Gerard Piqué lo es todo en el Andorra. Es el propietario y máximo accionista y el hombre por el que pasan todas las decisiones, también las deportivas, del club del Principado que juega en el fútbol español. Y, además, y según lo visto en el último encuentro del Andorra en Segunda División, también se atreve a hacer de entrenador. Es lo más parecido a Dimitri Piterman que ha tenido el fútbol español.
Para los más jóvenes, o para los que no recuerden al personaje, Piterman fue un empresario ucraniano que, tanto en el Racing como en el Alavés, hacía de todo. Compraba los equipos y se convertía en el presidente y en el entrenador a la vez. Además de las ruinas económicas que dejó en Santander y Vitoria, era un personaje que mandaba en todo y bajaba al banquillo.
Gerard Piqué todavía no llega a tanto, principalmente porque no se coloca en el banquillo. Pero va camino de coger los vicios de un Piterman que, por fortuna, es ya pasado del fútbol español. En el último encuentro del Andorra ante el Sporting, y con su equipo perdiendo, Piqué fue captado por las cámaras de la realización de la Liga quejándose de una acción de Akman, uno de sus jugadores.
El cabreo fue notorio: saltó en una especie de palco en el que estaba, gritó contra su jugador e hizo gestos como de que había que cambiar al futbolista. ¿Qué ocurrió un minuto y medio después? Que Akman fue sustituido y uno de los asistentes de Carles Manso, entrenador del Andorra, fue visto con un teléfono justo antes. No se puede asegurar que al otro lado del teléfono estuviera Piqué, pero todos los indicios apuntan a ello. La sucesión de los hechos cuadra perfectamente.
La ‘pitermanización’ de Piqué
Estas actitudes, no ilegales en términos deportivos, son las que hacía Dimitri Piterman en Racing y Alavés. Él mandaba (era presidente), él fichaba (era director deportivo) y él colocaba entrenadores marioneta para también él hacer alineaciones y después hacer los cambios. Piterman se sentaba en el banquillo hasta que se lo prohibieron. Piqué todavía no.
Esas imágenes en el encuentro de Segunda División han dejado claro el poder que tiene Piqué en todo el Andorra. El poder teórico ya se sabía, por eso es el dueño y por eso tiene que ejercer como tal. Pero, y como él bien sabrá, ya que fue muchos años futbolista, la parte deportiva debería estar separada de la parte empresarial.
¿El realizador ha hilado muuuy fino?
Cabreo de Piqué por una acción de Akman. Un miembro del cuerpo técnico indica un cambio tras recibir una llamada… y Akamn sale sustituido al instante #LALIGAHYPERMOTION pic.twitter.com/NpMq6eIHwW
— DAZN España (@DAZN_ES) September 20, 2026
Además, Piqué se ha caracterizado en su época de propietario de un club de fútbol en rajar de los árbitros, incluso amenazarlos. Su perfil no es el de un dueño o máximo accionista tradicional, que se mantiene al margen o que actúa de forma institucional. Gerard no está en el palco, se pone a gritar con sus amigos, baja a criticar a los árbitros, ha llegado a ser inhabilitado por ello… Una especie de Piterman 20 años después.
Powered by WPeMatico
