El precio de la energía vuelve a situarse en el centro del debate económico ante el encarecimiento del gas natural y su impacto sobre la electricidad. El economista Gonzalo Bernardos ha cuestionado que las compañías eléctricas puedan aumentar sus ingresos cuando se dispara el precio de esta materia prima, al considerar que el funcionamiento actual del mercado puede generar situaciones difíciles de entender para los consumidores. Sus declaraciones llegan en un momento en el que la energía vuelve a presionar los costes de empresas y hogares españoles.
El gas vuelve a presionar
El encarecimiento del gas natural tiene una importancia especial en el mercado eléctrico porque las centrales de ciclo combinado pueden ser necesarias para cubrir parte de la demanda. En el sistema mayorista español, las ofertas de generación se ordenan según su precio y la última unidad necesaria para cubrir la demanda determina el precio marginal de la electricidad. Por ello, una subida del coste del gas puede terminar elevando el precio mayorista incluso cuando buena parte de la generación procede de otras tecnologías.
La situación se produce además en un contexto de tensión en los mercados energéticos. A finales de septiembre, varias organizaciones industriales españolas han advertido del fuerte aumento de los costes energéticos y han señalado que el precio del gas ha superado los 80 euros por megavatio hora. Las patronales alertan de que este escenario puede afectar a la competitividad de industrias con un elevado consumo de energía durante los próximos meses.
Así funciona el precio eléctrico
El argumento de Gonzalo Bernardos se entiende mejor al observar cómo funciona el mercado mayorista. No existe un precio diferente para cada tecnología que participa en la misma hora de casación, ya que las ofertas aceptadas reciben el precio correspondiente a la última unidad necesaria para cubrir la demanda, dentro del mecanismo marginalista europeo. Esto significa que una tecnología con costes de producción inferiores puede recibir el mismo precio mayorista que la tecnología que ha marcado el precio marginal.
Eso no significa que todo el recibo de la luz dependa directamente del gas. El importe que paga finalmente un consumidor incluye distintos componentes, entre ellos el coste de la energía, los servicios de ajuste, cargos, peajes e impuestos. La red eléctrica publica precisamente el desglose de estos componentes a través de sus indicadores del precio final de la energía. Por tanto, la evolución del gas es relevante, pero no explica por sí sola toda la factura eléctrica.
La crítica del economista
El economista Gonzalo Bernardos ha puesto el foco precisamente en la relación entre el coste del gas y los ingresos de las compañías eléctricas. Su planteamiento cuestiona que un incremento provocado por una materia prima utilizada para producir una parte de la electricidad pueda traducirse en mayores ingresos para otras instalaciones con costes diferentes, una cuestión vinculada directamente al diseño del mercado mayorista.
Gonzalo Bernardos realizó estas declaraciones en el programa La Mirada Crítica, donde analizó la situación económica y el impacto que está teniendo el encarecimiento de la energía. Su comentario vuelve a poner sobre la mesa una cuestión que afecta directamente a hogares y empresas, ya que cómo debe trasladarse al precio de la electricidad la evolución de los costes de generación.
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