Cristiano Ronaldo ha explicado en varias ocasiones que su forma de educar a sus hijos está muy marcada por las experiencias que él mismo vivió durante su infancia. El futbolista portugués, acostumbrado desde pequeño a convivir con la exigencia y a luchar por hacerse un hueco entre los mejores, considera que proteger a sus hijos de todas las dificultades no les prepara para la vida.
Por eso tiene una filosofía muy concreta cuando alguno de ellos tiene un momento complicado. El luso asegura estar cerca, pero prefiere no solucionarles inmediatamente el problema. «Cuando se caen mis hijos, no corro a levantarlos. Necesitan aprender a levantarse solos, a llorar, a decidir si van a luchar o no», explicaba hace un tiempo Cristiano Ronaldo, dejando claro que para él aprender a gestionar el dolor y la frustración también forma parte de la educación.
Esa manera de pensar está directamente relacionada con su propia historia. Cristiano nació en Madeira y pasó allí los primeros años de su vida jugando al fútbol en las calles de su barrio. Su familia no tenía grandes recursos y como él mismo ha contado llegó a utilizar botas viejas que habían pertenecido a su hermano o que le prestaban sus primos. «No teníamos mucho dinero en esa época. La vida no era fácil en Madeira», recordó en una carta publicada en The Players Tribune. Sin embargo, también explicaba que de niño no estaba preocupado por el dinero, sino por sentirse querido y protegido por su familia.
Las vivencias de Cristiano Ronaldo
Cuando tenía 11 añose, el Sporting de Lisboa se interesó por él y Cristiano tuvo que abandonar Madeira para instalarse en la academia del club en Lisboa. Fue según sus propias palabras «la etapa más difícil» de su vida. Lloraba prácticamente todos los días porque echaba de menos a su familia y apenas podían visitarle. «Me fui y lloraba a diario porque les echaba de menos», explicó años después. También ha reconocido que dejar a su familia y perder a su padre fueron los dos momentos más duros que ha vivido.
Todo aquello le sirvió para entender que sólo con talento no le iba a bastar. «Ya sabía que tenía más talento que los demás. En ese momento decidí que también iba a trabajar mucho más duro que ellos», cuenta. Y precisamente esa cultura del esfuerzo es una de las enseñanzas que quiere trasladar a sus hijos pese al altísimo nivel adquisitivo de la familia que forma con Georgina Rodríguez.
Cristiano ha hablado también de la necesidad de que sus hijos sean educados, humildes y capaces de afrontar las críticas. Cuando habla de Cristiano Jr., explicó que el niño tendría que convivir inevitablemente con comentarios sobre su padre y con comparaciones con otros futbolistas. «Quiero que mi hijo sea futbolista, por supuesto, pero será lo que quiera ser», afirmaba en su día. Hay además una enseñanza de su propia vida que resulta especialmente significativa, y es que llorar no es una muestra de debilidad. Cristiano Ronaldo ha reconocido que durante su infancia lloró al separarse de su familia y ha defendido públicamente que los hombres también deben expresar sus emociones. «¿Quién dijo que los hombres no lloran?», llega a preguntarse. «Todos tenemos sentimientos y emociones, y hay que expresarlos».
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