El telescopio espacial Nancy Grace Roman, de la NASA, pondrá a prueba una nueva técnica destinada a diferenciar la luz de los planetas de la de las estrellas que los acompañan. Para ello, el instrumento coronógrafo del telescopio, conocido como CGI, combinará técnicas avanzadas de coronografía con un sistema de control activo del frente de onda. Mediante espejos deformables, podrá corregir pequeñas imperfecciones ópticas y reducir la luz estelar que se dispersa alrededor.
Si la tecnología funciona como está previsto, los astrónomos podrían conseguir imágenes directas de planetas gigantes gaseosos y estudiarlos con mayor detalle. Esto permitiría observar mundos más antiguos y fríos, incluso aquellos que se encuentran más cerca de sus estrellas.
Nuevo telescopio espacial Nancy Grace Roman de la NASA
«Llamado así en honor a la primera astrónoma jefa de la NASA, la «madre del telescopio espacial Hubble», el telescopio espacial Nancy Grace Roman tendrá un campo de visión al menos cien veces mayor que el de Hubble, con el que podría medir la luz de mil millones de galaxias a lo largo de su vida. Este observatorio también podrá bloquear la luz de las estrellas para ver directamente exoplanetas y discos de formación planetaria, completar un censo estadístico de los sistemas planetarios que existen en nuestra galaxia y responder preguntas fundamentales en los campos de la energía oscura, los exoplanetas y la astrofísica en el infrarrojo», explica la NASA.
El telescopio espacial Roman fue lanzado desde el Centro Espacial Kennedy el 30 de agosto de 2026 a bordo de un cohete Falcon Heavy de SpaceX, después de aproximadamente una década de desarrollo. Su misión principal estaba prevista inicialmente para cinco años, con posibilidad de ampliarla otros cinco, pero el ahorro de combustible logrado gracias a la precisión del lanzamiento y a una corrección temprana de su trayectoria podría permitir que el observatorio permanezca operativo durante al menos 22 años. Roman estudiará la historia del universo y tratará de profundizar en el papel de la materia oscura y la energía oscura en la expansión del cosmos y en la formación de grandes estructuras.
Actualmente, el telescopio se encuentra rumbo a su órbita definitiva alrededor del punto L2 del sistema Sol-Tierra, situado a unos 1,5 millones de kilómetros de nuestro planeta. Está previsto que llegue a esta región a comienzos de diciembre de 2026. Desde su lanzamiento, los ingenieros han activado con éxito el instrumento CGI y han realizado las primeras comprobaciones de su software, cámaras, mecanismos, sistemas térmicos y otros componentes. El coronógrafo afronta ahora varios meses de calibración y pruebas antes de iniciar sus operaciones científicas, durante las cuales pondrá a prueba tecnologías destinadas a conseguir imágenes directas de exoplanetas con una precisión mucho mayor.
Roman podría descubrir numerosos exoplanetas nuevos, mientras que el CGI se enfrentará a uno de los principales retos de la astronomía: distinguir la débil luz procedente de un planeta del intenso resplandor de la estrella que lo ilumina. Si la tecnología funciona como está previsto, podría ampliar considerablemente las posibilidades de obtener imágenes directas de mundos que actualmente son extremadamente difíciles de observar.
«El instrumento CGI a bordo del Telescopio Espacial Roman es el dispositivo técnicamente más sofisticado para observaciones ópticas que se haya utilizado jamás en el espacio para la investigación científica», afirma Oliver Krause, jefe del Grupo de Investigación de Astronomía Espacial Infrarroja del Instituto Max Planck de Astronomía (MPIA) en Heidelberg.
Instrumento de campo amplio
Para estudiar mejor la energía oscura, Roman utilizará su espejo de 2,4 metros y el instrumento de campo amplio para analizar cómo está distribuida la materia en el universo y medir cómo ha cambiado la expansión cósmica con el paso del tiempo. La misión observará galaxias en distintas etapas de la historia del cosmos, desde la actualidad hasta una época en la que el universo apenas tenía 500 millones de años, alrededor del 4 % de su edad actual.
Para conseguirlo, Roman utilizará diferentes métodos de observación, entre ellos el estudio de supernovas y cúmulos de galaxias, además de la creación de mapas tridimensionales que mostrarán cómo se distribuyen las galaxias. Las observaciones de supernovas ya permitieron obtener las primeras evidencias de la existencia de la energía oscura. Roman llevará estas investigaciones a distancias mucho mayores para analizar cómo ha evolucionado su influencia a lo largo de la historia del universo.
El telescopio también calculará con gran precisión las distancias a los cúmulos de galaxias para estudiar cómo han evolucionado y crecido con el tiempo. Asimismo, podrá determinar la distancia de millones de galaxias observando el desplazamiento al rojo de su luz. Finalmente, el instrumento de campo amplio permitirá además estudiar la distribución de materia en cientos de millones de galaxias lejanas mediante un fenómeno predicho por la teoría de la relatividad de Einstein. Los objetos con una gran cantidad de masa, como las galaxias, deforman el espacio-tiempo y pueden desviar la luz que pasa cerca de ellos.
Powered by WPeMatico