Pedro Sánchez se postuló este miércoles por la tarde -ya en la madrugada del jueves en España- como el defensor del multilateralismo en el panorama internacional durante su discurso a la Asamblea General de la ONU. De paso, defendió también su gestión de la invasión de Ceuta , una crisis que ha dejado al mundo estupefacto y en la que el presidente del Gobierno no admitió ningún error. Responsabilizó a ello de factores externos -«la desigualdad, la desesperación y la desinformación», ni siquiera mencionó a Marruecos y utilizó una expresión que ya se convirtió en un chiste en una crisis anterior, la de la pandemia de Covid-19: «Saldremos más fuertes».Sin duda Sánchez salió fuerte en el comienzo de su alocución. «Señoras y señores, subo a esta tribuna con un solo objetivo: defender aquello que muchos están intentando destruir», dijo sobre el multilateralismo, el sistema de la ONU, la Agenda 2030 y la ambición por alcanzar «la paz, la sostenibilidad y la igualdad de oportunidades».El presidente del Gobierno denunció a las «entidades y gobiernos reaccionarios que quieren devolvernos a un pasado gris». No mencionó ninguno en concreto. «Todos sabemos quiénes son y cuál es su modus operandi», dijo, y les acusó de un «intento de demolición planificado y coordinado» del multilateralismo. Dijo que les mueve «el egoísmo», «la ignorancia» y «la crueldad».No es necesario un análisis fino para ver que en su objetivo estaban EE.UU. -«países tan poderosos que pueden abusar del resto»-, Israel -«una crueldad que ya ni se inmuta al ver un hospital reducido a escombros»- o Argentina -la referencia a la «motosierra»-. La intención de Sánchez era profundizar en su papel de antagonista de Donald Trump , que le ha reportado dividendos en imagen entre el progresismo internacional. Desde su oposición a elevar el gasto de Defensa como exigía el presidente de EE.UU. para los socios de la OTAN a negar el uso del espacio aéreo español para la guerra de Irán, esa pelea le ha convertido en un ariete anti-Trump, con el coste del deterioro de la relación de España con un socio fundamental. Antes de los ataques velados en su discurso, Sánchez había seguido con esta estrategia con su feo a Trump en Nueva York: declinó acudir a la recepción tradicional que el presidente de EE.UU. -el actual y los anteriores- ofrecen a los jefes de las delegaciones que acuden a la ONU.«España no elige el camino más fácil, elige el camino más justo. Lo sabe el mundo entero», dijo con dramatismo. «Y las fuerzas reaccionarias que quieren destruir el orden multilateral no paran de atacarnos por ello. Quieren que nos acobardemos, quieren que nos rindamos», añadió antes de proclamar: «Pues bien: yo estoy aquí para decirles, alto y claro, que se equivocan y que no nos vamos a callar. Los españoles no vamos a dar un paso atrás. No vamos a dejar de creer que la humanidad puede seguir progresando y que, entre todos, podemos construir un mundo mejor».Sánchez también propuso reformas tan radicales como improbables para salvar la ONU, como eliminar el veto de los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad, el órgano de poder de la organización internacional. «Ningún país debe ser juez y parte a la vez, por muy poderoso que sea», defendió.Este papel salvador en el plano internacional es, también, una forma de dejar de lado las turbulencias internas: las tramas de corrupción en su entorno, los Cerdán, Ábalos y Koldo, la causa contra su esposa, las joyas del expresidente socialista José Luis Rodríguez Zapatero… Todo eso se ha quedado pequeño este verano con la crisis de Ceuta, que se coló en los informativos de todo el mundo a finales de julio y que Sánchez no ha podido dejar atrás en Nueva York.Sánchez defendió que esa crisis demuestra que él siempre actúa con fidelidad «a nuestros principios» . «Ni siquiera en momentos tan difíciles como el que vive hoy Ceuta, donde la desigualdad, la desesperación y la desinformación han alimentado una de las mayores crisis de migración irregular de los últimos años», dijo.«Sé que en momentos así la tentación es elegir el atajo, ceder al miedo, convertir al migrante en enemigo y vulnerar la legalidad. Pero España no lo va a hacer. Y tampoco Ceuta», aseguró, en medio de una frustración evidente de buena parte del territorio español con la gestión del Gobierno.Sánchez no se olvidó de referirse al proceso de selección de un nuevo secretario general de la ONU , donde defendió que debe ser una mujer -después de 80 años con hombres al frente de la organización internacional- y de Hispanoamérica, el continente al que le toca por la rotación geográfica. Y sí olvidó la mención tradicional a Gibraltar, que nunca falta en estos discursos ante la ONU para recordar la aspiración soberana sobre el territorio, pocos meses después de llegar a un acuerdo con Reino Unido sobre la verja y la libre circulación de personas entre España y el Peñón., donde defendió que debe ser una mujer -después de 80 años con hombres al frente de la organización internacional- y de Hispanoamérica, el continente al que le toca por la rotación geográfica. Y sí olvidó la mención tradicional a Gibraltar , que nunca falta en estos discursos ante la ONU para recordar la aspiración soberana sobre el territorio, pocos meses después de llegar a un acuerdo con Reino Unido sobre la verja y la libre circulación de personas entre España y el Peñón.
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