Apple ha cambiado la forma de enfriar por dentro el iPhone 18 Pro y Pro Max, un aspecto que hasta ahora era su punto más débil cuando al teléfono se le4 exigía al límite. La pieza central de ese cambio es la cámara de vapor, un sistema que en este modelo ocupa tres veces más espacio que en el iPhone 17 Pro. El objetivo es que el rendimiento no caiga en las tareas que más calientan el chip, como los videojuegos o la grabación de vídeo en 4K durante varios minutos seguidos.
El truco de física que copian los portátiles gaming
Una cámara de vapor es una lámina metálica sellada que contiene una pequeña cantidad de agua desionizada. Cuando el chip calienta un punto concreto, esa agua se evapora y absorbe parte del calor en el proceso.
El vapor se desplaza hacia las zonas más frías de la lámina, se condensa y libera el calor en una superficie mucho más amplia que el propio procesador. El ciclo se repite de forma constante mientras el móvil está en marcha, así que el calor no se acumula en un único punto y el chip puede seguir trabajando a más velocidad durante más tiempo. Es el mismo principio que llevan años usando los portátiles gaming y muchos móviles Android de gama alta, ahora ajustado al espacio interior de un iPhone.

Por qué ha habido que separar la memoria del procesador
Para ampliar la cámara de vapor, Apple también ha rediseñado el propio empaquetado del A20 Pro, con una solución inspirada en los chips M que monta en sus Mac. En el iPhone 17 Pro la memoria iba apilada encima del procesador, mientras que en el 18 Pro ambos componentes se colocan uno junto al otro.
Ese cambio saca la memoria de la ruta por la que se escapaba el calor y permite conectar el A20 Pro directamente con la cámara de vapor. A eso se suman nuevos materiales termoconductores en el interior, pensados para bajar la temperatura antes de que el calor llegue a acumularse y que, bajo condiciones exigentes, el rendimiento no decaiga.
Lo que pasa cuando exiges el chip al máximo
Según Apple, la combinación de la cámara de vapor ampliada, los nuevos materiales y el propio diseño del A20 Pro da lugar hasta un 40 % más de rendimiento estable frente al iPhone 17 Pro.
El A20 Pro añade además hasta un 40 % más de potencia gráfica en su pico máximo y una banda ancha de memoria un 50 % superior, pensada sobre todo para las tareas de inteligencia artificial que se ejecutan en el propio teléfono.
Ya tengo el iPhone 18 Pro Max en mis manos así que, en próximos días, hablaré sobre esta nueva forma de gestión térmica, que si bien ya existía en la generación anterior, ahora se rediseña para mejor eficiencia.
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