Laila Ripoll ya tenía pensado poner en pie ‘ El caballero de Olmedo ‘ con su compañía, Micomicón, cuando fue nombrada, en noviembre de 2024, directora de la Compañía Nacional de Teatro Clásico . Pensó entonces en parar el proyecto, pero finalmente decidió que la obra de Lope de Vega, uno de los grandes textos de nuestro Siglo de Oro, sería su primer montaje al frente del conjunto.Tras su estreno en Almagro , la producción llega ahora al Teatro de la Comedia de Madrid, donde estará hasta el 22 de noviembre, con un reparto que integran Elisabet Altube, Arantxa Aranguren, Clara Cabrera, Javier Díaz Gil, Carlos Jiménez Alfaro, Sandra Landín, Teo Maiztegui, José Luis Martínez, Toni Misó, Gerardo Quintana, Mateo Rubistein, Víctor Sáinz y Jorge Varandela. En el equipo artístico, Arturo Martín Burgos (escenografía), Luis Perdiguero (iluminación), Almudena Rodríguez Huertas (vestuario), Álvaro Luna (videoescena), Mariano Marín (música original) o Pablo Martínez Bravo (ayudante de dirección). Lope de Vega escribió ‘El caballero de Olmedo’ seguramente entre 1620 y 1625, y la obra se publicó por primera vez en 1641. Se basa en un hecho que sucedió un siglo antes, cuando Juan de Vivero, vecino de Olmedo, fue asesinado por Miguel Ruiz en el camino entre Medina del Campo y Olmedo. El episodio se recogió después en la tradición oral y en romances.«No es más complicado de llevar hoy a escena que otros textos -dice Laila Ripoll-; tiene, como es habitual en Lope, un verso muy ligero, fácil de decir, muy entendible y poco barroco. Tal vez sea una obra más estática que otras suyas, pero eso me parece también muy moderno. Creo que ‘El caballero de Olmedo’ es un texto muy adelantado a su época» .Eso es lo que ha llevado a la directora a cambiarlo de época en su montaje. «Es un texto que entronca absolutamente con el Romanticismo y con la edad contemporánea… Lorca lo eligió para su compañía La Barraca, sería por algo. Tiene una serie de elementos que tienen más que ver con un Romanticismo temprano que con el siglo XVII». Por ello sitúa la puesta en escena en 1816, ‘ el año sin verano ‘ -«el año en el que surge realmente el Romanticismo tal y como lo entendemos»- y el año en que Mary Shelley escribió ‘Frankenstein’. Entonces por ahí es por donde… por donde va la apuesta… la apuesta y la puesta, las dos cosas. Entonces jugamos a tope con el año sin verano, en el que no se puede ver el sol, y el año en que Mary Shelley escribió ‘Frankenstein’. España acababa de salir de las guerras napoleónicas, Fernando VII había subido al poder… Ese es el punto de partida histórico, del que surge todo lo demás: todo el mundo de los fantasmas, las premoniciones, la brujería, la naturaleza… Todos son elementos muy tópicos del Romanticismo, pero que están presentes y son fundamentales en el texto de Lope».»Bolsa de actores»Se cumplen en 2026 cuarenta años de la creación de la Compañía Nacional de Teatro Clásico, pero Laila Ripoll no quiere recuperar la estructura de ‘compañía teatral’ que ha tenido durante alguna etapa. «No creo que ahora mismo sea bueno. Además, las circunstancias económicas son distintas a la etapa de Eduardo Vasco, en la que sí había una compañía más o menos fija. Lo que debería haber es una especie de bolsa de actores del clásico, especializados en clásico, un poco como pasa en la Comédie Française». Y hay algo que tiene muy claro en este aspecto. «Lo que sí me interesa -sigue- es tirar mucho de la gente que se ha formado aquí, de la gente de la Joven. Están saliendo de ella una media de quince actores cada dos años. Y ahí están, por ejemplo, Eva Rufo, Francesco Carril, Mamen Camacho, Natalia Huarte… » Laila Ripoll lleva haciendo clásicos, dice, desde 1992. «Tuve la suerte de formarme con Josefina García Aráez y con Juanjo Granda, y yo estuve en la primera escuela, la de Adolfo Marsillach. Ricard Salvat me dijo una cosa que se me quedó grabada: ‘Vosotros estáis volviendo de un sitio donde la mayoría de la gente todavía no ha ido. No podéis pretender que entiendan lo que estáis haciendo’. Se refería a las lecturas que hacíamos nosotros de los clásicos en una época en que la gente no los conocía. Nuestro objetivo era muy claro: hacer lo que los ingleses hacían con Shakespeare; ahora creo que ya estamos a la par».Pero con muchos más autores que conforman el canon y que, dice la directora, va a aumentar porque queda mucho por descubrir. «Se están atribuyendo a determinados autores obras que se creía que eran de otros; se están descubriendo autores que no se conocían, el canon se está abriendo con textos que yo creo que son capitales, como las ‘comedias de negros’, o la obra de María de Zayas ‘La traición en la amistad’, que está ya en el canon. El público ha cambiado, claro, la manera de ver la vida también. Eso es lo bonito del teatro, que está vivo y que tenemos tantísimo de dónde elegir…»Si se le tira de la lengua al hablar de la programación de la temporada que se abre con ‘El caballero de Olmedo’, Laila Ripoll -aunque le cuesta decidirse- asegura que tiene muchas ilusiones puestas en el concierto de Jordi Savall y que siente interés por el trabajo que pueda hacer Marta Pazos con la Joven en ‘El amor enamorado’, de Lope. «Estoy muy contenta con la programación, conjuga cosas muy diferentes. No sabría elegir».
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