El Ayuntamiento de Madrid ha sentado este lunes en la misma mesa a los familiares y representantes de Maricarmen y la empresa propietaria de su piso, Urbagestión, con el objetivo de lograr un acuerdo que resuelva el caso de la anciana, desahuciada de su vivienda situada en el madrileño barrio de Retiro, por la que pagaba un alquiler de renta antigua, la pasada semana. Antes del encuentro celebrado en la sede de EMVS Madrid, Beatriz Duro, letrada de la mujer, ha insistido en que su objetivo es claro: «Lograr que Maricarmen pueda volver a su casa en las mismas condiciones en las que estaba cuando se fue, que son las mismas en las que lleva viviendo 70 años». De hecho, ha añadido Duro, llegados a este punto confían en que lo económico «no sea el obstáculo que impida que esto se haga». «Y confío en que esto no va a ser así», asume. «Si Maricarmen vuelve a su casa podemos hablar de qué tipo de contrato se le va a hacer, por qué importe de renta se va a firmar… claro que podemos hacer cesiones. Es la primera vez desde que se inició todo esto, hace ya seis años, que la propiedad se sienta a negociar y está dispuesta a ello, así que por supuesto estamos dispuestos a escuchar y solucionarlo».Con esta buena disposición, ha detallado la letrada, y «teniendo todos los medios jurídicos y legales, además de la disposición de las partes, es imposible» que no se pueda materializar una solución.Maricarmen, detalló su letrada, está «muy esperanzada». «Está siguiendo toda la repercusión que está teniendo y esperando lograr una solución primero para su caso individual pero también a nivel colectivo. Está contenta de que el foco mediático esté en el problema de vivienda, y esperanzada porque al fin podamos ponerle soluciones», afirmó.De hecho, la abogada de Maricarmen acudió a este encuentro acompañada de una portavoz del Sindicato de Inquilinas de Madrid, Carolina Vilariño, que declaró que para Maricarmen es «fundamental» que estuvieran presentes en la reunión porque la han acompañado «en todo el proceso». «Con este caso se ha visto la importancia que tiene que las personas no estén solas. Urbagestión pensó que se iba a encontrar con una octogenaria sola que se iba a ir de su casa en silencio y se encontró con doña Maricarmen Abascal, que es una persona muy fuerte, que tiene las cosas muy claras, y que desde que pisó nuestra asamblea nos dijo que iba a pelear hasta el final porque esto no iba de ella, sino de todas», insistió la activista.Independientemente del desenlace del caso Maricarmen, e incluso de la aprobación del real decreto, ellos seguirán con la acampada en Sol : «El decreto es simplemente un inicio, y unos primeros pasos para empezar a cambiarlo todo», sostuvo. Contactos previosPara Urbagestión, propiedad del piso, esta actuación del Sindicato de inquilinos ha sido más un obstáculo que una ayuda. De hecho, su propietario, Ricardo Alonso, ha admitido esta mañana en declaraciones a ‘Espejo público’ que sin los activistas «seguramente» habrían llegado a un acuerdo. Hace seis meses, ha explicado, «renunciaron» a un acto de conciliación. De hecho, Alonso ha detallado que hubo «un par de actuaciones» de negociación con el sindicato, pero que «rápidamente llegó la desconfianza» porque era «evidente que perseguían otro tipo de intereses».Alonso ha explicado que cuando compraron la vivienda tuvieron conocimiento de que Maricarmen vivía en ella «con un contrato de renta antigua» y «sin título justo», y que «se le dio la oportunidad» de comprar con carácter preferente. Además, ha concretado, la abogada del sindicato les pidió por correo electrónico que hicieran una propuesta para que Maricarmen pudiera seguir alquilada y desde la empresa indicaron que el precio del arrendamiento en esa zona era de 2.500 euros, pero que estaban dispuestos a «arrancar una negociación con un descuento de al menos el 40%».
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