El pleno del Ayuntamiento de Lérida ha aprobado este viernes la ordenanza municipal que permite prohibir el uso del burka y el niqab en el espacio público. Una iniciativa que ha contado con los votos a favor de PSC, Junts y Vox, mientras que ERC, PP y ‘comuns’ han votado en contra. Entre los argumentos de los populares para ello es que, lejos de vetar dichas prendas, la normativa regula su uso porque la propia ordenanza, en su artículo 12, hace mención a que la prohibición no se extenderá ni a espacios de culto ni a aquellos «donde sea normal o habitual ir con el rostro cubierto, en atención a las costumbres sociales aceptadas o cuando se haga en el ejercicio de un derecho fundamental». Consideran así que ese redactado permitirá sortear el veto. Fue el pasado abril, cuando el alcalde de Lérida, Félix Larrosa (PSC) avanzó su intención de prohibir llevar el rostro completamente cubierto en la vía pública y en las dependencias municipales de la ciudad, no así en espacios religiosos y de culto, donde podrá seguir utilizándose. El incumplimiento de dicha norma lleva asociado sanciones económicas que oscilan entre los 400 y los 750 euros. Según el edil, la intención es evitar que las mujeres «desaparezcan» bajo una vestimenta, por eso la ordenanza de civismo reza que queda «prohibido llevar cualquier prenda de ropa, vestimenta u otra indumentaria que oculte el rostro en los espacios públicos», con las excepciones antes mencionadas. Cabe recordar que ya en 2010, cuando el alcalde de la ciudad era Àngel Ros, también del PSC, acordó, con una medida pionera hasta entonces, prohibir el uso de dichas prendas, pero en edificios de titularidad pública. Tres años más tarde, el Tribunal Supremo dictaminó que un consistorio no tiene potestad para aprobar dicha prohibición, al entender que constituye una limitación del derecho de libertad religiosa; es decir, que excede competencias municipales. Por tanto, que debe regularse, en todo caso, a través de la legislación correspondiente aprobada en el Congreso. Precisamente este pasado febrero, la Cámara baja rechazó la proposición de Vox de prohibir el burka y el niqab en los espacios públicos. Una iniciativa que, además de la formación que lidera Santiago Abascal, sólo contó con el apoyo del PP y de UPN. En esa ocasión, al contrario de lo sucedido hoy en Lérida, Junts votó en contra al considerar, en palabras de su portavoz, Míriam Nogueras, que estaba «muy mal hecha» y que era inaplicable. Los populares sí la secundaron, no así la de la Paeria. Entre los motivos que esgrimen que, lejos de prohibir dichas prendas, la ordenanza municipal regula su uso. ¿Los motivos? Que la propia ordenanza hace mención a que la prohibición no se extenderá a «espacios donde sea normal o habitual ir con el rostro cubierto, en atención a las costumbres sociales aceptadas o cuando se haga en el ejercicio de un derecho fundamental».
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