La venganza siempre, siempre se sirve en plato frío. Y Nico Laprovíttola lo hizo de una manera que su ex equipo ya nunca olvidará. El base argentino, recientemente despedido del Barcelona tras dos temporadas en las que los continuos problemas de rodilla le impidieron jugar con asiduidad, se agigantó para brindar a su nuevo club, el Joventut, su primer título 18 años después (101-87). Además, a lo grande, en el Olímpico de Badalona, con toda una afición rendida a un proyecto de lo más ilusionante.
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