David de la Encina será el sustituto de Miguel Ángel Pérez Triano al frente de la Delegación del Gobierno en Ceuta tras anunciar este último su dimisión este lunes , cuestionado internamente por la gestión de la crisis migratoria de finales de julio. El nuevo representante del Ejecutivo en la ciudad autónoma, exalcalde de El Puerto de Santa María (Cádiz) entre 2015 y 2019 y hermano del diputado socialista en el Congreso Salvador de la Encina, regresa a un cargo público en su ciudad natal con un historial marcado por diversas polémicas durante su etapa en la política municipal y en la administración autonómica andaluza. Desde 2023 había permanecido alejado de los cargos institucionales.Uno de los episodios más polémicos de su trayectoria se produjo durante una sesión plenaria en el Ayuntamiento de El Puerto de Santa María en 2022, cuando ejercía como portavoz del grupo municipal socialista en la oposición. Durante el debate, De la Encina acusó al equipo de gobierno del popular Germán Beardo de financiar con contratos menores de hasta 3.000 euros una web para darse «autobombo» y atacar a rivales políticos y periodistas.El portavoz del PP, Javier Bello, le replicó acusándole de haber gastado 200.000 euros en medios de comunicación durante su mandato como alcalde. La acusación provocó la reacción del socialista al grito de «mentiras ni una», alegando que dicho importe correspondía a facturas pendientes del anterior ejecutivo popular. Ante las interrupciones fuera de turno, el alcalde decidió suspender el pleno, momento en el que la discusión se trasladó al pasillo. Cuando el edil del PP abandonaba el salón de plenos y pasó junto al escaño de De la Encina, ambos se encararon en una trifulca a la que se sumaron otros concejales y asesores. En medio de los empujones, el dirigente socialista espetó un «te reviento la cabeza» a un cargo de confianza del PP quien, según la versión del propio De la Encina, le había propinado previamente un codazo en el estómago tras retarle con un «te espero fuera».40 días sin acudir a su puestoEl nuevo delegado del Gobierno en Ceuta vio también cuestionada su etapa como trabajador de la Fundación Andalucía Emprende, ente dependiente de la Junta de Andalucía al que pertenecía desde el año 2000 -uno antes de afiliarse al PSOE- y donde ocupaba desde 2006 el puesto de coordinador de Diseño y Estrategias en la provincia de Cádiz.En septiembre de 2014, bajo el Gobierno autonómico de Susana Díaz, De la Encina remitió un correo electrónico a la directora gerente de la fundación comunicando que se ausentaría durante el próximo medio año para preparar las primarias socialistas a las elecciones municipales de 2015. «En los próximos seis meses no me será posible liderar la candidatura para hacer llegar al PSOE donde se merece si no me ocupo a diario, con absoluta intensidad, y con presencia permanente en la calle, en las barriadas y en los frentes que la ciudadanía nos demanda», exponía en el mensaje.En ese mismo correo, De la Encina avisaba de que tenía que «volcarse intensivamente en las labores del PSOE» y que no podría estar presente en su puesto de trabajo. «La secretaria general del PSOE en la provincia de Cádiz te llamará en los próximos días para comentar tu parecer y pedirte por favor que asumas desde la Fundación esta menor dedicación a mi puesto de trabajo», pedía al director económico administrativo y al director provincial.Tras el cambio de Gobierno en la Junta de Andalucía en 2019, la nueva dirección abrió una investigación interna y solicitó a la empresa de control horario la restauración de las copias de los fichajes diarios. La auditoría llevó el caso ante el Tribunal de Cuentas en 2021, donde la Junta reclamó a De la Encina la devolución de 6.572 euros en concepto de salarios percibidos durante los días en que no acudió a trabajar.En su sentencia, el Tribunal de Cuentas dio por probado que el dirigente socialista faltó sin justificación durante 40 días a su puesto en el periodo en que preparaba su campaña política, sin que existiera constancia de entrada ni salida en el registro horario, a pesar de cobrar íntegramente su nómina y el complemento variable vinculado a objetivos. Sin embargo, el órgano desestimó la demanda y eximió a De la Encina de devolver el dinero al apreciar que existió «tolerancia empresarial» con el incumplimiento del control horario, que la fundación contaba con un sistema flexible de jornada anual y que no quedaba acreditado que dejara de prestar servicios de forma efectiva.
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