“Hay algo deprimente en las bellezas de Hollywood. La mayoría siguen siendo guapas, con estiramientos faciales y una determinación desesperada, hasta que se marchitan. Gloria Swanson no. Parte del atractivo de esta dama reside en que ha evolucionado hacia la madurez”, alababa la escritora Helena Huntington Smith en un perfil de Swanson publicado en 1930. La actriz estaba a punto de cumplir 31 años, así que encaraba el ocaso de su carrera, pero a diferencia de las mujeres que habían luchado de forma evidente contra el paso del tiempo, a ella no se le notaba. Ella estaba envejeciendo bien, frente a otras que lo hacían mal.
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