El ministro de Asuntos Islámicos de Marruecos, Ahmed Taufiq, que reivindica Ceuta y Melilla es la persona clave para entender la política exterior expansionista que lleva a cabo Mohamed VI a través del Gobierno de turno. El ministerio de Taufiq controla el sistema de formación islámica que produce imanes y predicadores para que puedan realizar su labor en el extranjero. Taufiq es, por ende, el responsable de enviar imanes a España en el periodo de Ramadán.
España es uno de los principales destinos de la política religiosa marroquí hacia su diáspora. El pasado año, Marruecos envío aproximadamente 230 imanes a mezquitas españolas a través de la Federación de la Unión de Mezquitas de España, la entidad española encargada de solicitar el envío de personal religioso al Ministerio de Interior de Fernando Grande-Marlaska.
Casi la mitad de estos, fueron solicitados por el Reino de Marruecos, la mayoría directamente a través del Ministerio de Asuntos Islámicos. En concreto, el ministerio de Taufiq envió 55 imanes, según informó la propia Comisión Islámica de España. Además de los que controla indirectamente a través de la Fundación pública Hassan II, con los que destinó este año un extra de 51 religiosos para predicar el Corán a nuestro país.
Marruecos reivindica la Ceuta islámica
En este sentido, no se puede pasar por alto que la reivindicación de la soberanía de Marruecos sobre Ceuta, realizada por Taufiq el pasado 24 de agosto tiene un efecto directo en todas las mezquitas que controla directa o indirectamente en España, en lo que se conoce como «diplomacia religiosa» de Marruecos.
Taufiq abrió fuego diplomático tras la invasión, pese a la impasibilidad del Ejecutivo de Pedro Sánchez que sigue señalando la «cooperación de Marruecos».
La reclamación de Taufiq sucedió en un acto religioso oficial presidido por el rey alauita y pronunciado por el responsable del aparato religioso marroquí. Lo que sirvió al Gobierno del primer ministro Aziz Ajanuch para exigir «la devolución» de Ceuta por su pasado islámico en el s. XI, apelando el legado de dos eruditos musulmanes. En concreto, el cadí Iyad, considerado uno de los santos de Marrakech; y Al Azafi. Ambos desarrollaron su obra sobre la figura de Mahoma.
Taufiq ostenta el ministerio desde hace 24 años, desde su nombramiento en 2002, sólo tres años después del ascenso al trono de Mohamed VI. Por lo que es un perfil de continuidad político que trasciende el parlamentarismo. Es además uno de los llamados «ministros regios», directamente vinculados a las prerrogativas religiosas del rey. Pues hay que recordar que Marruecos pese a ser oficialmente una monarquia constitucional, el jefe del Estado es a su vez Amir al-Muminin, «Comendador de los Creyentes», y el Ministerio dirigido por Toufiq ejecuta buena parte de esa política religiosa.
La reivindicación de Marruecos sobre Ceuta saltó así del terreno político al espiritual. El primer en abrir fue el ministro de Justicia, Abdellatif Ouahbi, reclamando «el retorno al seno de la patria» al apelar a «los derechos históricos y geográficos». El último hasta ahora ha sido Nizar Baraka, ministro de Obras Públicas y Agua de Marruecos, advirtiendo a comienzos de septiembre que Rabat «no retrocederá ni un palmo de su territorio nacional».
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