Woody Harrelson y Matthew McConaughey se conocieron, oficialmente, durante el rodaje de ‘EdTV’. Eso fue antes de que se convirtieran en una de las parejas más memorables de la televisión con ‘True detective’, antes también de que se hicieran amigos inseparables, incluso antes de que empezaran a irse juntos, con sus familias, de vacaciones, pero algo después de lo que cree Harrelson que fue su primer encuentro. «Pensaba que nos conocimos un año más tarde de lo que dice Woody. La verdad es que creo que es cierto lo que dice. Recuerdo haber estado en esa fiesta de la CAA. A la una de la tarde, llega y dice: ‘Oye, McConaughey, ¿te hace un chupito de tequila?’. Y yo en plan: ‘Tío, es la una de la tarde. Tengo cosas que hacer esta tarde’. Y dice: ‘¿Qué daño va a hacer un chupitín?’. Así que a lo mejor esa es la moraleja de la historia: que me tomé ese chupito, que igual se convirtió en alguno más, y no me acuerdo de haberle conocido», cuenta McConaughey en un encuentro virtual en el que ha participado ABC. Sí recuerda el sonido de sus zapatillas de ciclista, con las calas resonando en la acera de hormigón pero sin bicicleta, antes de llegar al set. «Era parte de su ropa diaria. Me quedé como, ¿de qué va este tío?, me cae bien», bromea McConaughey. Una bomba en GreciaLa película dirigida por Ron Howard, que anticipaba el fenómeno de la telerrealidad, seguía a un joven y su familia. Harrelson y McConaughey interpretaban a dos hermanos. Fracasó estrepitosamente porque se estrenó unos meses después de ‘El show de Truman’, pero plantó la semilla de algo que, años más tarde, sería otra cosa. Una amistad y, quizás, una sospecha. Una historia basada en un rumor real. Uno que surgió durante unas vacaciones de las dos familias en Grecia, viendo el Mundial femenino que ganó Estados Unidos. El ambiente era íntimo, de confianza. Y pasada la medianoche, hubo confesiones inesperadas. «De la nada, mi madre suelta: ‘Ah, yo conocí… a tu padre, Woody’. Y la pausa, los puntos suspensivos… fueron suficientes para que hasta mi hijo de seis años dijera: ‘Uy, creo que sé lo que eso podría significar’. La insinuación detrás de eso fue tal que, ¡pum!, los niños saltan: ‘Lo sabía. Estáis emparentados. Lo sabía, lo sabía, lo sabía’. Y Woody en plan: ‘Lo sabía’. Mientras tanto, yo a un lado riéndome y diciendo: ‘Ja, ja, sí, claro’. Pero la semilla ya estaba sembrada y ahí empezó todo. Empezaron a buscar pequeñas pistas en la línea temporal, y habría sido posible que hubieran tenido algo durante el segundo divorcio de mis padres, cuando ella estaba libre para tener un escarceo en el oeste de Texas con alguien. Así que él [Harrelson] se cree que es verdad. Yo no», recuerda McConaughey, que se ha negado desde entonces a hacerse la prueba de ADN. «No quiere comprobar que Big Jim era solo un señor simpático en su vida y no su padre», bromea Harrelson.«De la nada, mi madre suelta: ‘Ah, yo conocí… a tu padre, Woody’. Y la pausa, los puntos suspensivos… La insinuación detrás de eso fue tal que ¡pum!» Matthew McConaugheyAsí pues, no saben si son realmente hermanos, pero actúan como si lo fueran. Bromean todo el rato, terminan las frases del otro. Se vacilan, se ponen motes. Incluso sobre la marcha: McConaughey bautiza a su amigo como Capitán sin contexto, «ese tipo con el que te tomas un chupito a la una de la tarde en Los Ángeles y terminas a las cuatro en Canadá», y también Woody el de la camisa roja, porque durante la entrega de un Emmy a ‘La maldición de Widow’s Bay’ se quedó, como un premiado más, en medio de la foto. Como si la vida no fuera lo suficientemente complicada, McConaughey y Harrelson la enredaron todavía más y a partir de esa revelación y gracias a esa dinámica entre los dos texanos surgió ‘Brothers’, una comedia creada por ambos junto a los guionistas David West Read (‘Schitt’s Creek’) y Lee Eisenberg (‘The Office’ o ‘El jurado’). ‘Brothers’ , que ya ha estrenado sus primeros dos episodios en Apple TV, es una propuesta bizarra, muy meta, en la que Woody Harrelson y Matthew McConaughey juegan, a partir de «la bomba de Ma Mac», a distorsionar la realidad interpretando versiones de sí mismos y ficcionando al resto de sus familias para ensalzar la idea de la amistad, que a veces forja lazos más grandes que los de sangre. «Es más difícil interpretar una versión de ti mismo de lo que pensaba que iba a ser», reconoce McConaughey. Libró de ello a su madre, a la que da vida Holland Taylor, pero ella no se lo perdona: «Sigue diciendo que cometimos un gran error al no contratarla para hacer de sí misma», se ríe. «Cuando estábamos empezando, y durante un tiempo, yo estaba haciendo una versión rara de mí, haciendo tonterías. Y me di cuenta. Por suerte, tuvimos que rodar algunas escenas de nuevo y no quedé tan payaso», reconoce Harrelson. «Ciertas cosas que pensaba que iban a ser muy graciosas, al verlas repetidas no lo eran. En una comedia episódica de 30 minutos, la cosa tiene que moverse. Tiene que ser rápida. Cada escenita tiene su principio, su nudo y su chiste. Y yo, en nuestra vida real, soy más de chistes largos», reflexiona McConaughey. –Sí, él es el tío de las historias largas-, interrumpe Harrelson.–Suelto el principio del chiste por la mañana y, no sé, a lo mejor el remate llega por la noche, o a lo mejor la semana que viene. Pero en este tipo de series episódicas tienes que ir al grano rápido–, continúa McConaughey.–Sí, la verdad es que le he cogido mucho respeto a las sitcoms como formato. Creo que es muchísimo más difícil que hacer una obra de teatro o una película. Hay algo en ello que supone un reto mayor. No es nada fácil.
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