Agosto. Día 14. Viernes. Las previsiones no auguran ningún flujo de noticias y actualidad en Extremadura. La mitad de la región se mueve al compás de las ferias y fiestas de los pueblos, que son las que, de verdad, marcan el verano extremeño. Almaraz , entre ellos. A las once de la noche, como cada año, está previsto el tradicional pregón de comienzo de las Fiestas de San Roque. El programa de festejos no recoge, sin embargo, que el primer chupinazo va a llegar a primera hora de la mañana, leyendo el BOE entre churros y chocolate. El Gobierno , tras años de dudas e incertidumbre, confirmaba oficialmente la continuidad de la central nuclear hasta 2030. Lo que iba a ser ya un fin de semana de aúpa en el municipio de poco más de 1.500 habitantes se convierte en fiesta y regocijo para toda una región que, ya sí, respira aliviada.Justo eso, una sensación de alivio es lo que predomina al hablar con aquellos que llevan años peleando por la central y que, tras conocerse la noticia, no saben bien qué está pasando por sus cabezas: «Es una mezcla de emociones que no sabría describir. El diccionario no tiene una palabra para definir lo que sentimos hoy». Lo afirma el alcalde de Belvís de Monroy, pueblo dependiente de la central, que de un tiempo a esta parte se ha convertido en la cara visible de la lucha por la prórroga. Fernando Sánchez ha sido todo este tiempo el beligerante presidente de la plataforma ciudadana `Sí a Almaraz, Sí al futuro´. Para él la decisión es el culmen de una movilización que empezó en enero de 2025 y que ha conseguido reunir a decenas de pueblos, instituciones, empresas y vecinos. Todos bajo una misma reivindicación: «Esta es la lucha de los extremeños, que por fin alzamos la voz todos a una» . Para un extremeño no es baladí hablar de «alzar la voz». Está grabado a fuego en la letra de su himno regional. Durante años, Extremadura se ha acostumbrado a sentir como inevitables las decisiones que se toman por ellos desde Madrid y a pensar que era una utopía tener una sola voz. Eso es algo que Almaraz ha cambiado. Muestra de ello es el propio alcalde de Almaraz, Juan Antonio Díaz. Habla de una «alegría grandísima», de la «noticia que estábamos esperando» por las 4.000 familias que dependen de la central. Él, alcalde socialista, es el ejemplo de que esta lucha no ha tenido siglas, con políticos de casi todos los colores.Tras alzar la voz, la única obsesión en la zona es seguir alzándola. Díaz lo tiene claro: «Hoy tenemos esta prórroga, pero mañana empezamos todos los alcaldes y compañeros de la zona a luchar por la continuidad hasta el 2040, 2050, 2060 y hasta donde corresponda». Se celebra, pero quedan más finales y, si algo han demostrado a través de la plataforma, es que saben organizarse. Llegaron a reunir a más de 7.000 personas en una manifestación, casi cinco veces la población de Almaraz.Los hijos que se quedan«Vamos a poder dejar atrás este miedo, esta incertidumbre», celebra Marisa Alarza, portavoz de Mujeres por Almaraz. Nacieron inspiradas por ‘Mothers for Nuclear’, un movimiento de mujeres que logró frenar el cierre de Diablo Canyon en Estados Unidos. Ellas lo han hecho a la extremeña. Y no frenarán: « Vamos a seguir apostando por el desarrollo territorial de esta España que se llama vaciada y que queremos que siga teniendo vida».Si hay una cuestión que ha marcado las movilizaciones por Almara z ha sido la de la despoblación. Era el gran temor en la zona. Básicamente porque son el último reducto sin despoblar de la Extremadura más rural. Las cifras lo dejan claro. El 43% de la población del entorno de la central tiene menos de 40 años. Los hijos no se van. Se quedan porque hay futuro. No en vano los seis municipios con mayor renta por persona de Extremadura dependen de la central (Almaraz, Romangordo, Belvís de Monroy, Campillo de Deleitosa, Higuera de Albalat y Valdecañas de Tajo). Además, Almaraz es el de mayor renta media por hogar, superando a Cáceres y Badajoz.La supervivencia de la central tiene que ver directamente con los hijos que vuelven y, sobre todo, con los que no se van. Raúl es ya técnico superior de Automatización y Robótica Industrial. Él es uno de esos jóvenes que se ha formado en casa para trabajar en casa: «Esta es una noticia buenísima para los jóvenes del Campo Arañuelo y de toda Extremadura. Nosotros no nos queremos ir, no queremos que nos obliguen a irnos». Ve la central como «una de las mejores oportunidades que tenemos aquí» y también apela a los jóvenes para seguir reivindicando su continuidad.El impacto de la central va más allá de sus propios empleados. Los ganaderos, por ejemplo, celebran la prórroga a sabiendas de que la planta es lo único que evita que los jóvenes se vayanEl efecto tractor de la central va mucho más allá de quienes trabajan dentro de la planta. Lo sabe bien Eugenio. Él es ganadero. Cría vaca blanca cacereña, una raza autóctona, su ganado pasta con la central de fondo. Él no se beneficia directamente de la central, pero sabe que es la que permite que todo funcione en la zona: «Los pueblos no se nos quedan vacíos, la gente sigue aquí, hay vida y alegría». Que siga habiendo jóvenes da esperanza también a un sector como el suyo sin relevo generacional: «Habiendo jóvenes, siempre hay gente que se engancha al campo».Las empresas respiranNo son solo estadísticas. Lo resume el alcalde de Navalmoral de la Mata, Enrique Hueso: «Es la base económica de la zona, sobre todo para que sigan llegando nuevos proyectos». Cree que la continuidad hasta 2030 será un nuevo «revulsivo para captar inversores». Proyectos como los ambiciosos centros de datos de Merlin Properties que pretenden ubicarse en Extremadura dependen en gran medida de la supervivencia de Almaraz.Según un reciente estudio de la consultora Metyis, el impacto económico en la comunidad autónoma es de más de 400 millones de euros , 80 de ellos en impuestos directos. La central emplea directa e indirectamente a unas 4.000 personas y durante sus recargas a otras 1.200, además de suministrar el 7% de la electricidad de toda España. Ese peso económico ayuda a explicar por qué la prórroga se celebra como algo más que la conservación de miles de empleos. La Confederación Regional Empresarial Extremeña (Creex) advertía este viernes que «2030 es pasado mañana» y que la comunidad debe empezar «desde ya a planificar qué puede ocurrir después. Mientras tanto, como aclara el presidente de la Cámara de Comercio de Cáceres, Gabriel Álvarez, se abre un «horizonte de estabilidad».Tras lograr el primer objetivo, la única obsesión en la zona, después de celebrar debidamente la prórroga, es seguir luchando, como hasta ahora, con una única vozRamón Barbado, presidente del Círculo Empresarial Moralo, conoce bien cómo funciona el tejido productivo del Campo Arañuelo. Está alegre, como el resto, pero introduce el siguiente objetivo: «Es una pequeña batalla, porque para nosotros es fundamental ir a 2040 o 2050». Uno de los argumentos de la plataforma todo este tiempo ha sido que la central gemela de Almaraz, North Anna, en Estados Unidos, tiene licencia de operación hasta los 80 años.
Powered by WPeMatico