Más de 350 personalidades del mundo de la cultura han suscrito una declaración de apoyo a la autora argentina Ariana Harwicz tras su cancelación del Festival Internacional de Arte, Literatura y Humanidades Cultur Alh de Granada . «Ningún escritor debería ser excluido de un encuentro cultural por sus posiciones públicas», sostienen los firmantes. «Defender la libertad de expresión solo para quienes piensan como nosotros no es defenderla: es sustituir la confrontación libre de ideas por la selección ideológica». Fernando Savater, Margo Glantz, Piedad Bonnett, Óscar Tusquets, Andrés Trapiello, Cayetana Álvarez de Toledo y María Negroni figuran entre los firmantes. También otros nombres como Santiago Roncagliolo, Enrique Moradiellos, José Luis Pardo, Anna Caballé, Victoria Cirlot, Karina Sainz Borgo, Pola Oloixarac, Carolina Sanín, Zoé Valdés, Fernando Iwasaki, Santiago Kovadloff y Manuel Valls. La declaración defiende la libertad de expresión y el pluralismo y rechaza que las posiciones públicas de un autor sean motivo para excluirlo de un encuentro cultural. «Sin libertad para disentir, no hay pensamiento. Sin pluralismo, no hay cultura», defienden los firmantes. «Nadie debe ser apartado de la vida cultural por sostener ideas propias», defiende el manifiesto en apoyo a Harwicz. Ningún desacuerdo debe convertirse en «una condena personal».La escritora judeoargentina Ariana Harwicz fue excluida unos días antes del comienzo del Cultur Alh debido a su oposición al boicot cultural a Israel, razón invocada por la organización del festival para cancelarla. La retirada de la invitación estuvo precedida por peticiones de un grupo universitario y un club de cultura, que amenazaron con manifestarse en la plaza donde estaba prevista una conversación entre la autora de ‘Matate, amor’ y Jesús Ortega. El texto celebra que la Universidad de Granada, que figura como organizadora del Festival Cultur Alh, haya afirmado que no adoptó ni respaldó la decisión de retirar la invitación a la autora, y al mismo tiempo pide a la dirección del festival «que explique con transparencia su decisión, reconozca el perjuicio causado y ofrezca una reparación pública adecuada». Palabras «descontextualizadas»El festival comenzó este lunes con la autora fuera de la programación sin que nadie de la organización se haya dirigido a ella desde que denunciara públicamente su exclusión. El comunicado en defensa de Hardwicz cuestiona además algunas de las acusaciones formuladas contra la escritora y denuncia que varias de sus palabras han circulado «descontextualizadas». «La discrepancia política, por profunda que sea, no justifica la tergiversación, la descalificación personal ni la estigmatización», afirman los promotores. Este punto se refiere a un manifiesto difundido unas horas antes por varias participantes del festival, entre ellas Rita Segato, Lina Meruane, Gabriela Wiener, María Fernanda Ampuero o Brenda Navarro. Este texto defendía la «desinvitación» de Harwicz y sostenía que Harwicz niega el genocidio en Gaza, injuria a quienes lo denuncian y avala el exterminio de los palestinos. Participantes del festival apoyaron en una nota la «desinvitación» de la autora por «exceder» los límites de la libertad de expresiónPara sostener esas acusaciones, el escrito remitía a diversas entrevistas y artículos. Una lectura de esos textos desmiente algunas de las acusaciones, principalmente que Harwicz avale el «exterminio». En sus manifestaciones públicas, la autora argentina lo que ha hecho es defender la legitimidad de Israel y criticar duramente al activismo antiisraelí, pero no se encuentra ningún aval explícito al genocidio. Los firmantes del comunicado sostenían que el festival está «en su legítimo derecho de excluir a quienes entorpecen o exceden los límites de la libertad de expresión». No lamentan la cancelación, sino que se haya tardado tanto: «Lamentamos que la organización del festival no haya considerado antes la problemática posición de Harwicz y que, una vez confirmada su invitación, no le explicara, con la debida honestidad y el debido coraje, los motivos de esta cancelación».Protestas de universitariosLo cierto es que, como ya ha informado ABC, las organizadoras del festival, Patricia Escalona y Ana Gallego, sí fueron claras cuando le explicaron a Harwicz los motivos de la cancelación. En el mensaje remitido a Harwicz señalaban que sus «posicionamientos públicos sobre Israel, Gaza y el boicot cultural» eran «difícilmente conciliables» con los compromisos adoptados por la Universidad de Granada respecto a Gaza tras el acuerdo aprobado por su Consejo de Gobierno en 2024. La retirada de la invitación llegó después de las protestas de la Red Universitaria por Palestina de Granada y de otros sectores de la comunidad universitaria, que reclamaron a la organización que reconsiderara la presencia de la escritora.«Yo quería ir igual aunque hicieran una manifestación», dijo la autora. «Yo nunca hice declaraciones de odio. Yo iba a hablar de literatura. Me reducen a mis opiniones humanitarias, políticas o a mi procedencia. Están discriminándome. Hoy en día se está naturalizando purgar. Quieren fuera de la cultura a todos los judíos y a todos los que no piensen que hay que censurarlos». El episodio ha escalado ya hacia lo institucional. El embajador de Argentina en España , Wenceslao Bunge Saravia, ha remitido una carta a la Universidad de Granada en la que expresa su preocupación por lo ocurrido y reclama una declaración de desagravio. A su juicio, el episodio crea «un antecedente de especial gravedad que no puede naturalizarse» en una institución pública llamada a proteger «la pluralidad de ideas, la libertad de expresión y el debate».Solo la Universidad de Granada ha manifestado públicamente sus diferencias con la expulsiónEntre las entidades vinculadas al festival, solo la Universidad de Granada ha manifestado públicamente sus diferencias con la decisión adoptada. El Instituto Cervantes ha optado por no entrar en la controversia, aunque su director, Luis García Montero, mantiene su participación en la programación. Acción Cultural Española y el Ayuntamiento de Granada, por su parte, no se han pronunciado. Sí lo han hecho la Federación de Comunidades Judías de España, que ha expresado su «absoluta condena» por la exclusión de la escritora, y el Foro Argentino contra el Antisemitismo, que ha advertido de que «el debate cultural no puede convertirse en un mecanismo de exclusión por motivos políticos o identitarios».
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