compraventa de fincas, casas y acciones en la azucarera Nueva Rosario –los Roldán fueron accionistas de la San Pascual– añadió pronto su condición de prestamista al 6% de interés. Recibía en el céntrico Café Suizo. Incluso fue teniente de alcalde por el Partido Liberal. De aquel periodo quedó una vieja pendencia con Alejandro Roldán Benavides, apodado El Marquesito y padre de Horacio y Miguel, compañeros de estudios de sus hijos.Arriba, momentos antes del fusilamiento, según la reconstrucción de ‘Lorca, las horas perdidas’, con el detalle abajo del actor que da vida al poeta. Además, las balas deformadas encontradas en una de las excavaciones ABC / J. Navarro El Marquesito y TrescastroFue El Marquesito elegido concejal después de que hombres armados entraran en un colegio electoral y manipularan los votos a su favor. El abogado Trescastro, también munícipe, se oponía a la anulación que apoyó y logró el padre del poeta. Nunca se lo perdonaron.Tampoco los Pataslargas olvidaron que a la muerte de Matilde Palacios, su primera esposa, se quedara con la mitad de las gananciales: 16.000 pesetas de un total de 32.000; el resto lo consiguió la abuela de Benavides, hermana de Matilde.Tiene investigado Caballero que don Federico pagó y pagó sin lograr salvar a su primogénito. El 13 de agosto, al poco de la irrupción de los Roldán en la Huerta de San Vicente, hizo una suscripción de 500 pesetas para las Fuerzas Armadas. También donó al Ayuntamiento 15 títulos de la deuda por importe de 7.500 pesetas. Y en diciembre le hicieron desembolsar otras 118 de contribución a los sublevados.Pocos días antes del crimen, Lorca hizo una lectura de su última obra teatral en un carmen de Granada. Su «drama de mujeres en los pueblos de España» era ya un secreto a voces aunque la pieza no se estrenó oficialmente hasta 1945, en Buenos Aires.En la Granada de guerra y venganzas, las cuitas narradas de las Alba se convirtieron en una lanza más en manos de los rivales de su padre y, especialmente, de los enemigos de su protector, el dos veces ministro socialista, y masón, Fernando de los Ríos .« Pinta una cruz en la puerta y pon tu nombre debajo […]Porque dentro de dos mesesyacerás amortajado. »(‘Romance del emplazado’, 1928)Un pelotón con recompensa«La cara es el espejo del alma», dice Caballero mientras repasa las fichas de quienes apretaron el gatillo: el cabo Ajenjo, Benavides, Salvador Varo, Moles Pelegrina, Antonio Hernández Jiménez, Fernando Correa y Jiménez Cascales, el único que repetía «yo no sirvo para esto». Ganaban 300 o 500 pesetas por sus «servicios especiales» y un ascenso en la Guardia de Asalto, el cuerpo que venía de la República y fue germen de la Policía Nacional.De todos tiene sus expedientes militares. Del primo Benavides, algo más. Seguir su rastro le condujo a un cementerio de Málaga, donde murió en 1962. Mantuvo largo amorío con la madame que regentaba el burdel Los Mantones y logró licencia para un cochecito de caballos para turistas (la heredó un hijo de los cinco que tuvo con su engañada esposa, Josefa Ramos Aguilar).Tiene constancia Caballero de que, en plena dictadura, junto a otros dos ejecutores de Lorca, Benavides volvió al lugar del crimen. Les convocaba el hijo del capitán Nestares, que ayudaba a Molina Fajardo en su investigación para el libro ‘Los últimos días de García Lorca’ (Almuzara, 2011). Sobre el terreno, Benavides confirmó dónde le mataron y arrojaron. Dejó claro que jamás regresaría al sitio ni contaría de nuevo lo que hicieron aquella noche sin luna.Afiliado a Falange el mismo 18 de julio, tuvo un hermano implicado en el prendimiento y muerte del Camborio, personaje del ‘Romancero Gitano’. La investigación de su asesinato tiene un capítulo en el libro de Caballero ‘Lorca basado en hechos reales’. Se desvela, por ejemplo, que los Pataslargas se quedaron con la casa del Camborio una vez asesinado. « Voces de muerte sonaron cerca del Guadalquivir…¡Ay Antoñito el Camborio,digno de una Emperatriz!Acuérdate de la Virgenporque te vas a morir… Tres golpes de sangre tuvoy se murió de perfil. » (‘Romancero Gitano’, 1928)La envidiaLorca brilló más que nadie en su generación (la del 27). Como escribió él mismo en su ‘Llanto por Ignacio Sánchez Mejías’ (1935): «Tardará mucho tiempo en nacer / si es que nace, / un andaluz tan claro». Aunque su predilección era la música y el piano, había empezado a escribir con 17 años. No siempre fue genio. «Yo estudié mucho… Sabía mucho, mucho. Pero en el instituto me dieron cates colosales… He fracasado en Literatura, Preceptiva e Historia de la Lengua Castellana. En cambio me gané una popularidad magnífica poniendo motes a la gente». En la misma entrevista, Lorca cuenta cómo llegó a Madrid: «Yo estudiaba Derecho y Letras en Granada. Antes había estudiado música… Me tenían preparado el que me marchara pensionado a Bolonia. Pero mis conversaciones con Fernando de los Ríos me hicieron orientarme hacia la Residencia y me vine a Madrid, a seguir estudiando Letras». Gracias al ministro también existió La Barraca, la compañía con la que Lorca llevó a los pueblos de España lo mejor del teatro del Siglo de Oro.«La muerte de Lorca fue una concatenación de causas, pero la principal fueron las rencillas familiares»¿Le condenó precisamente su genio? ¿Le mataron por pura envidia en su patria chica? En la víspera de su viaje a Granada, al ser preguntado en una entrevista por la Granada de Boabdil y la entrega de llaves de la ciudad en 1492, Lorca dijo: «Se perdieron una civilización admirable, una poesía, una astronomía, una arquitectura y una delicadeza únicas en el mundo para dar paso a una ciudad pobre, acobardada; a una tierra del chavico, donde se agita actualmente la peor burguesía de España… Yo soy español integral, y me sería imposible vivir fuera de mis límites geográficos; pero odio al que es español por ser español nada más… No creo en la frontera política».¿Por qué me matas, Granada? «La muerte de Lorca fue una concatenación de causas. No se descartan las políticas, pero la principal fueron las rencillas familiares –asegura Caballero–. La detención en casa de los Rosales fue llevada a cabo por Ruiz Alonso y Trescastro, cuya mujer era prima del padre del poeta. Trescastro era militante de Acción Popular, al igual que los terratenientes Horacio y Miguel Roldán, y trabajaba como abogado para esta familia. Por último, en el pelotón de ejecución del poeta se encontraba Benavides, compadre de Trescastro, primo de los Roldán y sobrino nieto de Matilde Palacios, la primera mujer del padre del poeta… El hecho de haber sido secretario personal de Fernando de los Ríos en un viaje a Marruecos y su compromiso con la República influiría en su asesinato, por supuesto, pero esa simplificación de por ‘rojo y maricón’ hoy no cuela. Mantengo que no era rojo, pero sí un ferviente republicano».Lorca es poesía, teatro y tragedia. Premonición siempre. Desde que terminó la obra teatral ‘ Así que pasen 5 años’ , el 19 de agosto de 1931, transcurrieron exactamente cinco años (menos dos días) hasta su ejecución el 17 de agosto de 1936. « El grito deja en el vientouna sombra de ciprésTodo se ha roto en el mundo.No queda más que el silencio. »(‘Soleá. Poema del cante jondo’, 1921)
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