Llegar a un equipo que funciona tiene una dificultad particular: saber qué tocar y, sobre todo, qué no tocar. Aitor Karanka aterrizó en la Selección con esa idea perfectamente asumida. España ya ganaba, Luis de la Fuente tenía construido un grupo campeón y la maquinaria funcionaba. Su misión no era transformarla, sino conseguir que quienes verdaderamente tienen que hacerla funcionar pudieran dedicarse exclusivamente a ello.
Ese es posiblemente el mejor resumen de su aportación a la España campeona del mundo. Karanka trabaja para que Luis de la Fuente y su cuerpo técnico puedan centrarse en entrenar y preparar los partidos y los futbolistas únicamente tengan que preocuparse de jugar. Todo lo demás debe resolverse alrededor.
No es una figura de despacho alejada del vestuario. Su particularidad está precisamente en haber vivido prácticamente todas las caras del fútbol profesional. De jugador a entrenador: haber estado en todos los lados
Karanka sabe lo que necesita un internacional porque él también lo fue. Conoce lo que supone trabajar al lado de un entrenador principal después de tres temporadas como segundo de José Mourinho en el Real Madrid y entiende la responsabilidad del banquillo tras sus experiencias como primer técnico. Antes incluso había ejercido como seleccionador en las categorías inferiores de España.
Su carrera como futbolista añade otra dimensión. Se formó en Lezama, jugó en Athletic y Real Madrid, ganó tres Champions y conoció vestuarios construidos para convivir permanentemente con la máxima exigencia. Todo ese recorrido le permite detectar algo fundamental: no todos necesitan lo mismo. Su puesto actual tiene además una ventaja. No es quien decide quién juega o quién se queda en el banquillo. Esa distancia respecto a las decisiones deportivas facilita otro tipo de relación con los internacionales y permite escuchar necesidades que no siempre llegan directamente al entrenador.
El escudo de Luis de la Fuente
Su relación con Luis de la Fuente tampoco comienza ahora. Ambos fueron compañeros en el Athletic y mantuvieron el contacto con el paso de los años. Cuando De la Fuente comenzó a acumular éxitos al frente de España, Karanka continuó cerca. Ahora esa relación se ha convertido también en profesional.
Karanka funciona como una especie de escudo alrededor del seleccionador. Su trabajo consiste en quitar problemas de la mesa antes de que lleguen al cuerpo técnico, facilitar la convivencia y conseguir que el ruido exterior interfiera lo mínimo posible en el día a día de Las Rozas.
Existe una medida sencilla para comprobar si ese ecosistema continúa funcionando. Cuando se pregunta alrededor del seleccionador por su estado, la respuesta que recibe Karanka es prácticamente siempre la misma: «Luis está feliz». Y para alguien que trabaja precisamente para proteger el entorno del entrenador, pocas señales pueden ser mejores.
Un puente con los clubes
Hay otra parte de su trabajo mucho menos visible. Karanka mantiene un contacto permanente con los clubes de los internacionales. Después de cada convocatoria habla con ellos, independientemente de que sean españoles o extranjeros, buscando que la relación entre la Federación y las entidades sea cercana.
Es una labor especialmente importante en un calendario cada vez más cargado. Estado físico, cargas de trabajo, lesiones, minutos o recuperación convierten la comunicación entre club y Selección en una pieza fundamental para gestionar al futbolista.
Su pasado también ayuda aquí. Karanka conoce cómo piensa un club porque ha vivido dentro de ellos como jugador, segundo entrenador y técnico principal. Y conoce las necesidades de una selección porque también ha ocupado ese lado.
Ayudar sin molestar
España acaba de ganar el Mundial y afronta ahora el reto más difícil para cualquier campeón: conseguir que el éxito no modifique aquello que le permitió alcanzarlo. Ahí aparece Karanka.
No necesita ser protagonista ni intervenir en cuestiones que corresponden al seleccionador. Su influencia está precisamente en todo aquello que sucede alrededor: jugadores, cuerpo técnico, clubes, Federación y gestión diaria.
Su gran aportación a la campeona del mundo es conseguir que todo el mundo pueda centrarse en lo verdaderamente importante. Que los futbolistas jueguen, que los técnicos entrenen y que Luis de la Fuente siga haciendo su trabajo dentro de un entorno protegido.
En una Selección donde prácticamente todo funciona, Karanka ha entendido desde el principio que su misión no era llegar para cambiarla. Era ayudar a que nada cambiase para peor. Y lo ha conseguido. Y de verdad, que es mucho más difícil de lo que parece en estos tiempos que corren.
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