El 17 de mayo es una fecha grabada con letras de oro en las crónicas del Atlético de Madrid. Hasta tal punto, que nació una Peña colchonera con ese nombre. Ese día, en 2013, los rojiblancos ganaron por 1-2 la final de Copa del Rey al Real Madrid en el Santiago Bernabéu, lo que significó derrotar por primera vez al eterno rival tras una tortuosa sequía de casi catorce años. El gol decisivo, en el minuto 98 de la prórroga, lo marcó un fino brasileño de sonrisa infinita, con más trazas de pianista que de central, que se metió de cabeza en la leyenda del Atlético anticipándose a Diego López. Joao Miranda (Paranavai, Brasil, 7-9-1984) asegura a ABC que esa noche fue «la más feliz» de su carrera. El centro se lo puso un niño de 21 años, Koke, que tras levantar la Copa plantó una bandera del Atleti y la besó sobre el césped del Bernabéu. Un tanto que hizo bueno con cien paradas otro niño, Courtois, entonces en el otro «lado de la historia». El primero lo anotó un desatado Diego Costa, tras un pase profundo de Falcao, que en esa final se despidió, entre lágrimas, del club colchonero. Y también supuso el adiós al Real Madrid de José Mourinho, quien ni siquiera se dignó a recoger la medalla de subcampeón. Desde Sao Paulo, ahora dedicado a velar por sus dos hijos futbolistas, Miranda recuerda con nostalgia todo lo que rodeó a esa cita histórica, en la previa de otro derbi, de nuevo con Mourinho enfrente. —Estuvo cuatro temporadas en el Atlético, 178 partidos, trece goles, cinco títulos… ¿Qué siente?—Siento que dicho así pareció fácil, pero fue algo conseguido con mucho trabajo, con mucho cariño. El Atleti es una familia, yo siempre me sentí en mi casa, y cuando haces algo con amor y con cariño parece que fue fácil y pasa rápido.—Tiene una buena anécdota de lo que le dije Simeone al llegar.—Fue un momento de hombres. Simeone me miró a la cara y me dijo: «De la manera en la que tú entrenas, estás fuera». Yo había jugado toda mi vida en Brasil, tenía un ritmo diferente, pero Simeone cambió mi mentalidad. Su primer partido me dejó en el banquillo y no jugué. Pero entonces empecé a entrenar mejor, comencé a jugar de titular y ya no salí más. —Godín y Miranda. Una de las mejores parejas de centrales de la historia del Atleti y de la Liga. ¿Cómo se complementaban?—Quizá yo sacaba mejor el balón, y Diego era más agresivo robando. Nosotros teníamos calidad como centrales, pero todo el equipo defendía en conjunto y eso nos facilitaba el trabajo. Teníamos un gran portero, el Atleti siempre tuvo grandes porteros, Coutois, ahora Oblak. Pero el sistema defensivo, cómo encarábamos los partidos, nos facilitaba el trabajo.—Además los dos muy goleadores. ¿Notaban el miedo en las defensas rivales cuando subían a rematar?—Cuando había un córner, nosotros mirábamos a la grada y la afición ya empezaba a cantar, empezaba a calentar el partido… y nosotros sabíamos de nuestra fuerza y que si nos caía en la cabeza a mí o a Godín íbamos a hacer gol. Sabíamos que era un punto muy fuerte del equipo.«Mourinho nos esperó dentro del túnel de vestuarios y nos saludó a todos. Fue un gesto de un hombre»—¿Por qué se fue al Inter? Estaba en un momento álgido de su carrera.—Era un momento en el que el club estaba empezando a crecer y una venta mía era parte de ese proyecto para que el club pudiera crecer más. Creo que fue bueno para el Atleti porque yo ya tenía 31 años y una venta de un central con esa edad es difícil y para el club era importante ese dinero (ingresó 15 millones de euros). Yo también quería una experiencia nueva, creo que mi objetivo en el Atleti era dejarlo entre los mejores de Europa, jugando siempre la Champions. Y salí por la puerta de delante y con el cariño de todos los aficionados. Y yo me fui convertido en un aficionado del Atleti para siempre, es un club que amo, y todos saben el cariño que le tengo.—Hablemos de aquella mítica final de Copa. ¿Qué recuerda?