El servicio militar obligatorio forma parte de la historia de España. Durante décadas, los jóvenes de varias generaciones tuvieron que incorporarse al Ejército varios meses, con lo que eso implicaba. Alejarse de la familia, los amigos, interrumpir sus estudios o actividades profesionales.Ese fue el caso de José María Sanz, más conocido como Loquillo . A sus 65 años, el barcelonés aún no ha olvidado su etapa en la mili. En varias entrevistas en los últimos años, el cantante lamenta haber tenido que realizar el servicio militar.Fue llamado a las filas en 1981, cuando el cantante ya triunfaba en la música junto a Los Intocables y acababa de sacar su primer disco. «Yo sabía que cuando saliese el álbum al mes siguiente me tenía que incorporar a la Armada. Eso significaba que todo el trabajo que había hecho anteriormente no servía para nada. Iba a estar dos años fuera de juego», explicó a ‘La Sexta Columna’.Loquillo, sobre su mili en Cartagena«Mi generación fue víctima de un momento determinado de la historia de España». añadió. Y es que él se incorporó a la mili un mes y medio después del intento de golpe de estado del 23F : «No era el mejor momento. Tu te incorporabas sin saber lo que iba a pasar en el país, qué militares estaban a favor o en contra de la democracia, era un momento intermedio. Y esa duda generaba evidentemente un acojone directo».Otro factor que influía en su animadversión previa hacia la mili era el pasado de su madre, que había luchado en la Guerra Civil en el bando republicano, algo que ha marcado al cantante. «Iba a servir una bandera contra la que luchó mi padre , sargento de Carabineros de la República», explicó a ‘El Mundo’.En esta entrevista, relata que recibió la noticia «con odio y furia». Durante el servicio militar, pasó por las bases de Vigo y Cartagena y sufrió un incidente en el Estrecho de Gibraltar. Aunque algunas de sus anécdotas más impactantes tuvieron que ver con las adicciones de los compañeros del cuartel.«Compré drogas blandas para personal con rango y marinería bajo mano, tenía patente de Corso», comenta. Pero no es esta la experiencia más cercana: «Inyecté heroína heroína a un marinero que había embarcado con síndrome de abstinencia. No se encontraba la vena».Las conclusiones de Loquillo en ‘El Mundo’, décadas después de haber realizado la mili, no son nada positivas: « El estado era el dueño de mi vida. Me amenazó con la cárcel si no me presentaba. No aprendí nada. Me reafirmé en mis posiciones en defensa del individuo frente al colectivo».«Todavía me sigo preguntando por qué me robaron dos años de mi vida. ¿Para qué?», concluyó el cantante en la entrevista en ‘La Sexta Columna’.
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