¿Harto de las ciudades y los ruidos? ¿De las redes sociales y el celular? Pues para quienes quieren tirar todo eso por la borda (al menos por un momento), pueden probar con vivir gratis en un refugio de la Sierra de Gredos. Esta es una de las tantas propuestas que combinan turismo rural, voluntariado y formas distintas de organizar el tiempo libre.
La tentadora oferta que aquí nos concierne se encuentra en el centro de la península y ha llamado la atención por sus condiciones concretas: cuántas horas hay que dedicar, qué se recibe a cambio y qué normas de convivencia hay que respetar antes de hacer las maletas. Todo eso, además, en un entorno rodeado de naturaleza y animales rescatados.
Así es el refugio de la Sierra de Gredos que busca voluntarios para vivir gratis a cambio de 24 horas semanales
Se trata del Santuario Dharma, un refugio de animales situado en plena Sierra de Gredos, en la frontera entre las provincias de Toledo y Cáceres, muy cerca del río Tiétar.
Actualmente da cobijo a más de 100 animales de 12 especies distintas: perros, gatos, caballos, cerdos vietnamitas, ocas, cabras, aves, tortugas e incluso una suricata, un catálogo poco habitual para un refugio de este tamaño.
El compromiso semanal es de 24 horas, repartidas en cuatro horas diarias durante seis días, con una jornada completa de descanso semanal para conocer la zona o simplemente desconectar.
A cambio de ese tiempo, el santuario cubre alojamiento en habitación compartida, pensión completa todos los días, uso gratuito de lavandería e internet, y hasta el transporte desde el punto de llegada.
Desde el propio santuario insisten en que la experiencia va más allá del trabajo físico: quienes se suman pasan a formar parte de una pequeña comunidad de personas que comparten la misma pasión por los animales, y conviven en un entorno natural rodeado de bosque y fauna silvestre, junto al cauce del Tiétar.
Para muchos voluntarios, ese contacto directo con la naturaleza termina siendo tan valioso como el propio cuidado de los animales.
Tres turnos para cuidar a más de 100 animales: ¿En qué consiste el trabajo en el Santuario Dharma?
La jornada se organiza en tres turnos bien diferenciados. Por la mañana toca abrir las casetas, hacer el recuento de todos los animales, revisar su estado de salud, darles de comer y limpiar sus espacios.
Por la tarde, el trabajo se centra en reforzar la alimentación de quienes lo necesitan y revisar que los bebederos estén siempre limpios y llenos.
Al anochecer llega el último turno: alimentar a perros y gatos y resguardar al resto de animales para pasar la noche con seguridad.
Según la condición física de cada voluntario, también se pueden sumar tareas de mantenimiento, como levantar vallados o reparar establos, algo habitual en un proyecto que, según explican desde el propio santuario, todavía está en construcción.
Requisitos para apuntarse: piden un estilo de vida vegano y compromiso a largo plazo
El Santuario Dharma es un proyecto vegano y pide a sus voluntarios que respeten ese principio mientras dure la estancia, sin consumir productos de origen animal ni en la comida ni en otros ámbitos de la vida diaria.
También se exige mayoría de edad (los menores pueden participar con el consentimiento de padres o tutores), buen nivel de español y disponer de medio de transporte propio o alguna forma de llegar hasta el refugio.
A su vez, el santuario no acepta parejas ni mascotas propias, ya que busca voluntarios que viajen de forma individual, y prohíbe expresamente el consumo de tabaco, vapeadores, alcohol y otras drogas dentro de sus instalaciones.
El perfil que más valoran es el de alguien dispuesto a comprometerse a largo plazo y a volver de forma recurrente, ya que eso permite conocer mejor tanto a los animales como las necesidades reales del proyecto.
Cómo inscribirse para vivir gratis en el Santuario Dharma
Quienes quieran presentarse como voluntarios deben entrar en la web oficial del Santuario Dharma y completar el formulario de inscripción que aparece en el apartado de voluntariado.
Allí se puede elegir entre tres modalidades: una larga estancia, pensada para quienes buscan un compromiso prolongado; una corta estancia de unos días; o una simple visita para conocer el proyecto sin necesidad de trabajar.
Gabriela, una de las voluntarias que ya pasó por el refugio, lo resume así: «Es un lugar precioso», y añade que «se nota que su prioridad es el bienestar» de los más de 100 animales que allí conviven.
Por último, para quien decida sumarse, el santuario deja claro desde el primer momento que la vida en el campo es intensa y exigente, pero también, según cuentan quienes ya la probaron, difícil de olvidar.
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