—Grandes recuerdos. Me acuerdo que nos concentramos en Los Ángeles de San Rafael y cuando despertamos había nieve y una atmósfera diferente. Pero cuando llegamos cerca del Bernabéu todas las calles estaban llenas de aficionados del Atleti, parecía que jugábamos en casa. Ahí nosotros supimos que aquel era el momento de cambiar la historia, sentimos que había llegado nuestro momento. La afición nos abrazó y teníamos que dar una respuesta. Y esa respuesta fue con un gol y con el título. Y fue el inicio de cambiar la historia del Atleti otra vez. Fue el gol más importante de mi carrera por todo lo que pasó. Cambió la historia del club, volvimos a ser uno de los grandes de Europa, como es la historia del Atleti. Ese gol cambió la mentalidad de todos los jugadores y comenzamos a creer más en nosotros mismos.—Eran 14 años sin ganar al Real Madrid y sólo tres semanas antes les ganaron en Liga en el Calderón con los suplentes… ¿Qué pensaron?—La verdad es que eso se nos pasó por la cabeza, sí. Pero como te digo, el momento en el que llegamos al Bernabéu y vimos a nuestra afición, eso nos dio aún más coraje. Teníamos clara nuestra filosofía: la lucha desde el primer minuto al último, era nuestra fuerza, darlo todo, y fue lo que pasó.Miranda, en su presentación como jugador del Atlético (21-7-2011). EFE—Suele visitar Madrid. ¿Qué le dicen los aficionados del Atlético?—Todos me dan las gracias: «Gracias por lo que hiciste por el equipo». Y me pone muy feliz, porque yo hice todo lo que pude y ver el cariño de los aficionados es lo más feliz que puede pasarme en mi vida. Todavía me dan las gracias por ese gol, se ha quedado esa imagen viva en la historia del club. Pasaron muchos años y ver cómo todos los aficionados siguen con ese cariño, para mí es algo inolvidable.—Ese gol hizo que Mourinho terminara su carrera en el Real Madrid, hasta hoy… No sólo cambió la historia del Atlético, hizo daño al eterno rival.—Les hizo daño sí, porque después de esa final vio que no era imbatible y cambió. Hizo muchos refuerzos, invirtió más en jugadores… Pero para nosotros cambió todo porque supimos que esa racha ya era pasado y sentimos que podíamos ganarles, no sólo los siguientes partidos, como ocurrió en la Liga en el Bernabéu, y también acabamos ganando el campeonato. —Mourinho había sido expulsado ese día, Cristiano también… y no se quedaron a recoger la medalla de subcampeones. ¿Les pareció un gesto feo?—Nosotros no nos dimos cuenta. Pero yo me acuerdo de que cuando acabó el partido Mourinho nos esperó dentro del túnel de vestuarios y nos saludó a todos. Para mí ese fue un gesto de un hombre, de un campeón.—¿Cómo ve el derbi de este domingo?—Yo creo que 50-50. Pero nosotros tenemos un plus porque tenemos la afición a nuestro favor y sabemos cómo jugar con su apoyo. Yo, como un aficionado más, creo que va a salir victorioso el Atleti.—Como futbolista que ha vivido los momentos más felices de su carrera en el Atlético y que lo considera su casa, ¿qué le diría a Julián Álvarez?—Creo que Julián se equivocó. En algún momento todos se equivocan. Pero al final se quedó y es un jugador muy importante para el club y lo va a demostrar. Nosotros sabemos de su calidad y como aficionado quiero lo mejor para el club y creo que es muy importante para el equipo.—Y como brasileño, ¿qué le parece la situación de Vinicius? Problemas de racismo, ahora el Bernabéu le pita…—Es una situación muy difícil, con Vinicius pasan muchas cosas. Pero él también es un jugador muy importante en el Real Madrid, tiene mucha calidad, y de cara al derbi tenemos que estar muy atentos a él porque puede cambiar el partido en cualquier momento.—La última, hábleme de Koke. Usted vio empezar al jugador con más partidos en la historia del Atlético de Madrid.—El Koke que conocí era un chaval, un niño con mucha ambición, que era un aficionado del Atleti más. Koke tuvo muchas ofertas para salir y siempre dijo que el club de su corazón era el Atleti. Yo estoy muy contento de que se haya quedado toda la vida, porque es un jugador histórico, es un ídolo, conoce el club, ha vivido varias fases, buenas y malas, y sabe lo que puede dar. Para mí es difícil hablar de Koke, porque tanto como aficionado, como amigo suyo que soy, sé que Koke siempre da el máximo. Es el amo del club.
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