Las cuatro grandes ligas europeas (Premier League, Liga, Serie A y Bundesliga) han lanzado un comunicado conjunto contra la presidencia de Gianni Infanitno al frente de la FIFA. No piden su dimisión, pero solicitan medidas de calado, una «reforma profunda» que limite el poder del presidente de la FIFA. Acusan al mandatario de promover «iniciativas abusivas» y exigen la creación de un órgano con poder de decisión que incluya a federaciones, ligas, clubes y jugadores, además de separar las funciones reguladoras de las comerciales. De esta manera, se garantizaría que los actores esenciales del fútbol tengan peso real en la institución que dirige su deporte.
El comunicado firmado por los presidentes de las cuatro grandes ligas –falta la francesa– es un ataque directo a la gobernanza de la FIFA. Sin embargo, no piden la dimisión de Infantino. Exigen cambios estructurales que impidan que el presidente acapare tanto poder como ahora. En la actualidad consideran que concentra el poder regulatorio, comercial y político sin oposición ni contrapeso, lo que le permite promover «iniciativas abusivas».
Sobre la venta del 20% de las competiciones de la FIFA, el escándalo desvelado tras el Mundial y que puso en jaque a Infantino, señalan que las condiciones que hicieron posible que se negociara la esa venta siguen vigentes. Afirman que no valen cambios superficiales, por lo que hay que limitar constitucionalmente que ese tipo de decisiones puedan llevarse a cabo por voluntad del propio presidente.
Además, piden blindar los asuntos disciplinarios frente a cualquier injerencia política. De esta forma, se quejan de que se anulase la sanción a Balogun tras la llamada a Infantino del presidente de los Estados Unidos. Donald Trump señaló durante el Mundial que se había puesto en contacto con él para quejarse por lo que consideraba una injusticia y, horas después, el comité disciplinario de la FIFA tomó una medida sin precedentes.
En algo que afecta directamente a las ligas, solicitan que el poder del presidente de la FIFA sea limitado a la hora de ampliar unilateralmente el calendario internacional de partidos sin contar con el resto de los actores principales del fútbol. Recuerdan que sólo el 1% de los futbolistas profesionales juega el Mundial, mientras el 99% no tiene actividad cuando se detienen las ligas por las ventanas FIFA.
De cara al futuro más inmediato, solicitan tres medidas. La primera de ellas es la creación de un órgano permanente con federaciones, ligas, clubes y jugadores que tenga que dar su aprobación a calendario, competiciones y activos esenciales. Quieren que las decisiones se tomen con datos objetivos y que las propuestas se hagan teniendo en cuenta a los jugadores, clubes, ligas y afición. Por último, exigen que se separe la función reguladora de la FIFA de la empresarial, blindando la primera y creando unos órganos de ética, supervisión financiera y electoral que sean totalmente independientes.
Sobre el próximo proceso electoral, afirman que «es el momento de decidir no solo quién dirigirá FIFA, sino también cómo debe dirigirse» y emplazan a los futuros candidatos a publicar un programa de reformas y a convocar una Convención de Gobernanza una vez salga elegido el presidente.
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