El presidente de la Generalitat de Cataluña, Salvador Illa, ha reconocido, hoy durante el debate monográfico en el Parlament sobre el fiasco de las últimas pruebas PISA en la comunidad, que el departamento de Educación conocía desde abril de 2025 las incidencias que terminaron por excluir a Cataluña del informe. Unos fallos que pudieron corregirse pero que, sorprendentemente, no se hizo. No se activaron las medidas de corrección cuando «todavía existía margen para actuar» y se recibieron hasta seis informes técnicos alertando de la situación.Pero no fue hasta febrero de 2026 que se dio la alerta a los responsables políticos, ha asegurado. Es decir, el Govern no controló el departamento de Educación, en manos de Esther Niubó, consejera señalada por todos los grupos de la oposición. Además, Illa ha asegurado que en la reunión de marzo de 2025 entre el Consejo Superior de Evalución del Sistema Educativo de Cataluña y los centros que participaron en las pruebas (51) no se trasladó que el corte de exclusión era del 5% y no del 23%.Del 31 de marzo al 16 de mayo de 2025 se realizaron las pruebas. El 9 de abril, el Instituto Nacional de Evaluación Educativa (INEE), dependiente del Ministerio, comunicó al Consejo Superior que se estaba registrando un porcentaje superior al permitido en exclusión de alumnos, por lo que pidió que se trasladara a los centros, algo que Illa ha dicho que «no se ha podido acreditar» que se hiciera. Es decir, desde el Ministerio de advirtió de que algo fallaba. Y no se hizo nada.En una comparecencia exclusiva para tratar el fracaso de las elaboración de las pruebas PISA de 2025, el presidente autonómico no ha dado explicaciones concretas sobre los motivos, más allá de dar cuenta del cese de la número dos de la Consejería de Educación y tres expedientes (a dos funcionarios y un alto cargo del departamento) que, todo apunta, serán sancionadores. Illa se ha limitado a reconocer los «errores graves e inaceptables» del proceso de las pruebas y ha pedido, en la línea de lo ya anunciado, un acuerdo de los partidos para reformar el sistema educativo catalán, que reporta datos preocupantes.«Ha habido errores graves e inaceptables. Un error grave en el proceso de validación y seguimiento de la muestra. Errores de interpretación y supervisión. Pero hemos empezado a corregir los procesos que fallaron y reforzado la supervisión», ha indicado, para exponer que solo cinco de los 51 centros educativos quedaron dentro de los parámetros establecidos por PISA. Es decir, de los 2.545 alumnos afectadis, 591 fueron exentos.«Ha habido errores graves e inaceptables. Un error grave en el proceso de validación y seguimiento de la muestra. Errores de interpretación y supervisión. Pero hemos empezado a corregir los procesos que fallaron y reforzado la supervisión» Salvador Illa Presidente de la GeneralitatEso sí, Illa ha reprochado a los anteriores gobiernos catalanes, especialmente al anterior de Pere Aragonès (ERC) sin citarlo, no haber invertido suficiente en educación («no nos encontramos la educación como hubiéramos querido, pero el Govern hace lo que le pertoca») y ha insistido, durante gran parte de su intervención, desde el atril del hemiciclo, en la necesidad de llegar a un gran acuerdo para mejorar los resultados escolares.En esta línea, ha reiterado su idea de que se llegue a una inversión del 6% del PIB catalán en el sector. Una cifra que es prácticamente imposible (actualmente el gasto es del 3,86%) y que, en cualquier caso, no será posible hasta dentro de lustros. Habría que invertir entre 7.000 y 10.000 millones de euros más cada año. «Llegaremos gradualmente, llegar es una senda presupuestaria que no se puede llegar en una legislatura, pero gradualidad no es lentitud», ha dicho.Para la mejora futura del sistema, Illa ha puesto un marco de trabajo basado en cuatro ideas y pivotando con el catalán «como la lengua de la escuela», para dejar claro que seguirá defendiendo la inmersión lingüística obligatoria en catalán y sin retocar el modelo de «escuela catalana». Las cuatro líneas que ha propuesto son: pocas medidas (cinco mejor que 20) para que todos los grupos se comprometan, que se concreten con presupuesto y calendario, que no se cambienc on un cambio de gobierno y que se haga un seguimiento anual en el Parlament.Cataluña es «el hazmerreír»Por su parte, Mònica Sales (Junts) ha reprochado a Illa que todavía mantenga como consejera a Niubó y ha advertido de que «cada nuevo fracaso de la consejera es un fracaso suyo». Y le ha advertido de que «le espera una larga agonía» si no echa a la consejera de Educación. La líder de Junts en el Parlament ha añadido al fiasco de PISA, por ejemplo, las huelgas de los profesores y que no «defienda la lengua catalana en los patios» de las escuelas para señalar que, desde su punto de vista, «ha convertido Cataluña en el hazmerreír».Jordi Albert (ERC) ha calificado lo sucedido como «auténtico desastre, dejadez de funciones, persistencia en el error, opacidad, falsedad» y ha asegurado que el anterior ejecutivo, de Pere Aragonès (ERC), les avisó -con el cambio de cartera en Educación- que tocaban cambios en los organismos evaluadores que afectaría a PISA. «Su comparecencia no ha servido de nada. No nos ha dado, prácticamente, ninguna información. Ni gestión, ni Govern», ha dicho.Durante su turno, Alejandro Fernández (PP) ha ironizado diciendo que «mientras [Illa] inauguraba un eclipse, el sistema educativo catalán se convertía en el hazmerreír de toda Europa» y le ha acusado de querer «socializar su fracaso», un fracaso que tiene «dos responsables, la consejera y usted», le ha espetado. Los populares no firmarán ningún pacto educativo «si no hay cambios muy profundos» y «estructurales» (incluyendo la inmersión). Fernández ha acusado al presidente y la consejara de ocultar «deliberadamente» los datos que «les molestaban» de PISA.«Mientras [Illa] inauguraba un eclipse, el sistema educativo catalán se convertía en el hazmerreír de toda Europa» Alejandro Fernández Presidente del PP catalánEl líder de Vox, Ignacio Garriga, ha acusado al presidente de la Generalita de mentir con las pruebas PISA y le ha pedido que mande a Niubó «a casa». Además, ha acusado a Illa de corrupción. «Alteraron la muestra para ocultar que son unos incapaces e incompetentes para gestionar la educación en Cataluña», ha añadido. Igualmente, ha lamentado que «la concentración de alumnos de origen inmigrante en determinados centros tiene un efecto directo sobre el rendimiento de los alumnos nativos» y ha defendido que catalán y español deben convivir en las aulas.También han intervenido Jéssica Albiach (Comuns), que ha afeado a Illa su «falta de transparencia» en la gestión de las pruebas PISA y ha defendido que la prioridad del Govern debe ser la reducción de las ratios en las aulas; Sílvia Orriols (CUP), que ha pedido al presidente autonómico que ponga las «urnas»; y Pilar Castillejo (CUP) ha advertido de que el debate planteado por Illa «no puede ser una excusa para volver a cerrar en falso el conflicto educativo».
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