El Ministerio del Interior prepara un despliegue de casi tres centenares de agentes de la Policía Nacional y la Guardia Civil en Ceuta para evitar una nueva invasión en la ciudad autónoma. El dispositivo busca blindar la ciudad para que no se vuelva a vivir el caos del pasado 30 y 31 de julio cuando millares de personas consiguieron acceder tranquilamente a la zona. En esta ocasión se espera la colaboración de Marruecos, según explican fuentes policiales a ABC. La plantilla de la Policía Nacional en Ceuta antes del 30 de julio era de 610 efectivos. El número de agentes de la Guardia Civil ascendía a 243 componentes. Estos datos revelan cuánto ha cambiado la situación en la ciudad autónoma casi dos meses después de la invasión. El Ministerio del Interior ha preparado para este miércoles un importante dispositivo para blindar la frontera y que no se produzca otra avalancha de personas en la frontera.Según fuentes del área de Fernando Grande-Marlaska, Ceuta contará hoy con 75 efectivos de la Unidad de Intervención Policial (UIP) , los conocidos antidisturbios, que llevan semanas lidiando con los inmigrantes en los ‘pastoreos’ hacia los campamentos. Además, desde la noche del martes, la Guardia Civil incrementará los servicios de los tres pelotones del Grupo de Reserva y Seguridad (GRS) destinados en la ciudad, que se unirán a la dotación habitual de la frontera. Sumarán 120 agentes durante la noche y 90 durante la jornada diurna.Estos efectivos contarán con la ayuda desde el aire de dos drones y un helicóptero para poder adelantarse a los movimientos migratorios que amenacen la frontera desde Marruecos . No obstante, mandos policiales consultados por ABC sostienen que el régimen de Mohamed VI sí que participará, previsiblemente, en la contención de posibles intentos de entrada en la frontera. Desde hace días, Rabat ha expuesto cerca de la valla entrenamientos de sus equipos antidisturbios y un gran despliegue de medios para mejorar su imagen internacional. Quieren exponer las pruebas de que son efectivos y hacen su trabajo. A pesar de ello, se siguen mirando con recelos sus movimientos. «La publicidad está muy bien y sus exposiciones públicas de colaboración. Ojalá hicieran lo que dicen», lamenta resignado uno de estos funcionarios.Incertidumbre y tensiónLos policías viven con «incertidumbre» las horas previas ante la nueva amenaza de invasión. Estos agentes perciben que existe cierta tensión entre sus superiores por este día clave que coincide con las elecciones en Marruecos. Y es que muchos de ellos son conscientes de que otra entrada masiva terminaría colapsando la ciudad y obligaría a practicar actuaciones más contundentes porque la ciudad ya está saturada.El recelo por los movimientos de Marruecos también ha llamado la atención entre los agentes españoles. Creen que los últimos despliegues en su lado de la verja confirman la versión que llevan sosteniendo desde hace años de que Rabat «tiene la llave de la frontera». «Un paripé televisado como el que se vivió el 15 de agosto», añaden estas fuentes.Mandos policiales consideran que la «exhibición» de medios de Marruecos en la frontera es una muestra de que tienen «la llave» de la inmigraciónEste refuerzo en el dispositivo de agentes llega en un momento especialmente delicado con cerca de 20.000 personas ya en Ceuta esperando una decisión sobre su estado. Extranjería y Científica trabajan a destajo en los triajes y en la recogida de las solicitudes de asilo de estas personas. Estos procedimientos fueron el motivo por el que se produjo un motín en el campamento improvisado que se instaló hace más de un mes en la zona de Colmenar. Los inmigrantes concentraron su enfado y malestar por el retraso de estas diligencias y tuvieron que acudir al lugar decenas de agentes de la Policía Nacional. El Gobierno señaló por activa y por pasiva que se agilizará este proceso para intentar sacar cuanto antes de la calle a los mayores y menores de edad. «La tensión va en aumento, hay un clima irrespirable», lamenta uno de los agentes que patrulla la ciudad cada día.De forma paralela, también prestan especial atención al puerto donde está instalado el gran campamento que se habilitó hace pocos días y donde muchos quieren acceder. Esta infraestructura es crítica ya que al menos una decena de inmigrantes intentan colarse de diferentes formas cada día a la Península.Con todos estos frentes abiertos sobre el tablero de Ceuta, la Policía y la Guardia Civil tuvieron que desplazarse este martes de forma urgente a la zona del Benzú por la amenaza de un intento de entrada de centenares de subsaharianos. No entró nadie. Fue una falsa alarma que refleja el estado de nerviosismo que se vive en la ciudad.
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