La bandera de España vuelve a Nueva Orleans, en la Luisiana norteamericana… de dónde nunca se ha ido, todo sea dicho. Los próximos 25 y 26 de septiembre, la ciudad que enarboló la enseña de la Monarquía Hispánica durante casi cuatro décadas, desde 1766, celebra el ‘IIIAmerica&Spain 250Symposium’. El congreso, que llega cuando nos hallamos inmersos en el 250 aniversario de la Declaración de Independencia de los Estados Unidos , busca explorar las muchas contribuciones de Carlos III a la Revolución Americana y abordar el papel estratégico, social y cultural de la Luisiana española durante este proceso. Lo hace a través de una docena de conferencias, mesas redondas y actividades varias con la participación de destacados académicos y estudiosos de ambos lados del Atlántico.Uno de ellos es Manuel Trillo , periodista de ABC e investigador que ha centrado sus esfuerzos en estudiar la herencia española que atesora el país de las barras y las estrellas. «En el simposio se abordan por parte de destacados especialistas muchos aspectos de gran interés sobre la contribución española a la independencia de las Trece Colonias, centrados, sobre todo, en el área del valle del Misisipi: desde la importancia estratégica de la Luisiana, a las conquistas de Bernardo de Gálvez en la zona, pasando por el tratamiento a los indígenas o la esclavitud bajo la administración española», explica a este diario. En su conferencia, que se celebrará el sábado, Trillo analizará lo que ha sido el tema central de su último libro, ‘La conquista española olvidada’ (Crítica): la toma, el 12 de febrero de 1781, del fuerte británico de San José, ubicado en las cercanías del lago Michigan, por apenas un centenar de hombres.No fue baladí aquella gesta olvidada. Según narra el periodista, la toma del fuerte San José permitió que se mantuviera el flujo de suministros que nutría de armas y vituallas a los rebeldes norteamericanos que luchaban por su independencia contra los casacas rojas. Trillo, un viejo conocido en lo que se refiere a las investigaciones sobre el legado hispánico en Estados Unidos, analizará también en su ponencia el resto de consecuencias y contexto histórico de este episodio. Y lo hará sobre recios pilares: los levantados después de años de investigación, de hallar documentos inéditos sobre el tema –entre ellos, el acta de posesión del fuerte– y de pasar meses en los archivos. «Aquella hazaña permitió a España conservar la enorme provincia de la Luisiana hasta principios del siglo XIX y contribuyó al nacimiento de los Estados Unidos de América», sentencia.–¿Cuál es el objetivo principal de estas conferencias?, ¿es sólo, que ya es mucho, explicar la aportación española a la independencia de los Estados Unidos?Este es ya el tercer simposio de la iniciativa ‘America&Spain250’, que ha impulsado el Queen Sofía Spanish Institute (QSSI) en los últimos años con el propósito de difundir, en efecto, el legado español con ocasión del 250 aniversario de la Declaración de Independencia de los Estados Unidos de 1776. En esta ocasión lleva por título ‘Spain and the American Revolution along the Mississippi River’ (‘España y la Revolución Americana a lo largo del río Misisipi’) y se organiza conjuntamente con la Historic New Orleans Collection (HNOC), en colaboración con la Fundación Ramón Areces (FRA) y la Fundación Reina Sofía, además de recibir el apoyo de la Oficina Cultural de la Embajada de España en Estados Unidos y del Consulado General de España en Houston.Como indica el título, y muy a propósito celebrándose en Nueva Orleans, este tercer simposio se centra en reseñar el papel de España durante la Guerra de la Independencia en el valle del Misisipi. Es decir, busca dar una visión amplia de lo que significó la pugna entre España y Gran Bretaña por esa vasta región para el éxito de la lucha de las colonias británicas por emanciparse de la metrópoli. Con ese objetivo se analizan, de la mano de grandes especialistas, aspectos tan variados como lo que suponía la Luisiana dentro del Imperio español; las particularidades de Nueva Orleans como parte de ese imperio; la importancia estratégica de la Luisiana en la guerra; las campañas de Bernardo de Gálvez en el Misisipi; las diferencias entre los sistemas esclavistas español, francés y británico; las relaciones con los nativos; la figura de Felicitas St. Maxent, la esposa criolla de Gálvez, y el borrado y la recuperación de toda esta historia compartida entre España y EE.UU., además de la batalla de San Luis y la toma del fuerte San José, de las que me ocuparé en mi ponencia.Vista de Panzacola y su bahía, capturada por los españoles en 1781, Madrid, 1781 Biblioteca Nacional de España–¿Qué repercusiones tuvo para España y Gran Bretaña la conquista del fuerte San José?, ¿por qué fue tan importante?Para responder hay que situar aquella gesta en su contexto: por aquella época España era dueña de la Luisiana, un inmenso territorio al oeste del Misisipi que se extendía del golfo desde México hasta Canadá, y al estallar la revolución en las colonias británicas en 1775 Carlos III prestó apoyo a los rebeldes, primero de forma encubierta y a partir de 1779 declarando la guerra a Gran Bretaña. Londres ideó entonces un plan para expulsar a los españoles del valle del Misisipi con una doble ofensiva: en el sur, atacando Nueva Orleans desde Pensacola , y en el norte, haciéndose con San Luis, en el actual Misuri, que era la capital de la Alta Luisiana, para desde allí ir barriendo a los españoles río abajo hasta juntar ambos frentes.En el sur, Bernardo de Gálvez se encargó de anticiparse y arrebatar a los ingleses sus fuertes en el bajo Misisipi, luego Mobile y finalmente la propia Pensacola. Mientras, en el norte, los británicos lanzaron a un millar de guerreros indígenas aliados al asalto de San Luis el 26 de mayo de 1780, pero la tenaz defensa permitió a la plaza española resistir, aunque a un sangriento precio.