Niega que su novia le haya sido infiel en los baños del mismo banquete de boda y también que la recién casada le exigiera 40.000 euros por el enlace. Toni, el novio de la boda más famosa del año en Orense, insiste en que Brenda y él siguen viviendo juntos y felices «como el primer día».En declaraciones a Telecinco, el protagonista de la boda celebrada el pasado sábado en una casa rural de Gomesende (Orense) que acabó en una batalla campal, ha insistido, como ya había asegurado en un comunicad o, en que tanto la infidelidad de su novia en un baño con un trabajador del catering como la exigencia económica son mentira. Toni culpa de todo a un compañero suyo, asistente al enlace que, según su versión, habría filtrado las fotos y los vídeos y dado una versión distorsionada de lo ocurrido por alguna «rencilla» del pasado.Circula por las redes un audio en el que la propia novia, supuestamente, reconoce haberse ido al baño con un trabajador «joven y guapo» del evento para un desahogo rápido. En la misma grabación, entre otras cosas, reconoce también que, si ella se casaba, era por dinero. Toni asegura, en cambio, que esa voz no corresponde a la de Brenda.En cualquier caso, aunque el novio lo niegue, los invitados consultados por ABC acreditan que Brenda fue muy insistente durante el evento en que ella sólo estaba allí por los 40.000 euros. Y no lo dijo ni una ni dos veces. Tampoco a voz en grito, sino en corrillos o al saludar o despedirse de algunos de los 50 asistentes al enlace. «Es una persona muy especial y no es de fiar», relataban a este diario quienes fueron testigos de esas conversaciones.Pero Toni, como se ha dicho, lo niega casi todo -sólo reconoce los insultos y las peleas entre algunos familiares-. A Telecinco explicó que hace unos tres años y medio que se conocieron. Fue en un restaurante latino de La Coruña —Brenda es de origen colombiano— y los habría presentado un amigo.Debió de ser un flechazo porque, según su versión, «a los tres meses y medio» se fueron a vivir juntos -residen en la localidad coruñesa de Betanzos-. Dice que los dos están bien, que cada uno tiene su trabajo e insiste en que no montaron la boda, celebrada un par de meses después de casarse por lo civil, para ganar dinero. Eligieron la Casa Tulla, que él ya conocía de otras ocasiones, porque el novio y su familia son de la zona -del municipio de Ramirás- y querían que ambas familias se conocieran.El DJ de la bodaSobre la boda se pronunció también el DJ contratado para amenizar la jornada. En declaraciones a la Televisión de Galicia, este hombre se mostró estupefacto por lo que vivió el sábado pasado en aquella casa rural y que difícilmente se le borrará de la mente: «Esto no lo vi en la vida, he hecho muchas bodas y nunca me pasó un caso parecido».El DJ confirma así el ambiente que los asistentes al enlace ya habían descrito a este diario. «Era una boda normal, pero a mitad de la comida ya tenían algo de jaleo montado», explicaba este profesional que, en un momento dado, optó por recoger los bártulos y poner tierra de por medio: «Yo dije, mira, lo siento mucho, voy a recoger, porque se está liando una bastante gorda».El trabajador también pensó que, dado el cariz que habían tomado los acontecimientos, no iba a ver un euro. Les reclamó varias veces el dinero por WhatsApp, pero «me estaban dando largas». Al final, fue su representante quien le abonó el importe convenido.
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