Siete meses después, algo, al fin, parece moverse. Con el Sumar de Yolanda Díaz ya más que amortizado y los cantos de sirena de Gabriel Rufián para construir una coalición de izquierdas soberanistas descartados —las aspiraciones del republicano siempre pasaron por encabezar exclusivamente la candidatura de su partido, ERC, en Cataluña y tener carta blanca a la hora de designar la lista mientras se impulsaba a sí mismo—, era de menester ponerle cara y nombre a un proyecto cuya puesta de largo se produjo el pasado 21 de febrero sin aparente avance alguno desde entonces. Al menos, en lo referido al plano mediático. Desde el viernes, aunque sea, se conoce la marca. A falta de confirmación oficial, los cuatro partidos de Sumar en el Gobierno —Más Madrid, Izquierda Unida (IU), Comuns y Movimiento Sumar— se refundarán presumiblemente bajo la fórmula Frente Amplio, tal y como adelantó el diario ‘El Salto’ y confirmaron a ABC fuentes del nuevo artefacto electoral. Es así como gustaba desde un principio en IU, uno de los partidos motores de la alianza, que tiene como referencia experiencias como la de Uruguay con el ya fallecido expresidente Pepe Mujica o la de Gabriel Boric en Chile. La idea de jugar con la palabra «frente» responde, además, a un guiño al lema de su gira de los últimos siete meses, ‘Un paso al frente’.« Era la solución más sencilla y más lógica ante el vacío que había», creen otras voces del espacio, que explican que, pese a que la marca lleva ya tiempo cerrada, aún falta por cerrar flecos como el diseño y los colores de las nuevas siglas. Cabe recordar, además, que entre diciembre de 2025 y marzo de este año, los partidos de la coalición —en concreto, Más Madrid y su secretario de Organización, Gabriel Ortega— se adelantaron y ya registraron tres posibles nombres distintos ante la Oficina Española de Patentes y Marcas (OEPM), a saber: Nuevo Frente Amplio, Nuevo Frente Popular y el guerracivilista Frente Popular. Este último hace referencia a la coalición electoral con la que socialistas, comunistas, sindicalistas y republicanos de izquierdas ganaron las generales de febrero de 1936 en época de la Segunda República, al albor de la Guerra Civil española.La de la marca se trata de una inoportuna filtración a los medios que habría desbaratado en cierto modo la pretensión de que el bautizo de que esta nueva coalición de izquierdas estatales coincida con el anuncio del que será su próximo o próxima referente y, por consiguiente, candidato o candidata a la Presidencia del Gobierno en las próximas elecciones generales de 2027. Aún así, el plan sigue en marcha y la idea sigue siendo anunciar ambas de manera conjunta a mediados de este mes de octubre, a punto de comenzar.Aún con todo, no se debe cantar victoria. El frente amplio de solo cuatro fuerzas políticas sigue en busca de líder. El líder de IU, Antonio Maíllo, los ministros Pablo Bustinduy y Mónica García, el secretario general de CC.OO., Unai Sordo… En los últimos meses, la sucesión de negativas de los referentes izquierdistas que aún restan en este espacio político ubicado a la izquierda del PSOE —son muchos los que ya se han desligado del proyecto de cara a la próxima legislatura, entre ellos, su propia artífice, Yolanda Díaz o la responsable de Juventud e Infancia del actual Gobierno de España, Sira Rego— han proyectado una imagen de vacío. Pareciera que nadie quiere heredar un trono que muchos consideran a estas alturas una manzana envenenada dada la sempiterna competencia entre siglas, que lastra a la izquierda española cita electoral tras cita electoral. Pero, de entre todas las figuras que encabezan las quinielas a sucesor de Díaz, hay un nombre que resuena especialmente en los últimos días, coincidiendo con el punto álgido de una indignación social por la crisis de la vivienda en España, que se ha recrudecido sobremanera tras el polémico desahucio de Maricarmen, la anciana de 87 años expulsada de su residencia en el madrileño distrito de Retiro el pasado miércoles. Ada Colau hizo saltar el pasado 14 septiembre todas las alarmas con su posible regreso a la política institucional dos años después de despedirse del Ayuntamiento de Barcelona. Su reaparición ha sido paulatina: desde su participación en la Flotilla de Gaza hace ya un año hasta su participación esta misma semana en el desahucio de una mujer en la Ciudad Condal, pasando por infinidad de entrevistas y declaraciones en los medios de comunicación.La exalcaldesa de Barcelona deja la puerta abierta a liderar «un frente verdaderamente amplio» que pase, sí o sí, por la inclusión de Podemos e Irene Montero«No soy candidata a nada, no me estoy presentando a nada […]. Yo no tengo ninguna intención de liderar nada ni de ser candidata a nada», señalaba el viernes en la radio pública. Horas después, sin embargo, en declaraciones a ‘Público’ y ‘ElDiario.es’, su discurso volvía a tornarse ambiguo, dando de nuevo pie a todo tipo de especulaciones acerca de su futuro. Su condición ‘sine qua non’ para encabezar el proceso: «un verdadero frente amplio», lo que pasa por la inclusión obligatoria de Podemos y su ya proclamada candidata, la exministra Irene Montero, que dejó la pelota en el tejado de los partidos de Sumar, emplazándoles a la celebración de unas primarias abiertas de todo el espacio. Estos, por el momento, alejan la oferta. Es aquí donde entraría en juego Colau. La intervención de Colau y su papel mediador en todo este proceso, creen voces internas, el cual, «seguramente», facilitaría las cosas los morados de cara a una reconciliación en 2027. Su perfil guarda, además, estrechas similitudes con el de Montero. Activismo y capitalización de la indignación de la calle al margen de la alianza oficialista. Ambas dirigentes han exigido, por ejemplo, la ruptura de Sumar con el PSOE por su inacción en políticas sociales. La última en reivindicarlo fue Colau esta pasada semana, molestando a ciertos sectores que no lo creyeron oportuno.Jugando al despisteAsí las cosas, la sombra de Colau planea con fuerza sobre una izquierda descabezada. Todo ello pese a que, voces del entorno de la exalcaldesa barcelonesa negaron que estuviera planteándose su regreso a la primera línea. Ahora, en cambio, fuentes de Comuns, su partido, dejan la puerta abierta a esta opción y emplazan, como el resto de organización del nuevo Frente Amplio, a las próximas semanas para despejar la incógnita del candidato. Y es que ahora la estrategia ha cambiado; ya no pasa por que los presuntos aspirantes se descarten automáticamente, sino por jugar al despiste. «Estaré donde mis compañeros decidan», dijo también hace escasos días un Ernest Urtasun (también de Comuns) que tiempo atrás ya dejó claro su lugar pasa por «estar al lado del candidato o candidata». Su entorno niega que vaya a ser él el cabeza de lista. El objetivo, reconocen en privado, no desmoralizar a un electorado de izquierdas huérfano de referente político desde hace meses.
Powered by WPeMatico