La preocupación ha abandonado el rostro de Carlos Mazón. Diez meses después de su primera visita a la comisión de investigación del Congreso por la dana que terminó con la vida de 232 personas en la provincia de Valencia el 29 de octubre del 2024, el expresidente autonómico reaparece en la sala Prim. Esta vez lleva el cabello más corto, luce barba y ha cambiado el blanco de la camisa por un azul celeste. El traje y la corbata permanecen, pero no la palidez de una cara que arrastraba meses de prisión política para que presentase su dimisión. Lo terminó haciendo, a medias, porque sigue siendo diputado en las Cortes valencianas.En marzo, cinco magistrados del Tribunal Superior de Justicia de la Comunidad Valenciana, por unanimidad, descartaron investigar penalmente al popular por su inacción el día de la tragedia. Las sospechas de la juez de instrucción en Catarroja (Valencia), que veía indicios de que el entonces presidente podía haber indicado a su jefe de gabinete, José Manuel Cuenca, que le dijese a la consejera de Justicia e Interior, Salomé Pradas, que no confinase a la población, quedaron en nada. Los mensajes que intercambiaron ese día jefe y subordinado se perdieron y, más allá de la célebre comida y sobremesa de Mazón con una periodista en El Ventorro, y las contradicciones del exmandatario, no había nada contra él para investigarlo judicialmente. Nuestra redacción está trabajando para ampliar la información
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