España tiene que contribuir a la ONU en función de su PIB y, de forma voluntaria, puede sumarse a proyectos adicionales de Naciones Unidas. Durante el mandato de Sánchez, y en función de los criterios establecidos, nuestro país tendría que haber pagado menos de 2.000 millones de euros, pero lo aportado supera en más de 500 millones esta cantidad. Dicho de otro modo: lo aportado por España supera en una cuarta parte lo estrictamente establecido. Así, nuestro país tendría que situarse en la decimotercera posición del ranking de contribuyentes netos, pero la ‘generosidad’ del Gobierno nos sitúa al nivel de otras naciones más ricas. O sea, que el Ejecutivo de Pedro Sánchez, que este martes por la noche interviene en la Asamblea de Naciones Unidas, está intentando comprar el favor de la ONU con el dinero de los españoles. ¿Y para qué? Pues para hacerse con puestos de relevancia dentro del organismo internacional. Esta manera de comprar el favor de Naciones Unidas no busca, en absoluto, colocar a perfiles profesionales de prestigio, sino colocar a los afines al sanchismo.
De modo que, con el dinero de todos los españoles, el Gobierno está comprando puestos de alta remuneración en la ONU que destina a resolver el futuro profesional de una tupida red de amamantados. En suma, que no es por generosidad por lo que España paga a la ONU más de lo que le corresponde, sino para garantizarse un pesebre en una institución que retribuye de forma generosa.
¿Quiere decir esto que Sánchez ha logrado hacerse con puestos clave en la ONU? No, ni mucho menos, pero sí que ha conseguido colocar en segundos niveles a muchos afines. Ahora apunta más alto y está gastando a manos llenas en lobbies. Su objetivo es poner una pica en lo más alto de Naciones Unidas, algo que todavía no ha conseguido. Será por dinero. El nuestro, claro.
Powered by WPeMatico