Durante décadas, España ha sido un país claramente vinculado a los coches con transmisión manual. De hecho, durante los años 2000, más del 95% de los vehículos vendidos en el país incorporaban este tipo de caja de cambios. Sin embargo, durante la última década, las transmisiones automáticas han ganado cada vez más presencia.
Según datos de JATO Dynamics y Motor1, en 2017 el 78% de los vehículos vendidos en Europa todavía utilizaban una transmisión manual. Sin embargo, durante el primer semestre de 2023, esta proporción había descendido hasta el 32%. Aunque en España la transición hacia el cambio automático ha sido más lenta que en países como Alemania o Noruega, la evolución resulta evidente: cada vez son más los conductores que eligen vehículos equipados con transmisión automática.
¡No cometas estos errores con el coche automático!
El primer error del que advierten los expertos es utilizar un pie para cada pedal. En los vehículos con transmisión automática, lo mejor es utilizar el pie derecho tanto para el acelerador como para el freno. La razón es sencilla: utilizar ambos pies aumenta el riesgo de presionar accidentalmente el pedal equivocado ante una situación inesperada. Además, pisar simultáneamente el acelerador y el freno puede reducir la eficacia de la conducción.
Por otro lado, algunos conductores tienen la costumbre de colocar la transmisión en punto muerto (N) al circular por una pendiente para, supuestamente, ahorrar combustible. Sin embargo, hacerlo puede limitar la capacidad de respuesta y el control del vehículo. Además, el supuesto ahorro de combustible no siempre se produce, especialmente en los automóviles modernos, que cuentan con sistemas electrónicos capaces de gestionar el consumo cuando el conductor deja de acelerar.
A esto hay que sumar que el agua puede causar averías graves en los coches automáticos, sobre todo si estos han permanecido en contacto con grandes cantidades de agua durante mucho tiempo. Las transmisiones automáticas utilizan un fluido específico que cumple funciones esenciales, como lubricar y refrigerar los componentes y facilitar el funcionamiento de determinados sistemas hidráulicos.
Si el agua entra en contacto con este fluido, puede alterar sus propiedades y favorecer la aparición de corrosión, oxidación y daños en las piezas internas. Si el vehículo ha quedado parcialmente sumergido o existe la sospecha de que el agua ha alcanzado la transmisión, es recomendable que un mecánico el automóvil antes de volver a utilizarlo.
Aunque pisar el acelerador a fondo puede resultar atractivo para algunos conductores, hacerlo de manera frecuente somete al sistema de propulsión a un esfuerzo considerable. Aplicar demasiada presión al pedal del acelerador en lugar de hacerlo progresivamente provoca un aumento rápido del par y de las cargas mecánicas, sometiendo a una mayor exigencia al motor, la transmisión, los neumáticos y otros elementos relacionados con la transmisión de potencia. A largo plazo, puede acelerar el desgaste de determinados componentes y aumentar la tensión sobre algunas piezas del vehículo.
Finalmente, cabe recordar que el líquido de la transmisión es fundamental para el correcto funcionamiento de una caja de cambios automática, ya que se encarga de lubricar, refrigerar y proteger sus componentes internos frente al desgaste. Por lo tanto, ignorar las recomendaciones de mantenimiento del fabricante puede terminar provocando problemas en el funcionamiento de la transmisión.
Algunas señales que pueden indicar que es necesario revisar el sistema son los cambios de marcha bruscos o tardíos, la aparición de ruidos extraños o una respuesta más lenta de lo habitual al acelerar. No existe un periodo de tiempo o número de kilómetros universal para sustituir el líquido de transmisión, ya que las necesidades dependen del modelo, del tipo de caja de cambios y de las condiciones en las que se utiliza el vehículo.
Significado de las letras
Las cuatro posiciones básicas que se encuentran en cualquier cambio automático son:
- «P» (Park) bloquea mecánicamente la transmisión para evitar que el coche se desplace. Esta posición se selecciona cuando el vehículo está completamente detenido y es la posición indicada para estacionar y arrancar.
- «R» (Reverse) corresponde a la marcha atrás y se debe engranar con el coche parado, nunca mientras se está avanzando.
- «N» (Neutral) equivale al punto muerto y deja de transmitir fuerza a las ruedas. Puede utilizarse en determinadas paradas o situaciones de remolcado.
- «D» (Drive) es la posición habitual para circular hacia delante.
Además, muchos vehículos incorporan otros modos que dependen del tipo de transmisión y del modelo. La «S» (Sport) modifica el funcionamiento de la caja para ofrecer una respuesta más deportiva, normalmente manteniendo las marchas durante más tiempo antes de cambiar y aumentando la respuesta del vehículo, aunque puede incrementar el consumo.
La «L» (Low) mantiene una relación de transmisión más corta y resulta especialmente útil en pendientes pronunciadas o cuando se remolca, ya que proporciona una mayor retención y evita que la transmisión cambie demasiado pronto a una marcha superior. La «M» (Manual) permite seleccionar las marchas de forma secuencial. Por su parte, la «B» (Brake) aumenta la retención del vehículo y, en los modelos híbridos y eléctricos, puede incrementar también la recuperación de energía mediante la frenada regenerativa.
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