La Sala de lo Militar del Tribunal Supremo ha desestimado el recurso de súplica y ha confirmado el archivo definitivo de la denuncia del general de división en la reserva, Fernando Mora, contra el actual jefe del Mando de Operaciones (MOPS) de la Guardia Civil, el teniente general Luis del Castillo. La querella acusaba al número dos del DAO de presuntos delitos de abuso de autoridad, trato degradante y humillante, amenazas, coacciones, injurias y calumnias, tras ordenarle telefónicamente que no asistiera a los actos institucionales del Dos de Mayo organizados por la Comunidad de Madrid.En su recurso, el general Mora denunciaba una situación de «indefensión» al haberse dado carpetazo al asunto «de plano y sin oír a las partes», sin realizar siquiera una «investigación mínima» que implicara tomar declaración al denunciante y al denunciado. A esta petición de investigar los hechos se adhirió expresamente el Ministerio Fiscal. El Fiscal Togado concluyó que la conducta atribuida a Del Castillo presentaba «una entidad suficiente y una relevancia bastante para justificar la apertura del correspondiente procedimiento penal» a fin de esclarecer lo sucedido.Asimismo, la defensa del general Mora rebatía el argumento principal del tribunal, que condicionaba la inadmisión al hecho de que el demandante tardara más de un año en presentar la denuncia. El letrado argumentaba que los hechos no habían prescrito, que la decisión del momento corresponde al titular de la acción y que utilizar el factor temporal solo buscaba «cuestionar su credibilidad y afectación».Sin embargo, la Sala Quinta del Supremo ha desoído el criterio de la Fiscalía Togada y ha confirmado la inadmisión. El tribunal razona que se desprende una relación de «confianza, compañerismo y de familiaridad» entre ambos generales, a pesar de que utiliza expresiones como «atente a las consecuencias», «me vas a comer la polla», «no te meto dos hostias porque no te tengo delante» o «me cago en tu puta madre». Según el auto, la llamada fue efectuada por el denunciante de una forma «inadecuada, impertinente e irrespetuosa» hacia su superior y enmarcan las descalificaciones proferidas por Del Castillo como fruto de los reproches y el malestar en ese ambiente de confianza, admitiendo que son «groseras, chabacanas y soeces», pero negando que tengan carácter delictivo.Además, la Sala considera «no razonable que unos hechos de esta naturaleza, descritos por el propio denunciante como de especial gravedad», no fueran puestos en conocimiento de la justicia de «manera inmediata».El archivo se produce a pesar de la grabación aportada por la defensa de Fernando Mora -publicada en exclusiva por este periódico- y de aportar también «numerosas sentencias» de la misma Sala de lo Militar con ratificaciones de condena por insultos, injurias y abuso de autoridad «de menor entidad que lo escuchado en la grabación».
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