Con el final del verano llega el momento de mirarse al espejo con calma. Las semanas de sol, playa y cambios de rutina dejan huella: la piel se ve más apagada, aparecen manchas nuevas, el rostro pierde algo de firmeza y, en muchos casos, la báscula marca algún kilo de más. Por eso septiembre y octubre se han convertido en la temporada alta de la medicina estética. «Querer verse mejor, más joven o más guapa es un deseo completamente legítimo, y el otoño es el momento en el que mejor podemos ayudar a conseguirlo», explica la Dra. Cristina Cobaleda, médica estética de Instituto de Benito.
La radiación ultravioleta es una de las principales responsables del envejecimiento de la piel: estimula la melanina, que da lugar a las manchas, y degrada el colágeno y la elastina que la mantienen firme. Con menos sol, el otoño abre la puerta a tratamientos que en verano no se recomiendan. Es el caso del peeling químico, que elimina de forma controlada las capas más superficiales de la piel para unificar el tono, atenuar las manchas y devolverle la luminosidad. Los peelings despigmentantes son de los más solicitados en estas semanas, siempre acompañados de una buena protección solar.
Para recuperar la firmeza, el tratamiento con Ultherapy se ha convertido en una de las opciones más demandadas. Mediante ultrasonidos microfocalizados, actúa sobre distintas capas de la piel, incluida la capa SMAS, la misma que se trabaja en un lifting quirúrgico, y activa la producción de colágeno nuevo sin incisiones ni tiempo de recuperación. El resultado es progresivo y se aprecia durante los dos o tres meses siguientes, justo a tiempo para las fiestas. «Es el tratamiento que más pacientes planifican pensando en diciembre: lo hacen ahora y llegan a las fiestas con un rostro más firme, sin que nadie note que se han hecho algo», señala la Dra. Cobaleda.
La otra gran preocupación de la vuelta de vacaciones es el peso. Para quienes arrastran un sobrepeso que no consiguen corregir solo con dieta y ejercicio, Instituto de Benito cuenta con un programa médico de pérdida de peso dirigido por el Dr. Gonçal Lloveras, especialista en la materia. El proceso parte de una valoración completa, con análisis de la composición corporal y una analítica, y, cuando el paciente es candidato, incorpora un tratamiento farmacológico con prescripción médica que ayuda a controlar el apetito y a aumentar la sensación de saciedad. La medicación se acompaña siempre de un plan de hábitos, controles médicos periódicos y una fase final de mantenimiento para evitar el efecto rebote. Una vez alcanzado un peso estable, los tratamientos corporales de medicina estética ayudan a trabajar la grasa localizada y la firmeza de la piel en zonas como el abdomen, las caderas o los muslos.
Cuando el cambio que busca el paciente va más allá, la cirugía plástica es la respuesta, y el otoño también es su mejor momento. Un lifting facial, una blefaroplastia o una liposucción para la grasa que se resiste a la dieta y al ejercicio son algunas de las intervenciones que más se programan en estos meses: las cicatrices se protegen mejor del sol, el postoperatorio es más cómodo con temperaturas suaves y el resultado llega asentado al verano siguiente. «Como médica estética, mi trabajo también es saber cuándo un tratamiento no es suficiente. En Instituto de Benito trabajamos en equipo con los cirujanos plásticos para ofrecer a cada persona la opción que mejor le va», explica la doctora.
Con más de 3.500 tratamientos anuales de medicina estética realizados, Instituto de Benito, con sedes en Barcelona y Madrid, apuesta por planes personalizados que parten siempre de una valoración médica y combinan medicina estética y cirugía para ofrecer resultados naturales. Porque, como resume la Dra. Cobaleda, «quien lleva tiempo pensando en hacerse algo tiene en el otoño la mejor oportunidad para hacerlo bien».
Powered by WPeMatico