Desde su captura el pasado enero, Delcy Rodríguez nunca ha estado tan cerca de Nicolás Maduro como esta semana, durante su visita al arranque de la Asamblea General de la ONU en Nueva York. Desde la sede de la ONU en Manhattan, solo hay que salvar el East River y conducir durante veinte minutos para llegar al Metropolitan Detention Center, la cárcel federal en la que espera juicio el que fuera jefe de la actual presidenta interina de Venezuela.De momento, Delcy guarda silencio sobre una posible visita a Maduro en la cárcel. En la mañana de este martes, el día de mayor intensidad diplomática de la semana, la mandataria chavista fue preguntada al respecto a la salida de su hotel de lujo en el Midtown de Manhattan. Ella mantuvo silencio, hizo caso omiso y se metió de inmediato en la limusina de seguridad que la conduciría a la sede de la ONU.La visita de Delcy a Maduro sería una operación de gran complejidad logística, con la seguridad que rodea a una jefa de Estado y con la necesidad de la autorización previa de las autoridades penitenciarias de EE.UU.La agenda de la sucesora de Maduro se lo permitiría. Su discurso ante el pleno de la Asamblea General de la ONU no está previsto hasta el mediodía -por la noche en España- del jueves. Aunque es habitual que durante el transcurso de la semana las fechas y horas varíen. Haya o no visita a Maduro, la situación del que fuera presidente de Venezuela y su entonces vicepresidenta es un ejercicio de contraste. El exdictador venezolano está recluido en una cárcel con condiciones horribles, que ha sido calificada como un «infierno en la tierra». Lleva allí ocho meses y medio y le quedan muchos más por delante, al menos mientras se prepara su juicio, un proceso largo y engorroso.Delcy, mientras tanto, se codeaba este martes con la plana mayor de la comunidad internacional, elevada por la nueva relación forjada con Donald Trump, basada en el restablecimiento de relaciones desde el acceso de EE.UU. a parte de las reservas de petróleo de Venezuela.Ella será la primera persona al frente de la jefatura de Estado venezolana en hablar a la ONU desde 2018 -cuando lo hizo Maduro- y nada más llegar a la ONU fue recibida y saludada por el secretario general de la ONU, António Guterres . Según el portavoz de Guterres, ambos discutieron «reformas económicas en marcha, reestructuración de deuda, iniciativas de diálogo y de cooperación entre la ONU y Venezuela, incluidos asuntos de derechos humanos». Y el martes por la tarde escenificará su alianza con Trump con un encuentro en persona durante la recepción que cada año ofrece EE.UU. a los jefes de las delegaciones que acuden a Nueva York.
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