El Gobierno tiene un nuevo dato positivo para exhibir sobre la evolución de la economía española: el PIB creció un 0,7% en el segundo trimestre, una décima más que entre enero y marzo. Sin embargo, detrás de ese titular hay una fotografía bastante menos favorable: el crecimiento interanual se queda en el 2,6% y no acelera respecto al trimestre anterior.
Además, el dato del primer trimestre ha sido revisado a la baja. El INE había situado inicialmente el crecimiento interanual de enero a marzo en el 2,7%, mientras que ahora lo fija en el 2,6%. El avance publicado en julio también había estimado un crecimiento interanual del 2,7% para el segundo trimestre.
El resultado es que el crecimiento trimestral mejora, pero la comparación con el mismo periodo del año anterior no muestra ninguna aceleración. Otro de los elementos que queda en segundo plano frente al dato del 0,7% es la contribución de la demanda externa.
La demanda nacional aportó 1,1 puntos al crecimiento trimestral, mientras que la demanda externa restó medio punto. La fotografía es todavía más clara en términos interanuales: la demanda nacional aporta 3,5 puntos, mientras que la demanda externa resta 0,9 puntos.
Balanza comercial desfavorable
Los datos del segundo trimestre también muestran una diferencia significativa entre las exportaciones y las importaciones. Las exportaciones aumentaron un 1% entre abril y junio, mientras que las importaciones se dispararon un 2,6%.
Es decir, las compras al exterior crecieron 1,6 puntos más que las ventas al exterior.
El consumo, lo único que salva a Sánchez
El principal soporte del crecimiento se encuentra en el consumo de los hogares y la inversión. El consumo de los hogares aumentó un 1,2% trimestral, mientras que la inversión avanzó un 1,4%.
Dentro de la inversión, la destinada a vivienda y construcción creció un 0,5%, mientras que la inversión en productos de propiedad intelectual aumentó un 3%. El gasto público, por su parte, mantuvo un crecimiento trimestral del 0,5%.
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