Los motoristas conquistan el arcén. A partir del próximo 1 de octubre, las motocicletas podrán utilizarlo cuando el tráfico esté detenido por una retención, una posibilidad largamente reivindicada por el colectivo y que cuenta con un respaldo prácticamente unánime. El 95% de los usuarios considera acertado regular esta práctica y el 77% asegura que, de hecho, ya lo hace para escapar de un atasco, según el Estudio Movilidad en Moto 2026-2027, elaborado por Motos.net con la colaboración de la patronal Anesdor.La apertura, sin embargo, no será indiscriminada. La reforma del Reglamento General de Circulación, que incluye numerosas novedades para aumentar la protección de peatones, ciclistas, motoristas y usuarios de patinetes eléctricos, limita esta posibilidad al arcén derecho de los tramos previamente acordados por el titular de la vía y la autoridad de tráfico, que deberán estar convenientemente señalizados. En el caso de Cataluña, por ejemplo, el Servei Català de Trànsit ya ha adelantado que no lo permitirá. Donde sí se autorice, las motos tendrán que circular en fila, extremar la precaución y no podrán superar los 30 kilómetros por hora. Además, deberán respetar la prioridad de los vehículos obligados a utilizar el arcén y abandonarlo si fuera necesario. La medida únicamente se aplicará cuando los carriles estén detenidos por congestión, no ante cualquier circulación lenta. La regulación del arcén supone legalizar una práctica relativamente extendida. El informe señala que el 77% ya lo utiliza o estaría dispuesto a hacerlo durante las retenciones. Entre quienes lo rechazan, el 55% cita precisamente la ilegalidad de la maniobra y el 44%, su peligrosidad. «El amplio respaldo de los motoristas a medidas como el uso del arcén en retenciones o el carril bus demuestra que las políticas de movilidad orientadas a la moto responden a una demanda real y mayoritaria del colectivo. Confiamos en que su entrada en vigor el próximo 1 de octubre suponga un paso adelante en su seguridad vial», señalan desde motos.net y Anesdor. Desde la patronal de la moto Anesdor, su secretario general, José María Riaño, se felicitaba durante la presentación del estudio por la nueva regulación, recordando que en aras de la seguridad siempre será más seguro el uso del arcén que zizaguear entre coches.La nueva regulación de la DGT va acompañada también de del endurecimiento de las exigencias de seguridad para quienes viajan sobre dos ruedas. Desde octubre será obligatorio utilizar guantes de protección en vías interurbanas y calzado cerrado en todo tipo de vías, tanto para el conductor como para el pasajero. Ambas infracciones estarán sancionadas con 200 euros. Los repartidores y otros profesionales que trabajen en moto también deberán vestir chaleco reflectante. La obligación de que los cascos de ciclomotor estén homologados entrará en vigor un año después, el 1 de octubre de 2027.El estudio revela que el casco integral y los guantes son ya los principales elementos de protección utilizados por los motoristas. También existe una valoración elevada del airbag: el 81% conoce este dispositivo, aunque no lo tiene, y el 65% señala el precio como principal impedimento para comprarlo. Los usuarios estarían dispuestos a pagar una media de 231 euros, mientras que el 65% defiende que su utilización continúe siendo voluntaria.La reivindicación no termina en el arcén. El 88% reclama carriles exclusivos para motocicletas en los accesos a las ciudades y ocho de cada diez valora positivamente que puedan utilizar el carril bus. En situaciones de atasco, uno de cada cuatro reconoce que ya circula por él. A diferencia de lo que sucede con el arcén, no existe una autorización estatal general para emplear el carril bus: su apertura a las motos depende de cada ayuntamiento y de la señalización correspondiente.El respaldo a estas soluciones está relacionado con la mala valoración que los motoristas hacen de las infraestructuras. El 88% considera insuficiente la protección de los guardarraíles, el 87% califica de inadecuado el estado del asfalto y el 79% cree que existen demasiados obstáculos en las calles. Aproximarse a un cruce es la maniobra considerada más peligrosa, citada por el 45%, por delante del adelantamiento, con el 30%, y del trazado de una curva, con el 25%. La principal fuente de inseguridad son los demás vehículos, según el 45% de los encuestados.Las motos chinas pierden el estigmaMás allá de la movilidad diaria, el estudio constata una recuperación de la intención de compra. El 55% de los encuestados, usuarios de motos.net, planea adquirir una motocicleta durante los próximos doce meses, doce puntos más que un año antes. La moto de ocasión vuelve a dominar la demanda: concentra el 50% de las preferencias, quince puntos más, mientras que solo el 20% se inclina por una nueva, diecinueve puntos menos. Otro 30% todavía no ha decidido.El presupuesto medio para una motocicleta usada aumenta en casi mil euros, hasta los 5.067 euros. En cambio, el dinero que los potenciales compradores prevén destinar a una nueva cae desde los 11.064 hasta los 9.116 euros, casi 2.000 euros menos. Las motos de carretera concentran el 63% de la demanda y la combustión conserva un dominio casi absoluto, con el 97%.En este mercado cada vez más condicionado por el precio, las marcas chinas comienzan a superar las reticencias que acompañaron su desembarco, un fenómeno similar al observado en el automóvil. Más de la mitad de los potenciales compradores, el 55%, se plantearía adquirir una moto china. Para el 77%, el principal atractivo son sus precios competitivos; el 11% destaca su tecnología y el 6%, la curiosidad por probar fabricantes nuevos.Persisten, no obstante, algunas reservas. Entre el 45% que descarta estas marcas, pesan las dudas sobre el servicio posventa, la disponibilidad de recambios y la durabilidad de los materiales. «El estudio confirma la buena salud del sector: la intención de compra crece con fuerza tanto en moto nueva como de ocasión. El interés por las marcas chinas refleja un consumidor cada vez más sensible al precio», ha añadido Marcel Blanes, de motos.net.La fidelidad a los fabricantes tradicionales también se debilita. Solo el 18% prevé repetir marca, aunque Honda, BMW y Yamaha conservan los usuarios más fieles. El 37% cambiará y un 45% aún no ha elegido fabricante. La mitad de los compradores prefiere acudir a un vendedor profesional, frente al 10% que optaría por un particular, mientras que el 39% no lo tiene decidido.Internet gana peso en todo el proceso. El 73% afirma que su decisión está condicionada por la información encontrada en la red y el 46% se plantearía cerrar la compra completamente en línea, diez puntos más que el año pasado. La principal barrera continúa siendo la necesidad de ver y probar físicamente la moto, citada por el 84%. Una prueba previa convencería al 52% de los indecisos y una garantía ampliada, al 26%.El informe dibuja, finalmente, un motorista habitual y activo. Cuatro de cada diez utilizan la moto diariamente y recorren una media de 5.536 kilómetros al año. El 67% la emplea para ocio o turismo y el 47%, para acudir al trabajo o estudiar. Casi seis de cada diez practican mototurismo, con un gasto medio de 166 euros diarios por viaje.La electrificación, en cambio, continúa encontrando resistencia. El 78% desconoce las ayudas para comprar una moto eléctrica y el 82% asegura que, incluso conociéndolas, seguiría sin estar interesado. La moto eléctrica se percibe como una alternativa fundamentalmente urbana: el 77% cree que su implantación será más sencilla en ciudad que en carretera.
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