«Esta conquista frenó definitivamente los ataques enemigos desde Canadá, que no se repetirían en el resto de la guerra, mientras que España conservaría la Luisiana otras dos décadas, hasta entrado el siglo XIX» Manuel Trillo PeriodistaCon todo, la amenaza sobre la Alta Luisiana persistía, ya que los británicos empezaron a preparar otro ataque, aún mayor, para la primavera siguiente. Pues bien, el teniente de gobernador Francisco Cruzat no se quedó de brazos cruzados a esperar y decidió adelantarse con un golpe audaz en territorio enemigo en pleno invierno: envió a 120 hombres comandados por el capitán de milicias Eugene Pourée a tomar el fuerte San José, cerca del lago Míchigan, tras recorrer cerca de mil kilómetros sobre territorio hostil, primero en piraguas y luego a pie, desafiando al hielo, la nieve y el hambre. El destacamento cumplió su misión y el 12 de febrero de 1781 plantó la bandera española en aquel lejano puesto que servía de base para las incursiones británicas.Contestando a la pregunta, esta conquista frenó definitivamente los ataques enemigos desde Canadá, que no se repetirían en el resto de la guerra, mientras que España conservaría la Luisiana otras dos décadas, hasta entrado el siglo XIX. En sentido más amplio, contribuyó a la victoria final de españoles, franceses y americanos contra el enemigo común y, en definitiva, a la independencia de las colonias y al nacimiento de los Estados Unidos de América.Los restos del fuerte San José se esconden en Niles (Míchigan), cerca del lago Míchigan MT–¿Qué implica para usted dar esta conferencia en Estados Unidos?, ¿significa que el país está asumiendo su herencia española al fin?Desde hace un tiempo, al menos a nivel académico, se viene abriendo paso una visión más completa de la guerra que dio la independencia a las colonias, que si bien comenzó como una rebelión interna dentro del Imperio británico, acabó por convertirse en un conflicto global entre las grandes potencias del momento, España y Francia por un lado y Gran Bretaña por otro. En este sentido, con mi conferencia busco poner el foco en uno de los aspectos más desconocidos de esta contienda, como digo más compleja que la mera insurrección de unos súbditos británicos, y sobre las repercusiones que tuvo. De esta manera, confío en contribuir a la labor para reconocer el papel de España en aquel proceso, en la que participan prestigiosos especialistas como los que intervienen en este simposio.Con todo, esto es una carrera de fondo. La tarea de historiadores e investigadores es la base para reconocer la herencia española de los Estados Unidos, pero para que esa verdad permee en el ciudadano de a pie hacen falta más actos divulgativos a ambos lados del Atlántico, que el mensaje se difunda a través de los medios, el cine, las redes sociales, que se transmita en las escuelas, institutos y universidades, y que los políticos dejen de distorsionar la realidad histórica con el prisma de la ideología.–¿Cómo cree que será recibida su investigación por parte de los expertos y del público estadounidense?Confío en que mi aportación sobre la expedición y la conquista del fuerte San José enriquezca los trabajos y conocimientos de los especialistas en torno a la guerra librada entre España y Gran Bretaña a raíz de la revolución en Norteamérica, y poder componer entre todos la fotografía completa de aquel conflicto y de la contribución española al nacimiento de los Estados Unidos. Para el público, estoy convencido de que le resultará sorprendente descubrir aspectos todavía muy desconocidos de su propia historia. En general, en EE.UU. se asocia el pasado de los territorios de la antigua Luisiana y del valle del Misisipi únicamente con Francia, cuando en realidad fue española durante cuatro décadas, incluyendo los años de la Guerra de la Independencia. Es curioso, por ejemplo, el caso de San Luis, en el actual Misuri: allí sus habitantes suelen vincular los orígenes de la ciudad con Francia, pero lo cierto es que, si bien sus fundadores en efecto eran de origen francés, cuando nació en 1764 Francia ya había cedido a España la Luisiana a través del Tratado de Fontainebleau, firmado en secreto en 1762. Es decir, al menos sobre el papel, San Luis jamás fue francesa, sino que fue española desde el principio.Manuel Trillo, durante la presentación de su libro ABC–Las conferencias se llevarán a cabo en Nueva Orleans. ¿Qué huella dejó España en este territorio durante el siglo XVIII?En Nueva Orleans también se da esa confusión que asocia en exclusiva a Francia la historia previa a su incorporación a los Estados Unidos, pero aquí la huella española es incluso más patente. Lo que se conoce como el French Quarter, o Barrio Francés, podría llamarse de hecho el Barrio Español. En esa zona, el corazón histórico de la ciudad, hubo en 1788 un incendio devastador que arrasó con ella y obligó a reconstruirla, de modo que lo que vemos hoy, sus característicos edificios con balcones de hierro forjado, es fruto de aquella reconstrucción de la época española. Además, se conserva todavía el antiguo cabildo y otros edificios significativos de esa época. Afortunadamente, se están haciendo esfuerzos por conservar la memoria del pasado español de Nueva Orleans, y se pueden observar letreros de las calles en español (calle Borbón, en lugar de Bourbon Street, por ejemplo) o pasear por la plaza de España a orillas del Misisipi.
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