Ibiza clausura con rejas la cavidad de un acantilado donde pernoctaban sin techo y se acumulaba la basura en el mirador de Sa Penya. Un espacio que se limpió hace unos días junto a Sa Pedrera y la Casa Broner y donde, pese al evidente riesgo existente, era utilizado en ocasiones para pernoctar por alguna persona, y suponía, además del riesgo, un punto de acumulación de residuos.
Los trabajos de limpieza del acantilado de sa Penya que el Ayuntamiento llevó a cabo en el arranque de este mes de septiembre fueron una actuación especialmente compleja que se ejecutó mediante trabajos verticales para retirar los residuos acumulados en esta zona de difícil acceso en un acantilado.
Aunque los vertidos incontrolados pueden conllevar sanciones de hasta 30.000 euros, en función de la infracción y de la normativa aplicable, el incivismo sigue siendo desgraciadamente una constante en muchos espacios de la isla.
En este caso, además, hay que poner el acento en el sinhogarismo y la exclusión residencial, que son ya un problema estructural en Ibiza, donde en verano pueden conyabilizar más de un millar residiendo en chabolas, tiendas o vehículos, y en torno a 300 continúan en la isla tras la temporada alta turística.
El perfil que se tenía de personas viviendo en la calle o en infraviviendas se asociaba a problemas familiares o de adicciones, pero en los últimos años ha crecido de forma exponencial el número de trabajadores que están en situación de exclusión residencial.
En verano, las formas de alojamientos móviles son de todo tipo y condición, como tiendas, furgonetas y caravanas, mientras que las chabolas, o ingenierías de palés, se mantienen todo el año, reflejando el paso de un refugio temporal en verano a una infravivienda consolidada. Los asentamientos en verano se localizan principalmente en Ibiza, Playa den Bossa y bahía de Sant Antoni.
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