León XIV llegó este viernes a Francia con la voluntad de dar una repercusión global a su viaje de cuatro días por el territorio galo. El Papa ha pronunciado dos discursos en París (en el Elíseo y la Unesco) con un claro tono político, antes de darse un baño de masas por las calles de la ‘rive gauche’ y con su visita a la catedral de Notre Dame. Esta tarde se ha convertido en el primer pontífice en entrar en el monumental templo gótico, después de que renaciera de las cenizas del gigantesco incendio de 2019 y reabriera las puertas a finales de 2024.Durante su comparecencia con el presidente francés, Emmanuel Macron , el Santo Padre recordó «las raíces cristianas» del país que lo acoge en este desplazamiento apostólico. Pero también reivindicó los valores humanistas del cristianismo y las declaraciones de derechos humanos, que tuvieron un rol clave durante la Revolución Francesa de 1789 y en los consensos globales tras la Segunda Guerra Mundial. La paz y los riesgos de la IA, que puede convertir la humanidad en un «paraíso de las máquinas», han sido los dos temas predilectos de Robert Prevost. No ha supuesto ninguna sorpresa, puesto que se trata de dos de sus principales preocupaciones. «La justicia, la sabiduría y el sentido de la humanidad nos exigen que detengamos la carrera del armamento», ha asegurado durante su comparecencia en el Elíseo, junto con el presidente francés, Emmanuel Macron. Aunque ha elogiado la buena cooperación entre las autoridades galas, la Iglesia de ese país y el Vaticano, el pontífice no ha dudado en marcar sus distancias respecto al mandatario galo; por ejemplo, criticando la legalización de la eutanasia, aprobada por la Asamblea Nacional a finales de julio, y la voluntad de París de aumentar su arsenal atómico. «No para de crecer la convicción equivocada de que la posesión de un arma nuclear es una garantía de seguridad» , ha afirmado.«He seguido desde el primer día» la situación en CeutaPrevost y Macron comparecieron al mediodía tras una reunión, de poco más de media hora, en el palacio presidencial. Ha sido la primera vez en que un Papa se adentraba en el Elíseo desde que lo hiciera Benedicto XVI en 2008. Todas las iglesias de Francia habían celebrado por la mañana con un repicar de campanas la llegada del Santo Padre al aeropuerto parisino de Orly. Luego, el presidente francés lo recibió con solemnidad. «Para la República francesa es un gran honor y una gran satisfacción acogeros en nuestro territorio», ha dicho. También compartió el mensaje pacifista del pontífice: «La búsqueda de la paz en todos los frentes es una necesidad existencial. No hay ningún católico que no apoye este mensaje. Y diría más, lo comparten todos los judíos, protestantes, musulmanes, budistas…».«Buscar la paz es una necesidad existencial. No hay ningún católico que no apoye este mensaje» Emmanuel Macron Presidente de la República FrancesaPrevost marcó una tonalidad social y humanista desde el inicio del desplazamiento. Durante una conversación con periodistas en el avión papal, había alertado de la «crisis humanitaria» en Ceuta, todavía marcada por la llegada masiva de 80.000 personas migrantes a finales de julio, la gran mayoría de las cuales fueron expulsadas. «Lo he seguido desde el primer día, es una crisis que tiene causas de distintos tipos ahí detrás, hay que buscar cómo responder para evitar ese tipo de emergencia. Fue realmente una crisis humanitaria», ha declarado. De hecho, el Papa se reunirá el sábado con refugiados e inmigrantes en la Maison Bakhita, una institución católica que apoya y ayuda a estas personas pobres.Primer pontífice en Notre Dame tras la reconstrucciónAdemás de reivindicar la paz como un objetivo esencial de la humanidad, León XIV ha avisado de los riesgos de que el ser humano se olvide del sentido de su existencia en medio de los progresos tecnológicos. «No debemos perder nuestra humanidad en medio del paraíso de las máquinas que nos invaden y condicionan nuestra vida diaria», dijo en el Elíseo. Sobre este mismo tema, el Papa ya había dedicado su primera encíclica, ‘Magnifica humanitas’.«No debemos perder la humanidad en medio del paraíso de las máquinas que nos invaden y condicionan nuestra vida diaria» Papa León XIVEsta misma cuestión ha estado muy presente durante su discurso por la tarde en la Unesco. Ha sido la primera comparecencia de un pontífice en esa institución de la ONU desde Juan Pablo II en 1980. «La paradoja resulta cada vez más evidente: mientras se atribuye ‘inteligencia’ a los sistemas computacionales, nos cuesta reconocer la dignidad inalienable de las personas», ha declarado Prevost, quien ha pedido, asimismo, proteger a los más jóvenes de la adicción a las pantallas. Además, ha exigido que «las nuevas tecnologías sigan estando al servicio de la persona humana, en lugar de convertirse en un instrumento más de dominación e injusticia».Aunque el Papa no lo ha mencionado específicamente, probablemente le habrán silbado los oídos al presidente estadounidense, Donald Trump, durante la primera jornada de su estancia en París. El Vaticano ha bautizado oficialmente este viaje, que también lo llevará a Lourdes y Metz, como «viaje a Francia y la Unesco». Es decir, ha querido darle una relevancia particular a esta institución de la ONU, que Estados Unidos abandonó el año pasado.Ceremonia cargada de simbolismo en Notre DameAunque ha reconocido la «crisis de eficacia» que atraviesa Naciones Unidas y otras organizaciones internacionales, ha reivindicado su «confianza» en los organismos internacionales. También ha avisado del riesgo de que las grandes potencias intenten imponer su criterio a través de la fuerza y vulnerando el derecho internacional: «La tentación (de la Torre) de Babel reaparece en una globalización perseguida sin fraternidad, en formas rapaces de neocolonialismo».Tras exponer su visión del mundo, se ha paseado por las calles de la orilla izquierda del Sena y ha visitado el interior de Notre Dame. Prevost, quien pudo felicitar al mediodía a algunos de los bomberos que salvaron la catedral y a los artesanos que la restauraron, ha celebrado unas vísperas en el monumental templo gótico. Esta noche encabezará una misa multitudinaria con unos 85.000 jóvenes en el Estadio de Francia. Será el aperitivo antes de otro baño de masas más imponente: la Iglesia gala prevé unas 600.000 personas en los Campos Elíseos el sábado por la tarde durante otra misa encabezada por el Santo Padre. Después de décadas de pérdida de influencia, la religión católica ha recuperado cierta vitalidad en el país vecino estos últimos años, aunque no dispone del peso de antaño. La Iglesia francesa ve en el entusiasmo que ha suscitado la visita del Papa una prueba de ello. León XIV no solo ha venido a París como un líder espiritual, sino también moral en un mundo en crisis.
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