El delegado del Gobierno en Ceuta llevaba semanas en el alero y su situación, insostenible, no ha dado más de sí. Miguel Ángel Pérez Triano ha presentado este lunes su dimisión , según adelantaron a ABC fuentes socialistas y luego confirmó él mismo . La salida del representante del Ejecutivo en la ciudad autónoma se oficializó en una declaración institucional —sin preguntas— ante los medios para comunicar su marcha. Una intervención muy ajustada a los términos, con un fuerte componente personal, y en la que ya se puede anticipar una estrategia de defensa, no en el ámbito de la responsabilidad política, sino en la esfera judicial. Pérez Triano está en el foco desde que quien fuera su jefe de Gabinete, Gonzalo Sanz, le acusara de haber mentido cuando formalizó su dimisión. Ambas salidas suponen la caída progresiva de un cortafuegos que va estrechándose en torno a la responsabilidad del Gobierno central. Como ya hiciera Sanz, que aseguró que había trasladado la información de que disponía —por parte del CNI— a los ministerios concernidos en el operativo, Pérez Triano también ha apuntado hacia arriba. En concreto, hacia el Ministerio del Interior.Sin querer entrar en si conocía los avisos sobre de los servicios de inteligencia, extremo que varias fuentes socialistas confirman, el ya exdelegado del Gobierno ha confirmado que «en los días previos transmití lo que estaba ocurriendo» y que pidió «medidas y refuerzos» en relación con el agravamiento de la situación migratoria y la posibilidad de una entrada masiva. El dimitido también insistió en que, del mismo modo, tras la sentencia del Tribunal Supremo del 8 de julio advirtió al Ejecutivo de las consecuencias de una sentencia que impedía el rechazo de inmigrantes en frontera y «del posible efecto llamada».Con la mirada puesta en la Audiencia Nacional y no tanto en el Gobierno, Pérez Triano recordó que la prevención de la crisis escapaba de su ámbito competencial. «Un delegado no tiene competencias para ordenar o determinar ciertas actuaciones. Mentir es gratis en estos tiempos y las redes sociales divulgan sin limite. Una delegación no tiene mando en la frontera ni competencias, ni yo puedo ordenar abrir y cerrar puertas ni ordenar nada al Ejército», dijo, para señalar que, incluso sin esas atribuciones, pidió el despliegue de efectivos militares el día 30 de julio, ante la evidencia de lo que estaba ocurriendo.«Emitimos informes y comunicaciones diarias antes del 30 de julio», volvió a insistir, unos informes y comunicaciones que obran en su poder y que utilizará en la fase de instrucción en caso de que sea llamado a declarar en sede judicial. «Nada en ningún momento permitió atisbar lo que ocurriría, fuimos los que dimos la voz de alarma el día 30 junto con la Guardia Civil y avisamos a Interior, pedimos la intervención del Ejército esa misma mañana», sentenció. A esta defensa en clave exculpatoria, quiso añadir un componente personal, que ha pesado en su decisión de marcharse. Según apuntan fuentes socialistas, la situación de acoso que ha sufrido él y su familia durante estas semanas han sido determinantes. Algo que también reconoció.Pérez Triano reivindicó que se ha hecho un «inmenso trabajo» en un entorno «hostil» y se quejó de haber sufrido una presión «injusta, insultos y una campaña de desprestigio». «Hasta me pusieron una corona de difuntos en la puerta de la Delegación», se lamentó, tras asegurar que había consensuado la decisión con su familia. Una decisión «muy pensada y meditada» que, en su entorno, daban por hecho desde hace días.
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