No se hablaba de otra cosa. Ni de la alerta en Ceuta por un posible nuevo salto masivo coincidiendo con las elecciones en Marruecos, ni de que el origen de las joyas de José Luis Rodríguez Zapatero es un obsequio de Arabia Saudí. En los pasillos del Congreso y en las conversaciones entre diputados y periodistas, el tema de conversación durante toda la mañana de este miércoles ha sido otro: el inesperado episodio del espray pimienta que una diputada popular, Ana Vázquez Blanco, ha llevado al Congreso para mostrar en su pregunta parlamentaria al ministro del Interior, y que ha terminado con varias zonas acordonadas del Parlamento, una denuncia y hasta 12 personas atendidas por los servicios médicos por los efectos de ese gas tóxico. Una performance política que se “le ha ido de las manos” a la diputada del PP, según lamentan varios de sus compañeros del Grupo Parlamentario Popular, donde el incidente ha provocado un profundo malestar precisamente porque ha desviado el foco del lugar donde lo quería situar el PP, los problemas para el Gobierno. “Es un error distraer de lo importante”, se queja uno de ellos.
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