Estamos a principios de agosto y el ceutí Nabil está mosqueado después de que, de repente, se haya encontrado con una inspección de trabajo en el Abaris, su cafetería en el centro. Hace ya unos días que su ciudad se convirtió en el nuevo lugar de residencia de decenas de miles de ilegales, que ahora campan libremente por sus calles y sus playas. En ese tiempo, este musulmán de origen marroquí ha acudido a manifestaciones megáfono en mano y ha sido uno de los ceutíes que más alto han protestado por la situación. Es de noche, y va caminando a buen paso por el centro hacia la sede de la Delegación de Gobierno en Ceuta. Cuando por fin está frente a la fachada, planta en el suelo una corona funeraria en la que se puede leer: «Descansa en paz por tu muerte política». Va dirigida a Miguel Ángel Pérez Triano , el (ya) exdelegado en la ciudad autonómica.«Una semana después volví con un váter para él ‘por su mierda de política’. Ayer por la tarde (por el lunes) volví y le dejé una maleta para que recoja sus cosas y se vaya», explica en una mesa de la terraza de la cafetería que regenta desde hace siete años, una de las más populares de la localidad. El hostelero charla con ABC después de que este lunes Triano hiciera referencia a la corona durante el anuncio de su salida de la política. Ante los medios, el dimitido señaló que había sufrido «una campaña de acoso» personal, tanto en las calles de su Ceuta natal como en redes sociales.«No me arrepiento de nada. Volvería a hacerlo. Nosotros aquí no creemos que haya dimitido, lo que pensamos es que lo han cesado», dice Nabil. «En la ciudad estamos especialmente dolidos con él porque es caballa, y su ciudad debería haberle dolido más que su propio trabajo. Él sabía perfectamente lo que estaba pasando en la frontera, porque aquí lo sabía toda la ciudad, por mucho que lo niegue y que diga que el CNI no lo informó. Claro que lo hizo», prosigue el hostelero. Según su relato, en los días previos al 30 de julio, cuando comenzó la entrada masiva de inmigrantes, hasta los vecinos de la ciudad sabían perfectamente «lo que se les venía encima»: «Nosotros tenemos contactos y familia en Marruecos desde siempre, y algunos nos decían por WhatsApp: ‘Quillo, no sabéis la cantidad de gente que está de camino para allá’. Aquí llevábamos ya desde el 28 de julio viendo cómo iban entrando en grupos de 200 por la frontera. ¿Si lo sabíamos nosotros cómo no lo iba a saber el CNI?».Comida gratisNabil es muy querido por todos los vecinos del centro. Especialmente por las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado presentes en la ciudad. «Cuando el Gobierno no nos daba nada de comer, este ha sido el hombre que nos ha alimentado», comenta a este diario un suboficial del ejército que lleva años frecuentando el Abaris. Como «forma de agradecimiento» en el inicio de la crisis, Nabil comenzó a ofrecer alimento gratis a Policía, Guardia Civil y militares. «No es normal que gente que ha venido a ayudarnos de todas partes de España esté durmiendo en acuartelamientos con colchones viejos. Así que dije que dije que el café, el refresco y lo que fuera lo íbamos a dar gratis. Lo iba a hacer un par de días, pero al final he seguido haciéndolo y así será hasta que la situación se regularice. Estoy muy agradecido a lo que están haciendo por nosotros», señala.Hasta los leones del CongresoEl ceutí deja claro que la crispación los caballas, creciente con el paso de los días y las semanas, no tiene nada que ver con la ideología y la política. Contrapone la labor de Triano con la de Melchor León, diputado socialista que ha ganado una enorme popularidad en la ciudad al criticar abiertamente la gestión del Gobierno central. «Melchor es una persona que se ha volcado con nosotros y ha dejado a un lado las siglas del partido y ha ayudado al pueblo. Aquí tienen que existir tanto el PP como el PSOE. No queremos ni la extrema derecha ni la extrema izquierda», apunta el hostelero.La corona de flores que le mandó a Triano Rodrigo AlonsoTambién alerta de que, en su opinión, el Gobierno está intentando «tapar toda la mierda que hay en Ceuta con otras historias, como lo que le ha ocurrido a Maricarmen»: «Es una desgracia, pero ya me gustaría a mi vivir en el centro de Madrid por 500 euros como quiere esta señora». Y deja claro que «no nos vamos a callar»: «Si tenemos que subir a Madrid vamos a subir a Madrid. Y si tenemos que sentarnos en los leones (del Congreso de los Diputados), nos vamos a sentar en los leones y nos van a tener que bajar a palos».A Nabil no solo le preocupa la situación de los ceutíes, sino también la de los ilegales. Dice que él es partidario de «dejarles en los campamentos de la playa si no hay otra solución. Una persona que no tiene a dónde ir al final se te mete en una casa, en un garaje o en cualquier parte». Considera que el Gobierno le está fallando a todo el mundo y deja claro que para que él recuperara la fe en los políticos haría falta, por lo menos, que «el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y el ministro del Interior, Marlaska, dimitiesen de una vez».
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